Entre la gente que abarrotaba los bancos de la Iglesia hay un hombre barbado, de mediana estatura y complexión fuerte que pasaba desapercibido para la mayoría de los que siguen atentamente al sacerdote oficiante de la misa. Fernando está sentado en su silla de ruedas, en una de las últimas de las filas de los bancos y quienes se sitúan más próximos a él sí le miran con curiosidad y sorpresa, aunque disimulan. El mantiene el rostro serio y concentrado sigue atentamente el acto, sin que le importe las miradas. Cuando llega el momento se acerca y sigue la fila para comulgar. Regresa luego a sus sitio sin variar un ápice su expresión circunspecta. Con todo, las furtivas miradas indican que son muchos ya quienes han reconocido a Fernando ... Ecologista convencido. Líder de la organización ecologistas "diminutos sin fronteras", y hombre profundamente religioso. ¿Tiene algo de extraño? Quizá sí para quienes no le conocen y quizá también porque casa poco con la actividad en la que se encuadra; defensor a ultranza de los derechos civiles y políticos.
<<¡Soy un hombre de fe, incluso ardiente -confiesa-, pero soy un cordero que pacta aparte del rebaño, no he sido nunca un hombres de "aparato" en la Iglesia. Comulgo todas las semanas y tengo un director espiritual, pero nunca he sido de capillitas como Acción Católica y esa cosas.
<<La religión es compartir con otros unas creencias y vale, pero es un poco cursi vivirlas en comunidad>>.
<<Soy fundamentalmente religioso -se define- en el sentido de re-ligare, volver a ligar al hombre al todo>>. No es ésta una creencia que Fernando ... haya abrazado ahora a raíz del accidente de su hija Violeta, a sus cincuenta años y dos años. Siempre estuvo presente en él, aunque quedó soterrada durante buena parte de su etapa adulta. No le vino siquiera como consecuencia del infarto que sufrió durante su época desquiciada empresarial ni del divorcio, ante el peligro de muerte, ya que no fue muy consciente de ello. <<La verdad -comenta- es que no he visto la muerte cara a cara ni con el infarto.>> Cuando le trasladaron al hospital, los médicos, tras un primer y rápido análisis, le dijeron que seguramente se trataba de un tirón muscular, quizá por no asustarle. Luego, cuando ya le ingresaron, siguieron con la misma política de quitarle hierro al asunto: <<Tranquilo, me dijeron, porque esto quisiera yo. Así que no fui consciente. Debieron pillarlo a tiempo, no sé, pero el caso es no me ha dejado huella. Esto de la silla de ruedas es de otro asunto...>>
En realidad, su creencia religiosa le viene dada por su nacimiento en el seno de una familia tradicional y or su especial carácter sensible y tendente a lo espiritual. <<Yo fui un niño conservador por obligación, cometí la tremenda boutade, a los catorce años, de leer la <Divina comedia de Dante>> y de ahí pasé al Fausto y a obras de Primo de Rivera...>> -¿Pero usted no se declaró comunista?-
<<Tenía las mejores condiciones para orientar su vida por el camino del sacerdocio, y esto fue lo primero que intentó: <<Hubo un momento en que estuve a punto de entrar en el seminario carmelita. Inicié las gestiones y la preparación con un padre carmelita, pero en esa época empezó la duda.>> Incertidumbres de adolescente que, progresivamente, se le fueron acentuando. Tras acabar la licenciatura, comienza a trabajar en las empresas de su familia. Y allí se encontró con la que sería madre de Violeta. Cuya influencia resultó decisiva: <<Era volteriana, teníamos grandes discusiones. La verdad es que se cambia con dolor.>> Está determinada influencia y la distinta realidad social que empieza a palpar en los seres diminutos le hacen no sólo plantearse las dudas religiosas, sino adquirir también conciencia política. Comienza a leer a Conffucio, a Marx, Lenin, Engels... En esos momentos su vida da un vuelco y, de estar a punto de entrar en un seminario, se torna <<muy anteclerical>>. El comunismo había arraigado en sus convencimientos y la fe sólo volvería a su espíritu años más tarde, cuando el radicalismo social y político empezara a moderarse. Fernando, encontró con el tiempo la vía para conjugar esta sustancial contradicción, por lo que ahora resulta difícil discernir si se trata de un católico metido en política paisajista o de un comunista en la Iglesia. Claro, que la fe siempre ha de tener sus misterios.
