Frases inspiradoras: <<Cuando la lámpara de la mente de Buda ilumina a los seres sensibles, eones de oscuridad quedan inmediatamente disipados>>. <<Deja que la mente que medita crezca, como la luna creciente>>. <<La sabiduría es luz de día, y la atención, protección de noche. Si un hombre vive una vida de pureza, nada puede destruirlo; si ha vencido la avaricia, nada podrá limitar su libertad>>. <<Cuando nos abramos al vivificante voto de la compasión, nosotros, que somos como azulejos quebrados y guija desperdigada, transmutaremos en oro>>.
<<Que todos los seres vivos, jóvenes o viejos, fuertes o débiles, cercanos o lejanos, conocidos o desconocidos, vivos, ya partidos (desencarnado, los difuntos, los muertos viven, la vida es eterna) o no nacidos aún, todos los seres vivos, gocen de dicha plena>>.
<<Dejemos que nuestro amor sin límites se extienda por todo el universo, en toda su extensión, un amor infinito, absolutamente libre de odio y enemistad. Y nuestra vida traerá el Cielo a la Tierra>>.
LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA Y LA LECCIÓN DE LOS CLASICOS por Norberto Bobbio:
1º. Mi razonamiento se basa en una frase que se lee al final de la carta programática con la que se ha convocado la convención sobre <<La política entre sujetos e instituciones>>: <<En el espacio de la política parecen anudarse, en sustancia, todas las cuestiones planteadas (en términos incluso internacionales). Por ello resulta inevitable preguntarse si no están cambiando sus connotaciones, sus leyes de movimiento, su forma de producirse>>. No, no estoy de acuerdo. E, incluso me pregunto si en estos días, ante la explosión de la violencia terrorista en el interior de nuestro Estado y a la forma en que responde nuestro gobierno limitando las libertades constitucionales, por un lado, y frente a la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética, y al modo en que responde la otra gran potencia amenazando con sanciones económicas y medidas militares en el escenario internacional, por el otro, la política no muestra, más que nunca, su real, inmutable y profunda naturaleza. A la pregunta de si no están cambiando <<las connotaciones>> y <<las leyes de movimiento>> de política, siento la tentación de responder, aun cuando sólo sea como una especie de provocación: Nil sub sole movi. Y de repetir con Maquiavelo:
<<Suelen decir los hombres prudentes, y no por casualidad ni inmerecidamente, que quien desee ver lo que será debe considerar lo que ha sido; porque todas las cosas del mundo en todos los tiempos tienen su propio cotejo con los tiempos antiguos. Y eso nace de que al ser todas esas cosas hechas por los hombres, que tienen y tuvieron siempre las mismas pasiones, es del todo evidente que surtan el mismo efecto>>.
No he citado a Maquiavelo por casualidad. Para no engañarnos por las apariencias ni ser inducidos a creer que cada diez años la Historia empieza de nuevo, es preciso tener mucha paciencia y saber escuchar de nuevo las lecciones de los clásicos.
Una lección que Marx había aprendido y que los marxistas y neomarxistas, que desdeñan demasiado a menudo ir más allá de Marx, han olvidado casi siempre. Entre otras cosas creo que actualmente el marxismo está atravesando una de sus crisis recurrentes y, si no me engaño, una de las mayores, y que el único modo serio de volver a darle a Marx el sitio que le corresponde en la historia del pensamiento político ( no me refiero a la historia del pensamientos económico y a la historia de la filosofía que están fuera de nuestro debate pero presumo que el argumento no debería ser tan distinto) sea el de considerarlo como uno de los clásicos cuyas lecciones deben ser continuamente escuchadas y profundizadas, aun cuando no se esté dispuesto a creer que la verdad empieza en él y acaba con él.
Según la lección de los clásicos, que se suele hacer empezar por comodidad en Maquiavelo únicamente porque el pensamiento de Maquiavelo acompaña la formación del estado moderno, pero que se podría hacer empezar mucho más atrás, una lección, téngase en cuenta, que es también la de Marx, la política es la esfera donde se desarrollan las relaciones de dominio, entendido dicho dominio en su expresión más intensa, como el poder que puede recurrir, para alcanzar sus propios fines, en última instancia, o extrema ratio, a la fuerza física. Dicho de otra forma, el uso de la fuerza física, aun en última instancia, aun como extrema ratio, es el carácter específico del poder político. El estado puede ser definido como el detentador del poder político y, por tanto, como medio y fin de la acción política de los individuos y de los grupos en conflicto entre sí, en cuanto es el conjunto de las instituciones que en un determinado territorio disponen, y están capacitadas para valerse de ella en el momento oportuno, de la fuerza física para resolver el conflicto entre los individuos y entre los grupos.
