viernes, 3 de septiembre de 2021

El mal de las flores

 ¿Conoce el cuento de Blanca Nieves? Como todo los cuentos este comienza diciendo: Érase una vez una familia encantadora; unos padres muy trabajadores, su trabajo le proporcionaba gran riqueza material. Por un tiempo vivieron felices. De su amor nacieron muchos hijos. La mayor era parecida a una princesa de cuento; alta y bella en extremo; por eso fué muy envidiada por muchos de los que la conocían. Cuando llegó a la edad adulta era bellísima. Su madre la vestía con prendas finas; la joven tenía un refinado estilo, clásico. Con cualquier prenda por sencilla que fuera ella resplandecía; brillaba tanto en sus estudios, que tenía un pequeño círculo de amigos. Todo su tiempo lo dedicaba al estudio. Se divertía como todas las chicas de su edad. Gustaba pasear por la playa, junto a sus hermanos y hermanas. Su vida transcurría plácidamente, con los disturbios propios de lo que es una familia numerosa. Siempre iba en buena compañía, tenía pocas amigas, pero eran muy buenas personas. Nunca fumó, bebía solo en las fiestas. Jamás ocasionó ningún disgusto a sus padres. Fue buena hija, obediente, si que era un poco reservada y muy orgullosa, pero tenía un corazón de oro.

La madre, tenía, una familia muy rencorosa, sobre todo sus hermanas, le tenían una envidia que rayaba en la paranoia. A cada triunfo de Caridad, más se agrandaba el abismo entre ella y sus hermanas. A ella, no le gustaba exhibir a sus hijas como modelos, o piezas de trofeo. Flor era tan bella, que un día se tropezó por la calle con un hombre que promociona muchachas, las preparaba para ser modelos, para presentarse a concursos de mis... El caso es que Francisco, le ofrece a Flor, desfilar en dos semanas en un local muy prestigioso. Caridad, se opone, porque no ve el futuro de su primogénita como estrella, ni de cine ni de nada. Ella quería que su hija Flor estudiara Derecho. Pero, los consejos de su maléfica hermana Paca, desvía a Flor de la carrera de Derecho. Flor estudia algo que de Empresariales, cosa que disgusta a Caridad. Su hermana Paca, le había dicho a Flor, que su madre solo quería que estudiara Derecho, para presumir de que tenía una hija abogada. También le dijo, que Caridad, solo quería coleccionar títulos de sus hijas para colgarlos en la pared. Solo para presumir. Paca se olvidaba de que su hermana Caridad, sabía que estudiando derecho su hija se podría labrar un buen porvenir. Pues, es una carrera con amplitud. Se sabe que se puede ocupar cargos, asesorar y ayudar a las personas en sus pleitos y conflictos. En fin, el caso es que andando los años Caridad ve su sueño realizado, pues la menor de sus hijas hizo la carrera de Derecho y Ciencias Políticas; cosa que llena de alegría a Caridad. Otra de sus hijas, Laura, también logra satisfacer a Caridad culminando su carrera de Ciencias. Así que la envidia de sus hermanas va creciendo según van cosechando éxito ella y su familia.

Al adentrase Flor en el bosque del amor, se encontró con varios jóvenes, unos gemelos enamora a Flor. Un día a sus quince años dice a su madre: ¡Mamá!, mira, ese muchacho a mi me gusta, pero hay un problema, que tiene un hermano que es igual que él. Son dos gotas de agua, y yo no sé cual escoger.- Caridad le dice: No te preocupes él adecuado para ti se acercará.- Flor le dice: Mamá, los dos se han acercado ya.- Pues olvidalos, siempre será un conflicto. Ya llegará el que sea  propicio. Y llegó. Un hombre tosco y rudo. Aunque de modales muy refinado, al menos al principio y de cara al público. Como en el cuento de Blanca nieves había una mujer reina, enfurecida. La raptó, la cazó en sus redes y la llenó de infelicidad.

A medida que se adentraba en el bosque del amor, Flor se encontró con un animal depredador. Mejor dicho con animales, hienas envidiosas. Los consejos que daba la suegra de Flor a su hijo Ignacio, alentaba al muchacho al machismo y a la intolerancia, daba lugar a un distanciamiento entre los dos.-Ignacito, hijo, tu el piso y todo lo que compre lo pones solo a tu nombre; no vaya a ser Flor haga como tu prima Lola, que se ha divorciado y se ha quedado con todo, a dejado a Luis con una mano delante y la otra detrás, tú solo tu nombre. Mujer bellísima la suegra, que gustaba vestir como las estrellas de cine. Cosa, que conseguía gracias a su hijo Ignacito y a sus suegros. Mujer de semejante crueldad, igual que la reina del cuento de Cenicienta. Porque, pretendía que Flor le hiciera las labores de la casa. Caridad, nunca lo consintió, aunque le costó sus disgustos. Entre la insistencia de los suegros de Flor, y el padre de Flor, Caridad, veía a sus nietos en períodos intermitentes, siempre fué así. Flor nunca fue feliz con Ignacito, nunca. La maltrato durante muchos años psicológicamente, de palabra y algunas palizas y bofetadas se llevaron los niños y Flor. Un hombre rudo de carácter débil. Flor era fuerte, obstinada, orgullosa y muy trabajadora. Ignacito, era débil, un calzonazos que solo hacía caso de su madre, y de su tita. Y flojo. Trabajaba, como aquel que tiene que justificarse y cuando lo vean la gente, para crearse fama de ser buen trabajador.