<<De conservador a comunista y de anticlerical a hombre de comunión, no parece que esto le distorsione en absoluto. Más bien al contrario, vive ambas creencias como si fueran la misma, y las dos con elevada e idéntica pasión.
<<Su acusado concepto de trascendencia es probablemente el lazo de unión entre ambas. Todos sus sentidos están aleccionados para ello, y cualquier manifestación del espíritu, música, jardinería, arte o escritura, aterriza en un campo cuya sensibilidad la multiplica hacia lo infinito. <<Hubo un tiempo en que tuve miedo a la muerte, pero ahora ya no. Ahora hay que entrenarse para el cómo se acaba, para cuando llegue la decrepitud, que llega, y siempre va al mar insondable.>>
<<Si cuando sufrió el infarto no tuvo la impresión alguna de trato con la muerte, años antes, durante la noche del 23 de febrero de 1981, cuando el golpe de Estado, <<sí tuve la sensación de que podía morir>>. Era por entonces alcalde, y me encontraba solo en el Ayuntamiento. Me enteré porque me llamó mi esposa, tan nerviosa que apenas le salían las palabras. -¿Pero, de qué te ríes? -le preguntó Fernando. -¿Reír? Lo que estoy es llorando... ¿Es que no te has enterado? Había gente congregada en la calle, en las proximidades del Ayuntamiento. Su número iba en aumento y sus intenciones eran difíciles de adivinar, pero daban mala espina. Temía que en cualquier momento entraran a por la corporación, fue algo difícil de expresar.
<<Frente a algunos acontecimientos felices o exaltantes, ¡cuántas catástrofes y penalidades se habían abatido sobre el planeta en dos meses! Había padecido la epidemia de Covid, que se propagaría, en primer lugar por Oriente y Europa, antes de extenderse por los Estado Unidos y por todo el planeta a velocidad supersónica; la oleada de calor; los disturbios sociales que habían alterado la vida de medio planeta; el terrorismo procedente de las nubes oscuras; los escándalos del caso Pandora Papeles.
<<Había visto también los tifones y ciclones que habían arrasado California, las islas Filipinas y el Japón, ser vidente es evidente que no le gustaba a Fernando... Había visto el fin del "bosque mágico".
Violeta, se mira al espejo, sintió pena, una pena en la que los recuerdos y las grandes quejas y lamentos ocupaban cada vez más lugar de un verdadero dolor, vivo y sentido (sobre todo, lloré por mí misma>>). Pero, con gran asombro por su parte, observó en los hombres diminutos, una rivalidad y una agudización de la agresividad. Cuando, por lo general, la muerte aplaca resentimientos y rencores, se habría dicho que aquella desaparición del invernadero los exasperaba. Por aquella época, habían empezado a atarcarlos invisibles serpientes. Los diminutos se afanan en los vicios, fuman drogas, beben hasta emborracharse, se maltratan los unos alos otros. -Bueno, ahora saben ustedes ya tanto como el guarda del "bosque mágico". En cuanto a los hechos echen una mirada a su entorno...
¡Y sólo se escuchó un grito de mujer! Ante sus ojos ve todo ardiendo. Envuelto en llamas todo el invernadero. Violeta entra envuelta en fuertes emociones con afán de salvar a los ochenta mil millones de seres diminutos, ella sabía, que todos podía perecer.
Siempre pensando en dar calidad y absoluta felicidad a la vida de los habitantes del "bosque mágico", se sintió defraudada, ya era la quinta maqueta que ella había creado y todas las habían destruido los seres diminutos avaricioso y los egoístas.
Aquel hombre rudo y fuerte, arriesgó su vida, para salvar a la joven Violeta de una muerte segura. Hoy cuando va por la calle, tose mucho, sus pulmones se enfermaron con los gases tóxicos que hemano del incendio. Los colores rosados de sus mejillas, tenuemente se apagaron; sus ojeras tenebrosas se agrandaron, se ha creado alrededor de sus ojos un antifaz negro, dando aires de mapache a su rostro. Y sus ojos apagados, con expresiones espectrales; del que sabe que su amor siguió la suerte del "bosque mágico"; encerrados como en dos cámaras sepulcrales, y siempre pensando en la muerte.