Y puede disponer, y está capacitado para utilizar, de la fuerza física por cuanto tiene el monopolio de la misma. El abc de la teoría del estado, prescindiendo del cual no se logrará nunca comprender por qué existe el estado, y al no comprenderlo se fantasea acerca de una posible extinción del mismo, es la hipótesis hobbesiana, que brevemente puede anunciarse así: <<La necesidad del estado nace de la convicción racional de los individuos según la cual el uso indiscriminado de las fuerzas privadas en libre competencia entre sí genera un estado autodestructivo de guerra de todos contra todos, y de la consiguiente renuncia por parte de cada uno al uso privado de la fuerza en favor del soberano que, a partir del momento en que se produce dicha renuncia, se convierte en el único titular del derecho de disponer de ella. La expresión <<monopolio de la fuerza>>, que se deriva de una evidente y correcta analogía entre la eliminación del libre mercado y la eliminación de la libre guerra, no es de Hobbes, sino de Marx Weber, quien al adoptarla no se olvidó de que antes que nada era un economista. Pero sirve perfectamente para representar la hipótesis hobbesiana del estado que nace de la necesidad en la que se encuentran los individuos racionales de sustituir la pluralidad de los poderes de los individuos singulares por la unidad del <<poder común>> (esta expresión sí que es de Hobbes).
No es distinto el concepto que Marx tiene del estado, con la diferencia de que él explica de una forma mucho más realista el nacimiento del estado no partiendo de una hipotética guerra de todos contra todos, que tuvo lugar en un estado de naturaleza construido racionalmente, sino de una histórica lucha de clases derivada, a su vez, de la división del trabajo, con la consecuencia de que esa <<violencia concentrada y organizada de la sociedad>> que es, según Marx el estado, es considerada no ya como el <<poder común>>, sino como el poder de la clase dominante y, por tanto, el poder de una parte de la sociedad sobre la otra...
Hobbes define repetidamente como <<guerra de todos contra todos>>, ha sido entendido no como una representación llevada hasta sus últimas consecuencias de la guerra civil, o también del estado de guerra permanente tal vez más frecuentemente en estado latente entre los estados soberanos, sino como una configuración de la sociedad de mercado.>> Crisis de la democracia- N. Bobbio- G. Pontara -S. Veca.
Jesús de Nazaret - Judea- Belén 0 - Jerusalén 33.
Maestro religioso judío y para los cristianos encarnación del propio Dios. Nacido en Belén de Judá, después de una larga etapa de formación y anonimato, se consagró a proclamar los principios de una nueva religión, basada en el amor a los semejantes. Crucificado a los 33 años, sus seguidores, los primeros cristianos, proclamaron la validez de su ejemplo para todos los hombres por los siglos de los siglos. Hoy es el protagonista de la Historia de la Humanidad. El Dios de los cristianos, el hijo del carpintero de Nazaret (era José procurador, no carpintero) recorrió los caminos palestinos seguido de multitudes hambrientas de ideales y expectantes de milagros. Aquel hombre que tuvo más días terrenales de pesar que de gloria abrió sin embargo uno de los capítulos más dilatados y emocionantes de la Historia de la Humanidad. Jesús, llegó para darnos la inmortalidad según las Sagradas Escritura: Promesa de Dios a Su Hijo: Ya no habrá enfermedad ni muerte, el cordero pactará junto al león, lee las Sagradas Escritura y pide a Dios, que te ilumine para dar con la Verdad de Sus palabras, y con la Verdad de la Historia de Jesucristo.
Giovanni Papini Italia 1881-1956- Periodista, crítico literario, filósofo y escritor, fue uno de los literatos italianos más controvertidos durante las primeras décadas del siglo XX. Se unió en 1913 al movimiento Futurista. Aunque en sus años de juventud criticó duramente al Cristianismo, en 1920 se convirtió al Catolicismo, que a partir de ese momento guió el resto de sus días. En 1935 fue nombrado profesor honorario de la Universidad de Bolonia y en 1939 el Estado italiano le concedió el título de Académico de Italia.
LA CRUZ INVISIBLE
Jesús ha enseñado algo infinitamente mejor que una sofisticada depurada o una moral cívica fundada en la justicia; ha querido transformar a los hombres a su semejanza, según las palabras de su anunciador Ezequiel: <<Yo os daré un corazón nuevo, y depositaré en vosotros un nuevo espíritu, y arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y pondré en vosotros mi espíritu>>.
