Invade el mundo la tragedia y la desesperación más atroz de todos los siglos, lágrimas y un ¡ayy! Un ay, que se pudo y se puede evitar y eliminar. Y siempre el ¡ay! del ¡ayyyy! es lo que está en el orden del día hoy, porque los necios egoístas se saltan las leyes jugando al ajedrez: ¡Aquí te pillo aquí te maté!, fuera los peones del panel, ¡jaque! al caballo, al rey y ¡ay! un ¡ayyyy!, que la reina se fué del convento del Norte al del Sur con sus hijos, ella no los quiere dejar huérfanos. El ¡ay! porque no hay, no hay dignidad ni solidaridad, solo tragedia y desesperación es la única melodía que se escuchan en las cadenas televisivas, con una misma canción: ¡Zorra! soy una ¡Zorra!, y el ¡ay, crisis! ¡llegó la crisis! y un ¡ayyyy! desde América a Europa, y, ¿que ha sido de África? Con tanta confusión, ella vive la eterna crisis. Porque en este Mundo se perdió la conexión con el Dios del Amor. Y en Palestina y en Israel hay un ¡ay! un ¡ay, hay! de dolor y desesperación. Y la única razón, es por culpa de Dios, que les prometió ser los judíos los dueños de todo el Mundo, donde se perdió el Amor, el día que los judíos crucificaron a su Mesías, Jesús. Haber si esto de la promesa no va a ser cierto, después de tantos líos.
Lo cierto es que esto es vergonzoso. Ni en tiempos del rey Herodes, se hace matanzas de palestinos, africanos, mexicanos etc. con tanta impunidad. Sólo hay un ¡ay! de inmoralidad, confusión, idolatría. Porque en este mundo han matado al Jesucristo el Dios del Amor. Las cosas nuestras de los ¡ay! no le gusta a Dios, Padre El Eterno, Él abre y cierra la Puerta del Cielo, pero ¡ay!, que poco la abre y la cierra, ¡ay! un ¡ayyyy! porque el Diablo trabaja sin descanso abriendo y cerrando la ancha puerta del Infierno, ¡ay, qué pena hay! Las almas suspiran cuando llegan delante de Dios, pero hay un ¡ay! el Diablo llega como acusador, y presenta las alegaciones del mal hecho. ¿Qué será de las cosas, de las propiedades cuando la vida del hombre se acaba? Sus hijos, viuda y demás parientes como perros se pelean, por las cosas que amaso el amo, ¡sin amo las cosas no existen! <<Las camisas de los muertos no llevan bolsillo>>, ¡ay!
Ni en invierno ni en verano se ha visto tanta frialdad humana, como en esta época de desventuras y, hay un ¡ay!, prendada quedé de ver en el Infierno, las llamas arder por las paredes de la cueva, de ese inmortal olvidado por las masas, un demonio que baña a las almas en un mar de azufre, transmutando su dolor sin comer ni dormir Él, en un ¡ay! un terrible lamento que es por culpa de los esperpentos, ellos, son los matarifes de esos dioses paganos que ellos alimentan desde el Origen del Mundo engañando a la gente los llevan al abismo en la barca de Caronte. Viven del ¡ay! del sufrimiento humano, un ¡ay! para inmortalizar su poder sobre la Tierra y, ya su sueño se va desvaneciendo al iniciar la luz del Alba, de esta anhela Era de Oro.
San Mateo apóstol y evangelista dejó escrito: <<Dios escribe derecho con líneas torcidas>>, pero quién conoce la caligrafía de Dios. <<Con paciencia y perseverancia construirás tu fe, realizarás siempre la acción correcta. En los pasos que te aproximen a tu meta, irás identificando el sentido de cada trecho de tu camino. Tu confianza crecerá y se hará segura. Recuerda que es Dios quien guía la mano que traza tu destino. De la misma manera en que una criatura se gesta en el vientre de la madre, el mundo en que vivimos lo hace dentro de nosotros. La prosperidad empezará a desarrollarse en tu vida cuando logres el estado interior y la disposición de ánimo para recibirlas. Reconoce la riqueza de tu mente. El estado más receptivo para lo bueno es la gratitud por lo que ya tienes.>>
<<Uno de los dones más grandes es el de compartir. ¿De qué sirve ser, hacer y tener, si no eres, haces y tienes con y para los demás? Qué triste y solitaria puede ser la vida cuando los dones, las acciones y las posesiones no tienen más destino que uno mismo.>> Un proverbio de Italia dice: Una vez acabado el juego del ajedrez, lo mismo el peón que el rey van a un cajón. Un ¡ay! al jaque mate. Puede que el cajón del rey sea de cedro o caoba, pero es un cajón. Puede que el peón vaya a un cajón de pino, pero a lo mejor su destino lo lleva al camino del Cielo y, Dios lo mira cara a cara.
<<Cuando nuestra visión es aguda y profunda, llegamos al fondo de las cosas y se nos revela la verdad. Busca la verdad detrás de los actos a tus semejantes. Si una persona pobre de corazón, logra sacar de sí algo bello y te lo entrega, su acto de generosidad será inmenso, porque te habrá entregado todo lo que tiene para dar en ese momento.<<Todas las cargas de nuestra existencia tiene su raíz en una vida sin Dios. Dios es amor, y el amor es la fuerza más poderosa del Universo. Te protegerá y te será útil.>> Hoy hay un ¡ay! de pena. Aquí se alejan los hombres de la vida y viven sin vivir su existencia.
Hoy el Cielo es manso, tenue y afligido el viento, y, yo lo siento mucho, es un girón aflictivo color sangre escarlata que se desprende. En las ruinas de Palestina se presiente una paz de ultratumba, aderezada de plegarias y melodías acompañadas de unas campanas a cordel de horca tañidas tras el muro, donde lentamente la conciencia se esfuma, cae fuego sobre el Monte Sinaí y sobre las llanuras de Gaza mil potentes bombas; y la impotencia de los hombres se sienten sumergidas en la solemne ansia, es un sin fin de albas melodiosas.
Un Poema de José Moreno Villa: <<¿No será el movimiento/ fuente de todo bien, zócalo firme/ sobre el que se levante la alegría,/ blanco Triunfo batiendo sus dos alas?/ La turbina doliente de la nuca/ ¿no da el fruto rosado de la idea?/ ¿Habremos de adorar las pesadumbres?/ Si es la angustia quien pare buenos hijos y la condena del Señor, <<¡Trabaja!>>,/ es en su fin un alba melodiosa,/ ¿habrá que recibir las aflicciones como el mayor regalo de la vida?...
Continuará, cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Paz y Amor. Gracias, Padre del Cielo. Amén.
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