Fué, porque vió como se apagaba la belleza del rostro de su amada Violeta. Él la amaba en secreto, y ahora su corazón estaba envuelto en velos de luto. El clavel rojo de su boca, se ha secado. Bajo una blanca mantilla, cubre su cabeza. Su vida dueña de un sentimiento tembloroso y, en sus manos una tijera.
Yo vi cómo el agua apagaba el fuego. Lloraban los seres diminutos; el dolor en sus caminos, el viento rudo y amargo retozando sobre las llamas que se alzaban hasta el techo de cristal del color del arco iris.
Yo vi aquella tormenta cruda que vibra y quiebra el techo de cristal. Esos terrones de tierra se convierte en un cementerio, para muchas pupilas llorosas. Entre los bonsais de pinos, olivos, entre los sauces y los cipreses quedaron enterrado sin ataúd millones de hombres, de seres diminutos; aquel invernadero se convierte en una fosa común.
Era un caso extraño, entre los bonsais siniestrados, crecieron misteriosamente un macizo de rosas rosas. Y entre las sombras de las cenizas, algunos diminutos sollozaban. Cuentan, que habían salido del "bosque mágico", con una canoa de cáscara de nuez para explorar, siguiendo el ruido de las aguas del canal del desagüe, donde cuentan que estuvieron a punto de naufragar, se salvan todos.
Una parra se presta a dar cobijo a la pequeña colonia de diminutos. Con sus hojas secas se van creando un cortijo que se abre, a los jazmines tempraneros. El Sol los adora. Las manos de Violeta dispuestas a crear una nueva maqueta, en un solar cerca de la viña.
Violeta traslada el "bosque mágico", no muy lejos de su casa. Como urbanistas piensa y quiere crear una nueva ciudad. Ella cree que moralmente esta obligada a crear espacios estupendos donde vivir sin coche no comporte una pérdida de independencia, sino una nueva libertad, salud y felicidad para los supervivientes seres diminutos.
El próximo traslado del "bosque mágico" es ilustrativo de un dilema de nuestra época. En el fondo, sabemos que las ciudades urbanitas populosas pero renaturalizadas son esenciales; sin embargo, los pueblecitos y los barrios residenciales, o lo que podrían ser los barrios residenciales, todavía les atraen muchísimos a todos.
La creación de nuevas poblaciones dentro del nuevo "bosque mágico" ayudará, pero solo la reurbanización de los barrios residenciales, la renaturalización de los barrios existen, junto con la creación de un transporte público reparador, darán como resultado un progreso significativo. Los adjetivos urbano y suburbano están perdiendo su significado. El crecimiento de los barrios periféricos originarios creó la ilusión de poder llevar una vida sana en el campo.
Las zonas residenciales del "pos-incendio", fue como una "posguerra", donde la empresa de reconstruir el "bosque mágico" fue lo más costoso de la historia de los bosques de bonsais. Violeta sabe de la necesidad de reurbanizar las zonas residenciales va en aumento. La pobreza en estas zonas crece a un ritmo dos veces superior al de las ciudades.
<<En lo que a partir de ahora llamaré Subutopía, los envejecidos centros comerciales se cambian por centros polivalentes más viables económicamente; sobre los grandes almacenes y los aparcamientos se construyen viviendas a precios asequibles e incluso de lujo; <<setos de todo tipo de árboles bonsais>> de pequeñas tiendas rodean las paredes lisas de los grandes outlets; las calles se conectan entre sí y se estrechan para impedir los excesos de velocidad; las típicas tiendas de comestibles de la esquina y otros servicios para los peatones se disponen por todas partes en los barrios residenciales. Violeta propone al arquitecto, que los centros comerciales sean polivalentes; y quiere que en los barrios residenciales incorporen <<un decoración arquitectónica (esculturas y otros objetos artísticos) propia de la zona.
<<Los reurbanizadores subutópicos crearán un paisaje vegetal exuberante, reminiscentes de los antiguos barrios, pero también incluirán plantas autóctonas, <<¡¡la producción local de alimentos!!>> y nuevas y más discretas tecnologías solares, eólicas, alternadores acuáticos que hagan que cada casa sea tan independiente desde el punto de vista energético como sea posible sin manchar...