Nos invita a la imitación de Dios, a someternos al gobierno de Dios, es decir, a ser divinamente libres. Sed santos, como Dios es santo; perfectos, como Dios es perfecto; perdonad, como Dios os perdona; amaos, como Dios os ama.
También Jesús, como la serpiente del jardín, (el Diablo es la serpiente) pero con fin opuesto, ha dicho a los hombres: <<Sed semejantes a Dios>>. Pero muchos de los hombres no han querido obedecerle. Dios está muy alto y el fango tiene sus dulzuras. Al gusanos envuelto en la suciedad del cieno, le es menester harto trabajo para trocarse en santo y aproximarse a aquella perfección, que es la única felicidad digna de ser buscada, la única que no desilusiona.
Y han rechazado lo que el Cristo había ofrecido con toda su sangre implorante. Y por no oír su voz, que llamaba a una empresa harto difícil, han intentado ahogarla en la cruz. Han tenido terror de perder sus bienes de piedra, de metal y de papel, y no han creído en los infinitos bienes que en cambio prometía.
Y por esa negativa y ese temor han clavado (amarrado a la cruz) a Cristo en la cruz, donde ha muerto aquel día, en el alto de la Calavera, clamando en la oscuridad. Y cada vez que uno de nosotros no responde a su grito, da un nuevo golpe en los clavos (esto es falso no hubo clavos ni ninguna lanza atravesó el costado de Jesús. Ni tampoco se quejó, ni habló y no sufrió, su corazón sintió paz, amor, gozo y una inmensa alegría, sería porque ya se iba lejos de los malvados. He visto muchos pasajes de la Vida de Jesús, aunque no lo sé todo, algo sé con toda seguridad: Que es maravilloso y guapo.) que le sujetaron hace tantos siglos a la indestructible cruz.
Cristo ha muerto, al fin, como han pedido lo jefes de su pueblo, pero ni el último grito los ha despertado. Y toda la multitud que se había reunido para este espectáculo, dice Lucas, se retiraba, dándose golpes de pecho. (Falso, la gente estaba muy lejos del lugar del sacrificio, y corría, todos corrían para ponerse a salvo de la riada, un vendaval terrible, una tormenta con relámpagos, con rayos y truenos; tal aguacero cayo que arrastró a miles de personas...) Pero ¿hay dentro de aquellos pechos corazones que de veras laten por el gran corazón que se ha parado? No hablan; se apresuran a irse a su casa a cenar; tal vez hay en ellos más espanto que amor...
ORACIÓN A CRISTO
Estás aún, todos los días entre nosotros. Y estarás con nosotros perpetuamente. Vives entre nosotros, a nuestro lado, sobre la tierra, que es tuya y nuestra; sobre esta tierra que, niño, te acogió entre los niños, y, acusado, te crucificó entre ladrones; vives con los vivos, sobre la tierra de los vivientes, de la que te agradaste y a la que amas; vives con vida sobrehumana en la tierra de los hombres, invisible aún para los que buscan, quizá debajo de las apariencias de un pobre que mendiga su pan y a quien nadie mira.
Pero ha llegado el tiempo en que es fuerza te muestres de nuevo a todos nosotros y des una nueva señal perentoria e irrecusable a esta generación. Tú ves, Jesús, nuestra pobreza. Tú ves cuán grande es nuestra pobreza; no puedes dejar de reconocer cuán improrrogable es nuestra necesidad, cuán dura y verdadera nuestra angustia, nuestra indigencia, nuestra desesperanza; sabes cuánto necesitamos de una extraordinaria intervención tuya, cuán necesario nos es tu retorno.
Aunque sea un retorno breve, una llegada inesperada, seguida al punto de una desaparición súbita; una sola aparición, un llegar y un volver a partir, una palabra sola al llegar, una sola palabra al desaparecer, una sola señal, un aviso único, un relámpago en el cielo, una luz en la noche, un abrirse del cielo, un resplandor en la noche, una sola hora de tu eternidad, una palabra sola por todo tu silencio.
