sábado, 21 de enero de 2023

El Bosque Mágico- La viuda del minero 3º

 Si de algo estaba orgullosa Araceli era de descender, por línea bastarda, de Juan Pacheco, maestre de la Orden de Santiago, marqués de Villena y señor de Belmonte, de haber nacido en la cuna de Fray Luis de León, y de las diferentes maneras que las gentes de Castilla-La Mancha de guisar el bacalao. Ese día amaneció nublado, era Araceli todo nervio; menuda como una muñeca Barby. La muñeca más coqueta de la historia, a ella se le han hecho colecciones de bellísimos trajes. Todo lo contrario de la doncella Filomena, que era una "perinola". Una "peoncita con patitas" como la llamaba el señor Horacio, el dueño de la casona. Eso sí, hermosa y con rasgos de las bellas moras de los cuentos de las Mil y una noche. El señor Abel había invitado a varios amigos a cenar, entre ellos, a don Borja Romeral Perdiz, médico del pueblo de Oñate del Río Largo.

Lo cierto es que la castellana-asturianiña nació en la cocina de la abuela Araceli. Su madre, jamás había cocinado, Lali, la abuela cocinaba para todos. Apenas con catorce o quince años ya andaba Araceli desmigando el bacalao para el ajoarriero que, según un viajante indiano, el atrevido Tobías, medio enamorado de la cocinera, andaba detrás de la viuda del minero, él decía que doña Araceli todo lo preparaba con primor; pero lo mejor, era el guiso de bacalao con patatas. Y entre los guisos que le enseño la abuela Lali y los que ella fue recogiendo de muchos pueblos de Castilla-La Mancha, Araceli se convirtió en una de las más reputadas cocineras de aquellos contornos. Se le daban muy bien los pistos; igual hacía las empanadas gallega como los de la Galicia natal de su abuela.

La doncella, Filomena se ponía roja de rabia, cuando alguien le decía que los únicos que sabían tratar el bacalao eran los vascos, los catalanes y los portugueses. Esto afirmaban con vehemencia algunos de los invitados de los señores de la casona, cuando degustaban los platos de Araceli en la mesa del comedor. Araceli afirmaba que, por aquellas tierras, se guisaba el pescado de maravilla y no se cansaba de citar el bacalao con patatas, el arrocero de los pueblos toledanos de Villacañas y Corral de Almaguer; el bacalao al ajo del guadalajareño Santiueste o del yepero; el que se hace encebollado en el toledano Burujón, o del somarrao de Dosbarrios y, también recuerda, la imágen de Tobías, aquél hombre bonachón que perdía el sentido ante un buen plato de judías con conejo, o arroz con perdiz.

La viuda del minero tuvo el reconocimiento debido a sus guisos, la buena Araceli; creyó que el mayor fue cuando celebraron el traslado de un catedrático que les hacía la vida imposible. Preparó para cenar dos clases de bacalao: uno encebollado y otro al pil ,pil. Abel, Horacio, Tobías, David, Rodrigo, Pelayo, Gorka e Iñaki, reconocidos como la peña los "tripasais", le dedicaron una salve marinera. Araceli y Filomena no pudieron reprimir las lágrimas. Las lágrimas eran habituales en los ojos de la viuda del minero, desde el accidente.

Una fría mañana de enero apareció el señor Tobías, por la casona. La figura de Filomena se había quedado fija en su mente y no conseguía eliminarla por mucha agua que caía por su rostro.  Ese día lo tuvo muy claro, tenía que buscar a Filomena, aquella doncella de profundos ojos negros. Sabía, con toda seguridad lo que su corazón sentía, se había enamorado, Tobías estaba dispuesto a declarar su amor a la doncella, de los hermanos "tripasais". Por la calle iba pensando en las dos mujeres, al llegar se llevó un sobresalto en el vestíbulo cuando frente a él se interpuso la figura de Arula. No tenía buena cara, algo de ojeras y tristeza en su rostro le hicieron recordar la noche anterior en el jardín la vio con Martín Romerales Aguado.

Esa escena vivida con Arula y Martín le preocupaba.-Perdone, señorita Arula. ¡No corra! Parece que has visto un fantasma, buenos días - le dijo. La chica frenó en seco agarrada a la barandilla de la escalera. Hizo un ademán de girar para ir hacia el comedor pero no le dejó espacio. -Perdón, señor Tobías. Iba ensimismada con mis cosas y no le había visto. -¿Te ocurre algo? No tienes buena cara. -Tobías, le pregunta de forma espontánea. Él no quería hacer ni decir nada que guardara relación con lo que había visto y oído la noche anterior. No dejaba de preocuparse, por aquella bonita y menuda chiquilla.

Estaba seguro de que era una víctima de Martín Romerales Aguado, pero en aquel momento no podía ayudarla. La necesitaba en su ignorancia hasta que avanzara más en su investigación. -No, no, no me pasa nada. Solo es que he tenido jaqueca y no he descansado bien. Estuve estudiando hasta muy tarde, tengo los examenes pronto. En cambio, usted, parece ha dormido muy bien. Seguro que el paseo que dio anoche por el jardín le vino genial, veo su cara tan alegre.