<<Para fomentar la creatividad y la variedad será necesario moderar las draconianas cláusulas y restricciones que imponen las inmobiliarias y hacen cumplir las excitables asociaciones comunitarias. Violeta quiere poner muchas macetas con flores geranio rojo vivo en las fachadas y todos los balcones del barrio.
Macetas de flores: el enemigo infiltrado, puede llevar chinches, piojos y pulgones; cosa que harían mucho daño a los hombrecillos.
El arquitecto le dice a Violeta -<<Defender la reurbanización de las zonas residenciales no significa estar a favor de la expansión descontrolada ni en contra de la densidad de la población que se observa en algunos lugares, sino abogar por barrios que tengan una mayor densidad humana y al mismo tiempo un hábitat más natural, jardines en los tejados, zonas peatonales, carriles bici, etcétera, etcétera. La zonificación funcional tradicional raras veces ha fomentado la mezcla de la naturaleza, vivienda y lugares de trabajo.
Violeta comenta al guarda del "bosque mágico": -<<Cuando tejamos esos barrios más verdes y renaturalizados debemos dejar también un hilo suelto. Una vez que se ha puesto en práctica el Principio de la Naturaleza, el miedo y el orden compulsivo deberían dar paso a la diferencia, la biodiversidad y la diversidad cultural; en la selva tropical no hay líneas nítidas ni agrupaciones compactas de vida de una sola especie.
<<Su estructura es fractal, compleja, y su comprensión escapa a la ciencia económica.. Un árbol nos reconforta no porque sus ramas y hojas están dispuestas en un orden perfecto y previsible, sino porque, al igual que nosotros, es algo único en el seno de una estructura mayor oculta.
<<Esta estructura mayor se nota; la sentimos pero no la vemos, es la Fuerza de Dios, la energía amorosa que todo lo unifica. Mi padre un día me enseño, el primer alojamiento que construyó, una diminuta caverna de adobe y vigas de cedro. Una vez me encontré con unos tejedores de alfombras navajos en las lejanas y desértica tierras del Sudoeste, y mirando con detenimiento una de sus alfombras me percaté de que a menudo dejaban un hilo de lana suelto en uno de los bordes. Una mujer me explicó el porqué: <<El tejedor deja un hilo espiritual en la alfombra, una imperfección a través de la cual puedan escapar todo el trabajo y concentración>>.
Violeta y su padre, Fernando, ambos ya diestros en el manejo de los bosques de bonsais, han preparado un complejo de casitas como de hobbit cerca del acurrucado complejo residencial de "Martín Miguel". Violeta está feliz, viendo su proyecto muy adelantado. Este es el lugar donde pase aquellos días de soledad con su padre. Violeta empezó a construir estas casitas, que parecen brotar de la tierra de la Luz. El "bosque mágico", reconstruido tras ser arrasado por un gran incendio, tiene un toque fantástico. Todo en él es curvo, fluido, casi como carente de forma. La luz se filtra a través de las vidrieras de colores y parece que estés en otro planeta; las escultura hechas con rocas de la zona y barro albariza mantienen el lugar anclado en el suelo. Su arte y su arquitectura se alaban en el mundo de los diminutos.
Nunca se hizo en el mundo de los hombres: crear hábitats humanos que armonicen con la naturaleza pero que no desaparezcan en ella. Violeta propuso al líder de los diminutos: que la gente podía manifestar su individualidad mediante signos y obras de arte público que brotaran de la naturaleza y la idiosincrasia de sus culturas.
<<Cada barrio es como una persona: único>>, dijo. <<Los pequeños cambios cuentan, tanto para las personas como para los barrios.>>
El enfoque de Violeta refleja el respeto que siente por la belleza y la complejidad orgánica de la naturaleza. También sugiere el papel que puede desempeñar los artistas en la reconexión de los humanos con la naturaleza. <<Hay artistas que clavan palos con máscaras y otras obras en el suelo de los solares que se ha decidido que vuelvan al estado natural. Además de relacionar el arte con la realidad de la naturaleza, esa obras e instalaciones protegen la tierra. Hay gente que desprecia estos espacios abiertos: arroja basura en ellos, no les prest atención, los ve como algo sin valor. Sin embargo, el arte cambia las percepciones y los valores señalando que esos son lugares valiosos para el ser humano.