Tenemos necesidad de Ti, de Ti solo y de nadie más. Solamente Tú, que nos amas, puede sentir hacia todos nosotros, los que padecemos, la compasión que cada uno de nosotros siente de sí mismo. Tú solo puedes medir cuán grande, inconmensurablemente grande, es la necesidad que hay en Ti en este mundo, en esta hora del mundo. Ningún otro, ninguno de tantos como viven, ninguno de los que duermen en el fango de la gloria, puede darnos a los necesitados, a los que estamos sumidos en atroz penuria, en la miseria más tremenda de todas, en la del alma, el bien que salva. Todos tienen necesidad de Ti, incluso los que no lo saben; y los que no lo saben, harto más que aquellos que lo saben. El hambriento se imagina que busca pan, y es que aquellos que lo saben. El hambriento imagina que busca pan, y es que tiene hambre de Ti; el sediento cree desear agua, y tiene sed de Ti; el enfermo se figura ansiar la salud, y su mal está en no poseerte a Ti, que eres la belleza entera y perfecta; el que persigue con el pensamiento de la verdad, sin querer te desea a Ti, que eres la única verdad digna de ser sabida; y quien tras de la paz se afana a Ti te busca, única paz en que pueden descansar los corazones, aun los más inquietos. Ésos te llaman sin saber que te llaman, y su grito inefablemente más doloroso que el nuestro.
No clamamos a Ti por la vanidad de poderte ver como te vieron Galileos y judíos, ni por el placer de contemplar una vez tus ojos, ni por el loco orgullo de vencerte con nuestra súplica. No pedimos el gran descendimiento en la gloria de los cielos, ni el fulgor de la Transfiguración, ni los clarines de los ángeles y toda la sublime liturgia del último advenimiento. ¡Hay tanta humildad, Tú lo sabes, en nuestra desbordada presunción! Te queremos a Ti únicamente, tu persona, tu pobre cuerpo taladrado y herido, (no hubo taladro de pies y manos ni herida de lanza en el costado, amarrado a la cruz murió.) con su pobre túnica de obrero pobre, (Falso, tenía puesta dos túnica de hilo fino y de buen paño, debajo una bata blanca, encima otra camisa azul violeta, su Madre lo bañó y se las puso, después de la paliza que le dio el sacerdote Eleazar.) queremos ver esos ojos que pasan la pared del pecho y la carne del corazón, y curan cuando hieren con ira, y hacen sangre cuando miran con ternura. Y queremos oír tu voz, tan suave, que espanta a los demonios, y tan fuerte, que encanta a los niños.
Tú sabes cuán grande es, precisamente en estos tiempos, la necesidad de tu mirada y de tu palabra. Tú sabes bien que una mirada tuya puede conmover y cambiar nuestras almas; que tu voz puede sacarnos del estiércol de nuestra infinita miseria; Tú sabes mejor que nosotros, mucho más profundamente que nosotros, que tu presencia es urgente e inaplazable en esta edad que no te conoce.
Viniste la primera vez para salvar; para salvar naciste; para salvar hablaste; para salvar quisiste ser crucificado; (Falso, quien va a querer ser crucificado, la envidia del sacerdote Eleazar cambio la Historia de la Humanidad y nos sumió en las tinieblas: XXI siglos en guerras interminables. ¡Ya se acabó! Satanás ha sido vencido; el demonio del infierno ha sido apartado..., y el infierno lo ha purificado Jesús, de un soplo de su boca. ¡La Edad de Oro llegó!) tu arte, tu obra, tu misión, tu vida es de salvación. Y nosotros tenemos hoy, en estos días grises y calamitosos, en estos años que son una condensación, un acrecimiento insoportable de horror y de dolor; tenemos necesidad, sin tardanza, de ser salvados.
Si tú fueses un Dios celoso y agrio, un Dios que guarda rencor, un Dios vengativo, un Dios tan solo justo, entonces no darías oídos a nuestra plegaria. Porque todo el mal que podían hacerte los hombres, aun después de tu muerte, y más después de la muerte que en vida, los hombres lo han hecho; todos nosotros, el mismo que está hablando con los demás, lo hemos hecho. Millones de Judas te han besado después de haberte vendido, y no por treinta dineros solamente, ni una vez sola; legiones de fariseos, enjambres de caifases te han sentenciado como a malhechor digno de ser esclavo de nuevo; y millones de veces, con el pensamiento y la voluntad, te han sacrificado, y una eterna canalla de villanos pervertidos te ha llenado el rostro de salivazos y bofetadas; (Todas se las dio el sacerdote Eleazar, nadie más lo torturó.) y los palabreros, los lacayos, los porteros, la gente de armas de los injustos detentadores de dinero y de potestad, te han azotado las espaldas y ensangrentado la frente, y miles de Pilatos, (Pilatos no lo llegó a ver) vestidos de negro o rojo, recién salidos del baño, perfumados de ungüentos, bien peinados y rasurados, te han entregado miles de veces a los verdugos después de haber reconocido tu inocencia; e innumerables veces la libertad de los ladrones sediciosos, de los criminales confesos, de los asesinos conocidos, para que Tú fueses innumerables veces arrastrado al Calvario y clavado al árbol (atado con cuerdas) con clavos de hierro forjados por el miedo y remachados por el odio.