Caridad viaja junto a Ignacito y su tía, van a Jerez, en concreto al Hospital. La conversación que llevan sobrino y tía irrita tanto a Caridad que jura no volver a viajar con la tita. Rosario le va diciendo al sobrino:-Ignacito hijo, yo no sé a quién se parece el niño, Jaime es feo, es pelón, endeblucho, no sé a quién se parece. -Haciendo un gesto se lleva las mano al pelo y le dice al sobrino tocándole la cabeza: A nosotros no sale, porque mira que buen pelo tenemos. Mirando de reojo a Caridad, pone cara de ingenua. Todo el trayecto va repitiendo lo mismo, hablando de sus grandezas familiares. Al bajarse del coche Caridad se va alejando a grandes zancadas sin volver la vista atrás. Escucha una voz aflautada, que dice: Café, café, Caridad, no va a tomar usted café. Caridad, vuelve la cara y dice un no rotundo. Se quedó congelada, Caridad no se esperaba tan pocos elogios de su nieto, con lo precioso es Jaime. La envidia, como ella no tuvo hijos, envidiaba y deshojaba lo ajeno. Porque sus palabras conducían a la destrucción de la familia de su sobrino, igual su madre. Como los malos y malas de los cuentos a Flor no le faltó depredadores ni malas consejeras y el peor de los consejeros su padre. Hombre camaleónico. Siempre disfrazado con el traje de la bondad, y escondía muchos secretos inconfesables. Tantos secretos, como sus desvaríos, sentía celos de la carrera profesional de Caridad. A él le hubiera encantado  ocupar su lugar... El caso es que tiene un largo romance con su cuñada, Felisa, hermana menor de Caridad, vive en otra ciudad, y es allí donde el marido de Caridad se ve con su hermana. Caridad, recuerda a vecinos de su barrio, en especial recuerda lo que un día le dijo uno que era policía nacional.- Caridad la ví a usted en Cádiz, y no me saludo, corriá usted, su marido fue muy amable, ¿acaso está usted enfadada conmigo?- No hombre, que voy a estar enfadada con usted, es que yo ayer no estuve con mi marido en Cádiz, el si que fue, y la que usted vió sería mi hermana, que es su amante desde hace muchos años. Con decirle a usted, que ella le ha dicho a su amiga Ana, que ella tiene un marido viejo y rico, y que tiene otro que le da mucho..., y mucho dinerito. La vida de Caridad se aclara, porque este vecino graba a su marido con sus amantes, le hace el favor a Caridad de hacer un trabajo de investigador privado.

Caridad, la denuncia..., por muchos motivos se echa atrás, pensando en la ruina de sus sobrinos. Tampoco le quería dar un disgusto a su madre. Aunque su madre no lo mereciera; porque le había dicho a Caridad, que esos casos de cuñados con cuñadas se había visto en algunas familias..., y que no hay que dar tanta importancia: ¡Las cosas del amor, no tiene enmienda!, hija mía, como la denuncies encima la vas a tener que mantener. Su marido la abandonará, la dejará sin casa, y sin su seguridad, no lo hagas hija, qué más da...

el padre de Flor se apodera de la casa familiar. Y para no perder la casa, hace y labra mil historias. Va calumniando a Caridad, diciendo que su mujer es una degenerada, que está loca, loca está de contenta, por haberlo perdido de su vista, pero no de su vida, porque interfiere en su vida, de muchas maneras, chantaje emocional, maltrato encubierto en su traje de la impecabilidad. No permite que caridad se cerque a sus hijas, viendo a sus hijas en tiempos intermitentes, se pasa hasta tres, y seis meses sin poder ver a sus nietos, ni a su hija. Caridad sabe, que sus hijas la necesitan se sienten muy solas. Pero el veneno cala muy profundamente... Pero claro, Caridad, está loca, según él. El mal de las flores, son los vientos huracanados y la sequía. El mal de las mujeres, son hombres débiles, calzonazos criados entre las piernas de mamá. Al adentrarse en el bosque, hay callejuelas con trampas, caminos que conducen al alcoholismo y ese camino lleva al maltrato de los niños, de los ancianos y estos espejos negruzcos guardan muchos secretos de mil historias, pero claro, solo son cuentos. Historias de mucho sufrimiento, pero siempre aparece un buen hombre, que evita el mal de las mujeres, y de los niños.

Revolotean los graznidos de los cuervos negros, sobre la vida de muchas personas que trato y he tratado. Conozco miles de historias y todas llevan al laberinto de los malos tratos. ¿Hasta cuándo? También el río puede cambiar su curso. Porque la humanidad no se despierta y volverá a reinar el Paraíso en la Tierra, educación y respeto mutuo. Que destaca lo rudo y lo malvado por todos lados. Así, que así es como voy aprendiendo para poder escribir un día mi obrita. <<¡La Manta de dos caras!>> o <<¡Los miserables del siglo XX!>>. Fin por hoy, continuará si dios así lo quiere. ¡Alabado sea el Creador desde que amanece el sol hasta el ocaso! Viviremos felices,¡venceremos a las fuerzas oscuras! Todo nuestro sufrimiento viene de la envidia, del odio, de los celos, del rencor. El hombre espiritual vive en un mundo hermoso y bello. El camino es el Sermón de la Montaña, cumplir los Mandamientos de Dios y mirar a la Gran Puerta del Cielo. Porque el cielo existe, yo lo he visto, Dios existe.

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