<< -Creo que una cultura construye aquello en lo que cree- le dijo Fernando a su hija. -Ahora, creemos sobre todo en el miedo.
<<Al principio del siglo XX, el arte y la arquitectura de Alemania y Austria tenían mucha belleza, imaginación y expresionismo orgánico. Luego, con el movimiento de la Bauhaus, todo se llenó de cristal y cajas de acero. Todo cambió.
<<-Entonces en Europa se tenía la sensación de que algo iba mal, de que algo se avecinaba. Cuando tienes miedo, regulas. Igualas los ángulos. Pensando en las comunidades excesivamente reguladas y amuralladas que hay todo el mundo, Fernando se pregunta:
-¿Puede haber un futuro sostenible sin la belleza de lo orgánico?
Hubbell ha escrito: <<La sostenibilidad debe existir en un contexto de infinita compasión por el mundo en que vivimos y de equilibrio entre todas las partes. La belleza puede ser el árbitro de la miríada de decisiones que debemos tomar para hallar una solución completa, ecológica y verdaderamente sostenible, ya sea al construir una casa, un sistema de tratamiento de aguas residuales, un plan agrícola o una red de parques naturales (...).
Hemos vivido en un siglo que ha divinizado la tecnología, sin un sentido de totalidad, es un intento de dominar la vida, la naturaleza y el conocimiento. ¿Podemos construir un mundo sostenible prescindiendo del misterio del mundo?>>
Hubbell cree que lo mejor que puede hacer un arquitecto o un urbanista es comunicar que el universo es apasionante y que deberíamos buscar el misterio:
-Si pudiéramos recuperar de algún modo este sentimiento, dejaríamos de construir comunidades amuralladas porque ya no serían necesarias.
Hay otra manera (la última para algunos) de retardar la expansión urbana descontrolada, de arraigar en la tierra, de readaptar nuestra función en la naturaleza. Pero no es para todo el mundo. Violeta no hacía mucho que había comprado una finca con la intención de crear una reserva natural. Ella tenía la esperanza de convencer a una gran organización para que comprara asimismo unos terrenos adyacentes a fin de convertirlos en una combinación de reserva natural y cementerio.
Estamos en el momento adecuado para dar un nuevo enfoque a este tema. En Grecia, y en España por ejemplo, hay tampoco espacio que la gente alquila tumbas. En grecia, al cabo de seis meses, los huesos se desentierran y se depositan en osarios subterráneos repletos.
<<El Ministerio del Interior británico considera la posibilidad de exhumar todas las tumbas en cien años, deshacerse de los restos y reutilizar el terreno que ocupaban. De manera que Violeta cree que se puede encontrar un nuevo espacio protegiendo las áreas naturales de las ciudades, los barrios residenciales y el campo.
Le dice a su padre: <<Podrías comprar una parcela aquí, por ejemplo al lado de este senderito, y tendrías la certeza de que nunca lo tocarían. Allí te podrían construir una Iglesia, con una capilla.
Llegó el día de inaugurar el nuevo "bosque mágico", los supervivientes lo festejaron, tocaron la gaita, las guitarras, se sirvieron mazorcas de maíz junto con grandes cantidades de alegría y había <<cantos, bailes, conversaciones, gritos, risas y mucho amor>>. Violeta y sus amigos se aseguraron de que así fuera.
Fernando y Violeta quisieron crear un nuevo "bosque mágico", donde las plantas, los árboles e incluso los cactus se alimentarán al natural; donde igualmente disfrutaran los hombres diminutos de un cielo azul radiante, donde soplara una fresca y leve brisa que agitara las flores de azahar de los naranjos derramando sus deliciosos aromas. Todos deberíamos disfrutar de los perfumes de la bienaventurada naturaleza. Bienaventurado el que vive en el campo.
Sí, señor, yo también pienso en ello. Mas, por supuesto, es inútil que le diga que jamás me he atrevido a hablar de ello a los médicos o a los magos o videntes con los he consultado. ¡Sin duda me habrían tomado por loca! Los Ángeles, y Dios quieren que nos salvemos. Fin por hoy. Hasta que así Dios lo quiera. Feliz el ama y es correspondido. ¡¡Era preciso volver a trabajar con las manitas!!
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