Pero Tú estás siempre dispuesto a perdonar. Tú sabes, Tú, que has estado entre nosotros, cuál es el fondo de nuestra naturaleza desventurada. No somos sino harapos y bastardía, hojas inestables y pasajeras, verdugos de nosotros mismos, abortos malogrados que se revuelcan en el mal a guisa de infantes envueltos en sus orines, del borracho tumbado sobre su vómito, del acuchillado tendido sobre su sangre, del ulceroso yacente en su podredumbre. Te hemos rechazado por demasiado puro para nosotros; te hemos condenado a muerte porque eras la condenación de nuestra vida. Tú mismo lo dijiste en aquellos días: <<Estuve en el mundo y en carne me revelé a ellos, y a todos hallé ebrios y a ninguno en su sano juicio, y mi alma sufre por los hijos de los hombres porque son ciegos en su corazón>>. Todas las generaciones son semejantes a la que te crucificó, y en cualquier forma que venga te rechazan los más.
<<Semejantes -dijiste- a esos muchachos que andan por las plazas y gritan a sus compañeros: <<Hemos tocado la flauta y no habéis bailado; hemos entonado cánticos fúnebres y no habéis llorado>>. Así hemos hecho nosotros durante casi sesenta generaciones.
Mas ha llegado el tiempo en que los hombres están más ebrios que entonces, pero también más sedientos. En ninguna edad como en ésta hemos sentido la sed abrazadora (!1913-1939!, dos guerras mundiales) de una salvación sobrenatural. En ningún tiempo de cuantos recordamos, la abyección ha sido tan abyecta ni el ardor tan ardiente. La tierra es un infierno iluminado por la condescendencia del sol. Los hombres están sumergidos en un pez de estiércol disuelto en llanto, de la que a veces se levantan, frenéticos y desfigurados, para arrojarse al hervor bermejo de la sangre con la esperanza de elevarse. Hace poco han salido de uno de esos feroces baños y han vuelto, después de la espantosa diezma, al común fango excrementicio. Las pestes han seguido a las guerras; los terremotos, a las pestes; enormes rebaños de cadáveres putrefactos, bastantes antaño para llenar un reino, están extendidos bajo una leve capa de tierra agusanada, ocupando, si estuvieran juntos, el espacio de muchas provincias.
Con todo, como si esos muertos no fueran más que el primer plazo de la universal destrucción (Todos contra todos, eso es lo que están buscando los lacayos del satanismo), siguen matándose y matando. La naciones opulentas condenan al hambre a las naciones pobres; los rebeldes asesinan a sus amos de ayer; los amos hacen matar a los rebeldes por sus mercenarios, nuevos tiranos, aprovechándose del derrumbamiento de todos los sistemas; y todos los regímenes conducen a naciones enteras a la carestía, al estrago y a la disolución.
El amor bestial de cada hombre a sí mismo, de cada casta a sí misma, de cada pueblo a sí mismo, es todavía más ciego y monstruoso después de los años en que el odio llenó la tierra de fuego, de humo y de osamentas. (1914-1939 dos guerras mundiales, si ahora lo consiguieran sería el fin de nuestra civilización, muy pocos sobrevivirían...) El amor de sí mismo, después de la derrota universal y común, ha centuplicado el odio: odio de los pequeños contra los grandes, de los descontentos contra los inquietos, de los siervos engreídos contra los amos esclavizados, de los grupos ambiciosos contra los grupos decadentes de las razas hegemónicas contra las razas avasalladas, de los pueblos subyugados contra los pueblos subyugadores. La codicia de lo más ha engendrado la indigencia de lo necesario; el prurito de placeres el roer de torturas; el frenesí de libertad la agravación de los grilletes.
