El compartir una comida con madán Consuelo era toda una experiencia rebosante de sorpresas y a veces, casi, casi, peligrosa. Además de cocinar de forma refinada, una vez en la mesa y nada más empezar con los entrantes, Consuelo comenzaba a narrar, de forma detallada, un relato sacado de la colección de la vieja memoria de la familia, que habían heredado cada generación, desde hacía siglos. Su abuelo había sido un humilde pescador que había vivido con su esposa en una choza junto al mar. Ella se ganaba la vida escribiendo o ayudando a los vecinos; en su afán de adivinarles el porvenir. Esa noche tuvo la oportunidad de ser invitada doña Rita, una de sus íntimas amigas. Esta mujer era una adinerada viuda que se pasaba la vida visitando a los amigos y amigas, con tal de no cocinar, y así ahorraba; no le gustaba gastar su capital. En su juventud recorrió los lugares más insólitos a la búsqueda de un hombre que la hiciera feliz. Era una noche cálida, ambas salieron a la pequeña terraza, Consuelo había preparado un té de flores de azahar. Lo único que se le ocurría decir a su amiga Rita, era que estaba cada día más joven, a ella se le ponía el corazón tan dulce como el azúcar. Entre frases y frase del tradicional conjuro que hacía ante las tazas de té, madán Consuelo pegaba sus ojos al fondo de las tazas, penetrantes y felinos ojos, miraban con fijeza los trazos que dejaban los hilillos del té en los bordes de las tazas. El conjuro era el Salmo 13. Madan Consuelo siempre lo recitaba antes de beber agua, o tomar té o vino; ella decía, con voz solemne:<<¡Bendito eres Tú, El Eterno, Dios nuestro, Rey del Universo, creador de numerosos seres vivientes, y sus necesidades, por todo lo que has creado para mantener con ello viva el alma de todos los seres vivientes. Bendito eres Tú, que vivificas los mundos!>> Y concluía así: ¡Señor bendice y certifica la obra de nuestras manos, gracias por este agua y todos los alimentos que hemos tomado en todos nuestro días aquí en la Tierra! ¡Jesús bendito, libranos del mal al mundo entero! Amén.
Madan Consuelo había escuchado en los vídeos de Internet, que este Salmo era muy poderoso, para quitar las malas energía del mal de ojos o de la envidia; ella lo había escuchado de un Maestro de Cabalá. A veces hablaba y hablaba sin parar ni un segundo. Todas las mujeres de la familia de madán Consuelo además de ser curanderas, eran cocineras de primera. Rita, de cabellos cobrizos cortado a lo Chanel, franca sonrisa y temperamento de leona, aun escuchaba encantada los relatos de su amiga en las noches de verano. Sus reales cuentos dejaban a Rita anonadada. Ella conocía tantos cuentos como Cherezade la cuentista de las Mil y una noches. Madán consuelo se dirige a su amiga diciendo:- Querida amiga, el pescado que cenamos anoche en el bar de la esquina, estaba algo salado, no he pegado ojo en toda la noche y, además, recibí la real visita, si el rey, el mismo Luis el rey sol me visita con frecuencia en los sueños. ¡Amiga mía!, anoche me contó un relato, tan tremendo que aún me inquieta, temo meterme en la cama esta noche. -Qué te contó, cosas de bailarinas, ataviadas con bellos trajes de tules azules, rociadas de polvo blanco. ¿Qué te contó?. ¡Hay que estar al día, digo yo!- Sus reales cuentos dejaba a Rita encantada. Así que madán Consuelo se sienta en una mecedora, mirando al cielo buscando el lucero del alba en la noche.