Tobías, respondió con una media sonrisa que más parecía una mueca. Arula, se movía algo nerviosa y no dejaba de tocarse el pelo, se lo recoge con las manos. Aunque no ocultaba el deseo de salir corriendo. -Me disculpa, señor Tobías, voy a la cocina a tomar algo para aliviar el hambre, mi estómago está protestando no oye como ruge. -Le acompaño señorita, así le comento, estoy escribiendo un libro sobre estas tierras y sus gentes, me interesa cualquier información que me den aquí en la casona, me vendrá muy bien.

Llegan a la destartalada cocina. En una mesa  larga, estaba el tostador de pan, de la cafetera humeante sale un aroma penetrante, muy agradable. Sentadas, tomando un café están Araceli y Filomena. -Te levantas un día bien y otros con tanta tristeza que ni puedes comprender. Aunque piensas, que no hay problemas aparentes, lo ves todo negro. Al morir, Ismael, se desmoronaron todos mis sueños. Mi marido, lo dejó todo por un curro de mierda. La tierra lo quiso mal. lucho por mi hija. Mi hija, no se si podra seguir con los estudios por falta de ingresos. Yo deseo, que estudie, yo no estoy licenciada, aunque mi familia se empeño, ellos insistieron, y yo hice exactamente lo contrario. Ahora, igual que mi marido tengo un trabajo mal pagado. Aunque me halagan los señores, ellos dicen:

<<¡Araceli, eres una erudita de la cocina, ya con canas, pero trabajas con ganas eres "la reina de los  tripasai">>. Eres la novia de todos nosotros. -Ja,ja,ja,ja, ¡que mujer! ¡Alabado sea Dios! ¡Que buen humor, tienes mujer! Ja, jajajajaaa. -El joven Tobías no sabía a que atenerse. Estaba ante un comportamiento verdaderamente extraño y, si no fuese porque los científicos siempre esperan hallar una explicación a todo cuanto hay a su alrededor, bien podría decir que estaba presenciando un hecho absurdo. araceli, una cocinera y una doncella Filomena, dos filósofas, dos sabias eruditas de la literatura.

<<Álvaro Cunqueiro, cuando decía aquello de "ahí van mis saberes del arte culinarios y de vinos, y también mis invenciones". No cabe duda que el sentido del gusto ha tenido mala prensa, mientras que el oído, la vista, el tacto y el olfato han tenido poetas.>>

Araceli, dentro de su poesía aferrada al rigor de la realidad, hace un relato de cada persona que va conociendo en la casona; hace una melange del servicio con la devoción de lo clásico bien hecho, teniendo la oportunidad de disfrutar viviendo de lo clásico bien hecho, teniendo la oportunidad de disfrutar viviendo su propia creación, donde además es autora y actora; de ahí el hilo conductor de todo esto es su búsqueda del amor como preocupación más universal de la Humanidad, a través de hechizos y rituales en busca de la poción amatoria que realce la sensualidad en ese juego de las relaciones sentimentales que, como decía Susan Orbac, <<son una complicada mezcla de intimidad, temores y anhelos psicológicos>>.

<<Siempre digo que Dios me dio un espíritu fuerte y un cuerpo débil>>, dice Araceli Navas... -Hay toda una parte de la experiencia humana que puede asociarse al comportamiento de esta especie de enredadera. Hay hombres y mujeres cuyo destino parece marcado para languidecer y morir en la oscuridad más profunda, pero cuyo espíritus les obliga a superar todas las dificultades y abrirse paso en una jungla amenazadora, como son las grandes ciudades de la Tierra.

¡Cómo hundir una familia! En una siniestra paradoja, los economistas se refieren a la imagen estadística conocida como la <<gráfica de la copa de champán>>, según la cual el 20 por ciento de la humanidad posee el 86% de toda la riqueza mundial, mientras que otro 80% sólo cuenta con el 1,3 % de los recursos económicos. <<Se trata del tema esencial de los derechos humanos: ¿quién tiene derecho a vivir y quién no lo tiene? (...) Estoy hablando del tipo de exclusión radical del sistema económico cuyo resultado es la muerte>>. La miseria de un país no puede atribuirse con justicia a una sola causa. Las mujeres de la <<civilización occidental>> son esclavas del sistema, sea europea o norteamericana. Tampoco se queda atrás a <<civilización oriental>>, cómo frenar las injusticias contra las mujeres, como sacar a las mujeres de la miseria del sistema. En fin, la mujer que trabaja fuera de casa es doblemente esclavizada, durante la Segunda Guerra Mundial el trabajo sobraba por la falta de las manos de los hombres que mataron en la guerra mundial, y, por eso permitieron a las mujeres trabajar en las fábricas. Ahora es hora de quedarse en casa. Que trabajen los hombres. El gobierno que planifique una pensión para cada ama de casa. Fin por hoy. -Continuará- Hasta cuando así Dios así lo quiera. señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Amén. Gracias, gracias, gracias

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