En los últimos años, el linaje humano, que ya se retorcía en el delirio de cien fiebres, ha enloquecido. En todo el mundo retumba el estruendo de escombros que se hunden; las columnas quedan enterradas en el barro, y las mismas montañas precipitan desde sus cimas avalanchas de pedrisco para que toda la tierra se convierta en desierta e igual llanura. (Eso ocurriría si hubiera una tercera guerra mundial.) Aun a los hombres que permanecían intactos en la paz de los campos los han arrancado a la fuerza de su ambiente pastoril para lanzarlos a la confusión rabiosa de las ciudades, a contaminarse y padecer.
Por doquier, un caos en conmoción, una confusión sin norte ni guía, un pantano que envenena el aire denso, una intranquilidad descontenta de todo y del propio descontento. Los hombres, en la borrachera siniestra de todos los venenos, se consumen por el afán de mortificar a sus hermanos de penas, y, con tal de saciar esta pasión sin gloria, buscan por todos los medios la muerte.
Las drogas adormecedoras y afrodisíacas, las voluptuosidades que destruyen y no sacian, el alcohol, los juegos, las armas, llévanse todos los días a millares a los sobrevivientes de las diezmas obligadas. (Esto es lo que intenta Trump quitar de la sociedad mundial, nos han llevado a consumir drogas y alcohol y sexo desde edad temprana, una gente desgastada y altamente empobrecida espiritualmente, buscando llenar el vacío del alma, un corazón inquieto y atormentado; las depresiones, son los tormentos del alma.)
El mundo, durante cuatro años enteros, se ha manchado de sangre para decidir quién había de tener la finca más grandes y la bolsa más repleta. Los servidores de Mammón (un demonio) han arrojado a Calibán a fosos opuestos e interminables para hacerse más ricos y empobrecer a los enemigos. Pero esta espantosa experiencia a nadie ha aprovechado. Más pobres todos que antes, más hambrientos que antes, todo el mundo ha vuelto a los pies del fango del ídolo del Comercio a sacrificar la paz propia y la ajena.
El divino Negocio y la santa Moneda ocupan, mucho más que en el pasado, a los hombres posesos. El que tiene poco quiere mucho; el que tiene mucho quiere más; quien ha obtenido lo más lo quiere todo. Avezados al despilfarro de los años devoradores, los sobrios se han hecho glotones; los resignados, hábiles, los honrados se han dado al latrocinio; los castos, a tratos ilícitos; con nombre de comercio se practican la usura y la apropiación; bajo la enseña de la gran industria, la piratería de pocos en daño de muchos.
Los pícaros y los malversadores tienen a su custodia el dinero público, y la malversación entra en el programa de todas las oligarquías. La ostentación de los ricos ha imbuido en los cerebros la idea de que en la tierra, emancipada ya del cielo, solo tiene valor el oro y lo que con oro se puede comprar y gastar.
(Esto está volviendo ha ocurrir en nuestros días, tal como ocurrió en el principio y mitad del siglo XX; fue lo que llevó a las guerras mundiales, antes de la guerra civil de España, se oía los gritos en las calles: No pagar alquiler, ocupar las fincas. ¡Lo del pueblo para el pueblo! Golfos mentirosos, asesinos en serie, los que se decían libertadores eran los malvados carroñeros, que ocuparon los sillones de los Ayuntamientos, y del gobierno; un gobierno republicano de masones y ladrones. Mataron, a los españoles para saciar su sed de riqueza y su hambre de oro, cuando el mundo se deshacía entre explosiones y despedidas. Cortaron la vida de millones de jóvenes, por cambiar el orden mundial e imponer la perversión del satanismo, la doctrina del Diablo Lucifer. La historia jamás contada la verás cuando hagas regresiones a vidas anteriores. La verdad os hará libres, dice Cristo.)
Todas las creencias, en este infecto maremágnum, se amortiguan. Casi una sola religión practica el mundo: la que reconoce la suma trinidad de Wotan, Mammón y Príaco: la Fuerza, que tiene por símbolo la Espada y por templo el Cuartel; la Riqueza, que tiene por símbolo el Oro del templo la Bolsa; la Carne, cuyo símbolo es nefando, cuyo templo es el Burdel. Tal es la religión dominante en la tierra, practicada con fervor, si no siempre con las palabras, por lo menos con los hechos.
La antigua familia se rompe; el adulterio y la bigamia corrompen el matrimonio; la descendencia paréceles maldición a muchos y la hurtan con diversos fraudes y con abortos voluntarios; la fornicación triunfa de los amores legítimos; la sodomía tiene su panegiristas y sus lupanares; las meretrices públicas y ocultas reinan sobre un pueblo inmenso de enclenques y sifilíticos. (Ahora SIDA y todo es semejante al siglo pasado, antes de las guerras mundiales, en los años veinte, que llamaron: ¡Los locos años veinte!, se dio, lo mismo que hoy con el movimiento Woke. Con Dios se vive mejor y en paz.)