Comienza su relato.- Querida amiga, hasta el mismo rey se mostró triste con su escalofriante relato. Yo recordaba el caso, porque mi madre se había interesado en recordarlo debido a la ferocidad del relato, contaba las características del crimen impune, y la salvaje brutalidad con que los asesinos se habían conducido, lo barrían todo con un viento frío y estremecedor, ocultando a esos hombres endemoniados, sus crímenes y el viento escalofriante del terror tapó todo, quedó oculto, con la época del Terror . El rey habló con pena, estaba arrepentido de haber amado a una infernal mujer. Me dijo, que en los bosques tenebrosos, se reunían los leñadores, los carboneros, al principio se juntaron gente del condado con la intención de sacar unos reales, para mantener a su familia. Pero se habían acercado hombres muy retorcidos llegados de tierras lejanas. Pronto, aprendieron el contrabando, trapicheaban con lo cotidiano, arroz, patatas, cosas insignificantes. En algún lugar de aquel desolado paraje hacían aquelarres; las brujas de todos las aldeas cercanas se reunían en lo profundo del bosque. Sus ritos satánicos, quizás escondido y disfrazado caló en los huesos de estos hombres. Se ocultaban al acecho como endemoniados buscando su presa de carne fresca; quizás escondidos lo mismo que las fieras para capturar una presa, con el corazón desbordante de odio hacia la realeza, contra toda la raza humana. Los bandidos se ocultaban en cualquier socavón que tapaban con trampas. Tendían árboles a lo largo del camino, atacando por sorpresa a las carretas, los cocheros acribillados, mataban a todos los que se atrevieran a cruzar su territorio. Se vió desaparecer familias enteras, nunca se encontró ningún rastro; ni de las personas, ni de los caballos, ni de los coches.
Los salteadores del bosque eran carboneros, nunca encontraron nada. Los caballos los descuartizaban, vendían la carne en el mercado, de las plazas cercanas, los despojos y huesos los quemaban en la hoguera de turba; igual, las personas, los carros, fundían el oro de las joyas, todos los metales lo hacían lingotes, apartaban las joyas más selectas, las vendían de contrabando a otras naciones. Vimos de pronto sobrevenir una gran depresión. Nadie se atrevía a cruzar la región fértil, nadie quería pasar por el páramo, la maraña de los bosque ocultó las hazañas de estos viles asesinos. Cuantos destacamentos cruzaban los bosque quedaban devorados en las llamas. Muchos años atormentando, achaparrados en los bosque se adueñaron de toda la riqueza de los nobles y dejó a todos muy pobre. quemaban las cosechas de patatas, avena, que la furia de la pena se alza ante los fantasmas de todos los siglos. Los muertos son gigantes que se acoplan a los vivos. En unos pocos años, salieron a la luz, casas, mansiones y sembraron el terror en las Antillas, en toda la Tierra, porque aún hoy sus descendiente acribillan a la gente llevandolas a las guerras. Rita se estaba levantando de su asiento. -¡Por Dios no siga usted!- No le he contado como destripaban a los campesinos, se lo echaban a los cerdos delante de sus hijos. Con ojos brillantes llenos de lágrimas concluye madan Consuelo- ¿Fue aquí al lado mismo?- No, no; fue más allá de los Pirineos y más allá de los Alpes. Me quedaría horas contándole las atrocidades que hacen los hombres, por un puñado de oro. A la derecha la televisión muestra el derribo de las Torres Gemelas, parte de las luces y las sombras de este siglo XXI. Todo quedó en humo negro, carbones, y humos, eso comen los diablos. Contra la luz luchan desde tiempos inmemoriales.
Me podría haber quedado mejor, pero, he perdido el hilo de la inspiración escuchando un vídeo. La humanidad tiene que despertar. Si los hombres que gobiernan en este momento el mundo no arreglan todos los problemas Dios lo hará. Está escrito, sacará Armagedón. <<¡Gloriosos finales de los últimos tiempos!>> Orar por los que no creen. Los budistas aspiran el dolor y el miedo, lo llevan al cáliz de su corazón y allí transmutan el mal en bien, y lo lanza a la atmósfera. Donde pones la intención ahí estás tú, envía luz rosa a todo el planeta. Es cierto que viene el fantasma del Rey Luis, es tan cierto como que hay Sol y Luna. Contra la mentira, el manto de la Verdad.
Hoy es un gran día, para razonar y pensar. ¡Lo más valioso es la vida! Y lo que tú le hagas al prójimo otros te lo harán a ti hasta setenta veces siete. Gracias a Internet, yo me explayo, y creo que puedo aprender a escribir, si práctico con frecuencia. Mil gracias Google
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