Ya no hay monarquías ni repúblicas siquiera. El orden no es sino decoración y simulacro. La plutocracia y la demagogia, hermanas en su espíritu y en sus fines, se disputan la dominación de las hordas sediciosas, malamente servidas por la mediocridad asalariada. Entre tanto, sobre una y otra de las castas en lucha, la coprocracia, realidad efectiva e indiscutible, ha sometido lo alto a lo bajo, la cualidad a la cantidad, el espíritu al fango.
Tú sabes estas cosas, Cristo Jesús, y ves que ha llegado otra vez la plenitud de los tiempos, y que este mundo febril y bestializado no merece sino ser castigado por un diluvio de fuego o salvado por Tu mediación . Únicamente tu Iglesia, la iglesia por Ti fundada sobre la Piedra de Pedro, la única que merece el nombre de Iglesia, la Iglesia única y universal, que habla desde Roma con las palabras infalibles de tu Vicario, todavía se alza, reforzada por los ataques, engrandecida por los cismas, rejuvenecida por los siglos, sobre el mar furioso y enfangado del mundo. Pero Tú, que la asistes con tu espíritu, sabes cuántos y cuántos, incluso de los de ellos nacidos, viven fuera de la ley. (Nada ocurre al azar, ni por casualidad, nuestro Papa es americano, es una buena persona, sabio, sensato, es bueno.)
Has dicho una vez: <<Si alguien está solo, Yo estoy con él. Mueve la piedra y allí me encontrarás: hiende la madera, que allí estoy Yo>>. Mas, para descubrirte en la piedra y en el leño, es necesaria, cuando menos, la voluntad de buscarte. Y hoy los más de los hombres no saben, no quieren hallarte. Si no haces sentir tu mano sobre su cabeza y tu voz en sus corazones, seguirán buscándose tan solo así mismos; sin hallarse, porque nadie posee si no te posee.
Nosotros te rogamos, pues, ¡oh Cristo!; nosotros, los renegados, los culpables; nosotros, los que aún nos acordamos de Ti y nos esforzamos en vivir contigo, aunque siempre demasiado lejos de Ti; nosotros, los últimos, los que, fatigados, rendidos, regresamos de los periplos y los precipicios, te rogamos que vuelva una vez más entre los hombres que te mataron, entre los hombres que siguen matándote, para darnos de nuevo a todos nosotros, asesinos en la oscuridad, la luz de la verdadera vida.
Más de una vez, después de la resurrección, te has aparecido a los vivos, les has mostrado tu rostro y hablado con su voz. Los ascetas escondidos entre los arenales, los monjes en las largas noches de los cenobios, los santos en las montañas, te vieron y te oyeron, y desde aquel día no pidieron sino la gracia de la muerte para reunirse contigo. (Esto es bien cierto, quien ve a Jesús, ya no teme a nada ni a nadie, se siente amado, ya no necesita nada más que el Amor de Dios. Jesús, enamora a primera vista.)
Tú fuiste luz y palabra en el camino de Pablo, fuego y sangre en el antro de Francisco, amor ardiente y perfecto en las celdas de Catalina y de Teresa. Si para uno volviste, ¿por qué no vuelves una vez para todos? Si ellos merecieron verte con el derecho de su apasionada esperanza, nosotros podemos invocar los derechos de nuestro yermo desaliento. Aquellas almas te evocaron con el poder de la inocencia; las nuestras te llaman desde el fondo de la debilidad y el envilecimiento. Si saciaste los éxtasis de los Santos, ¿por qué no has de acudir al llanto de los miserables? ¿no dijiste haber venido para los enfermos más que para los sanos, por el que se perdió más que por los que quedaron? Pues ya ves que todos los hombres están apestados y febriles, y que cada uno de nosotros, buscándose a sí mismo, se ha extraviado y te ha perdido.
Nunca como hoy ha sido tan necesario Tu Mensaje, y nunca fue como hoy olvidado o menospreciado. El reino de Satanás (ha desaparecido, él ha sido vencido por San Miguel, tal como está escrito. Satanás y sus demonios están en la cárcel del abismo.) ha desplegado todo su poder, y la salvación que todos buscan a tientas no puede estar más que en tu Reino. (Satanás había desplegado todo su poder en el siglo XX, ya no está, ya no puede dañar a nadie...)
El gran experimento se aproxima al fin. Los hombres, alejándose del Evangelio, han encontrado la desolación y la muerte. Más de una procesa y de una amenaza se han cumplido. Ya no tenemos nosotros, los desesperados, sino la esperanza de que vuelvas. Si no vienes a despertar a los durmientes que yacen en la charca hedionda de nuestro infierno, es señal de que el castigo te parece aún harto corto y ligero para nuestra traición y no quieres derogar el orden de tus leyes. Y hágase tu voluntad ahora y siempre, en el Cielo y sobre la Tierra.
Pero nosotros, los últimos, te esperamos todos los días, a pesar de nuestra indignidad y de todo imposible. Y todo el amor que podamos obtener de nuestros corazones devastados será para Ti, ¡oh Crucificado!, que fuiste atormentado por amor nuestro y ahora nos atormenta con todo el poderío de tu implacable amor.
(Cristo, no atormenta a nadie, tampoco castiga o premia, nosotros recibimos lo que sembramos en bien o en mal, según la Ley de la Siembra y cosecha. La voluntad de Dios es que vivamos felices todos nosotros. Para eso tenemos que cambiar las leyes de comercio y respetar los DERECHOS HUMANOS, DE LA TIERRA Y DE LOS ANIMALES. <<Nacer con libre albedrío significa haber sido creado con el derecho individual de escoger>>. Así, que cada cual piense bien, hable bien y haga todo el bien que pueda, así viviremos el Cielo en la Tierra. La paz reinará en toda la Tierra, los malvados se van al Más Allá, primero veremos sus rostros en los medios de comunicación, antes serán juzgados por los hombres e irán a la cárcel y después, derechito al Más Allá y más tarde del juicio de Dios, al infierno eterno. Y, no digas que no te han avisado con tiempo.)
<<Conquista al hombre airado mediante el amor. Conquista al hombre de mala voluntad mediante la bondad; conquista al avaro mediante la generosidad; conquista al mentiroso mediante la verdad>>. <<Aquellos cuyas almas están plenas de compasión nunca entrarán en el oscuro mundo de la aflicción. Nadie podrá dañar a quien proteja a todos los seres vivientes y se muestre bondadoso con ellos>>. Turuvalluvar (Anterior al siglo VIII D. C.)
<<Mis acciones son mis únicas verdaderas pertenencias. No puedo evitar las consecuencias de mis acciones. Mis acciones son el suelo donde me alzo>>. Atribuido a Buda (Hacia 563-Hacia 483 A. C.).
<<Si hablamos o actuamos con pensamiento puro, la felicidad nos seguirá como una sombra que no nos abandona>>.
<<Cuando el ser humano se ve envuelto en los efectos de su ignorancia, o sea que se ha producido él mismo una calamidad, se vuelve hacia Dios y le suplica que lo libere del sufrimiento. Aprende la Gran Verdad: <<Lo que tu piensas se manifiesta. Los pensamientos son cosas>>. Es tu actitud lo que determina todo lo que te sucede. San Pablo dijo: <<Somos transformado por la renovación de nuestras mentes>>. Cada vez que te encuentres diciendo una frase negativa, sabrás que clase de concepto errado tienes arraigado en el subconsciente, sabrás a qué clase de sentimiento obedece: temor o desamor, tájalo, bórralo negándolo y afirma la Verdad. La Metafísica ayuda a comprender a Dios; el Maestro Jesús, jamás empleó palabras superfluas, lo expresó muy bien al decir:
<<Lo que de la boca sale, del corazón procede>>, y esto nos da la clave inequívoca. El primer sentimiento es el temor. Nos lo enseñan nuestros padres, primeramente, y luego los medios de comunicación. Al sentir un temor se nos acelera el corazón. Solemos decir<< por poco se me sale el corazón por la boca>> para demostrar el grado de temor que sentimos en un momento dado. Miedo me dan los políticos de España, es inquietante todo lo que hacen con los españoles. Los secretos serán revelados, el mal se paga aquí. Y en el Más Allá. Se recoge lo que se Siembra.
Jesús, salva y redime nuestras almas. Trump, XI J. y Putin salvan nuestro mundo de la Gran Catástrofe y, Víctor de Aldama salva a España de los grandes estafadores. Por ley irán a la cárcel. Así sea.
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Sea Tu voluntad paz y alegría en toda la Tierra. Amén. (Groenlandia tiene sus secretos... un gran misterio: Los habitantes ocultos del planeta, seres diferentes a nosotros...)
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