Frases inspiradoras: <<Un hombre muy sabio dijo en cierta ocasión que aquellos que no comprenden la Historia están condenados a repetirla>>. <<Suavidad y más suavidad, si lo que se pretende es someter y vencer el futuro (en beneficio propio). Energía y sometimiento a la justicia con rectitud y virtud, las aspiraciones se convierten en acciones, la suavidad siempre se debe aliar con la firmeza. Con un poco de libertad a la hora de actuar, el bien encuentra el modo de manifestarse. Es propicio encontrarse con gente importante y sabia>>. <<Tui, tiempo de serena satisfacción: firmeza en el interior y suavidad en lo exterior; satisfacciones y beneficios que vienen de la pureza de intenciones. Él obedece al cielo y está en comunión sentimental con los hombres. Gratificaciones al proceder del pueblo, porque así éste puede olvidar sus penas; gratificaciones al afrontar el peligro, porque así el pueblo olvida la muerte. ¡Cuánto estimula a las masas la grandeza de la serena satisfacción!>>
<<Disolver se entiende aquí como eliminar, dispersar los elementos negativos y separadores. Éstos pueden tratarse desde el mal humor hasta el egoísmo, desde la misantropía a la desconfianza y, sobre todo, el amor propio. No basta con disolver el egoísmo. Después de hacerlo, debemos acercarnos a los demás, con actitud solidaria, y aprender a juzgar sus acciones con benevolencia e indulgencia. Nos sorprenderá la alegría interior que nos producirá este comportamiento. En este caso, es necesario renunciar al propio ego, a la propia personalidad, al amor propio. Tenemos que aprender a olvidarnos de nuestras pretensiones y recordar siempre que en el mundo existen muchas personas, no sólo nosotros>>.
<<Aquí hay un hombre que trabaja extraordinariamente para superar el egoísmo y la desconfianza: su obra es alegre y oportuna, con lo que consigue conjurar a los malvados cuando apenas se estaban manifestando. La enseñanza que hay que obtener de este ejemplo es fácil: sin esperar a que la división de las almas haya manifestado sus consecuencias, tratemos de evitarla a tiempo, cuando todavía es potencial y por ello fácilmente sofocable. Si estamos trabajando para conseguir que sea beneficioso para todos, es necesario dejar de lado cualquier tipo de favoritismo personal. Para ello es muy importante tener un espíritu abierto. Una idea genial y sugestiva es lo que necesitamos en tiempo de alegre actividad. Acepta las reglas, aunque parezcan demasiado severas>>.
<<En este momento será muy positivo para ti ponerte límites. No te asustes del esfuerzo que tengas que hacer. Una extrema restricción nunca es conveniente: si se le impone a los demás, suscitará su descontento; si nos la imponemos a nosotros mismos, debilitaremos nuestro cuerpo y nuestro espíritu, sin necesidad. Y si seguimos insistiendo en esta actitud, conseguiremos unos efectos todavía más desastrosos: los demás se revelarán contra nosotros y nuestro cuerpo enfermará. Sólo en casos muy especiales hay que imponer límites demasiado rigurosos>>.
<<Tiempo de libertad: dureza enérgica y suave ductilidad; la dureza es justa, pero las imposiciones crueles no llevan a la perfección; la razón también tiene sus límites. El cielo y la tierra imponen sus leyes y las cuatro estaciones las aceptan. Las leyes sólo tienen que servir para regular nuestras vidas, no para destruir y perjudicar al pueblo>>. Lo dijo CONFUCIO.
Llegar más allá de donde han llegado otros es entender el esfuerzo de la evolución de la especie humana; cada generación hereda las conquistas de sus predecesores y a nosotros nos toca llegar hasta donde nunca ha llegado el hombre anteriormente, y entonces, dejar como herencia a la siguiente generación sus propias conquistas.
Cada vez que un ser humano traspasa el portal del contacto interior divino, una corriente de fuerza viaja a través de él y se pone a disposición de toda la raza humana como parte de la maravillosa sabiduría del inconsciente colectivo; estando al alcance del resto de los seres humanos, ellos podrán, a su vez, intentar rebasar esos nuevos límites a los que ha llegado el último hombre y, poco a poco, el sendero de retorno se va recorriendo; poco a poco, la evolución del hombre va alcanzando a ese arquetipo humano con que fue creada la especie, el molde empieza a dar frutos en los seres humanos que se encuentran más aventajados.
La Luz Divina desciende como las cascadas que bajan a través de las montañas, no importan los obstáculos, no importan los problemas, la luz bajará y descenderá hasta el valle de los durmientes, llegará y regará con las mieles del conocimiento y de la energía Divina, las conciencias aletargadas de los hombres, y el jardín florecerá como ha florecido hasta hoy, y las flores abrirán sus pétalos, y sus corolas, extendidas al sol, empezarán a flotar y flotar tomando el camino de retorno. Ese es el destino de la raza humana, esa es la misión a la cual todos hemos venido, ese es el plan cósmico descrito en breves palabras, ahora sólo nos toca hacerlo realidad en cada uno de nosotros. En nombre de Jesús el Nazareno, mis bendiciones quedan con todos vosotros y nosotros; hago llegar a todos la Luz Divina con que se envuelve a todos los servidores del Sagrado Corazón de Jesús.
Como cosa interesante les comentaré que, a medida que la Tierra va circulando alrededor del Sol en su órbita elíptica, va trazando una línea imaginaria entre el Sol, la Tierra misma y una de las constelaciones del Zodíaco. Esta alineación entre un signo zodiacal, la Tierra y el Sol, produce, en los seres humanos, fuerzas que son reproducidas, incluso a niveles atómicos, dentro del cuerpo físico del hombre. El influjo de estas fuerzas afecta, primero, a los cuerpos superiores, provocando pequeñas corrientes de energía, espiritual primero, eléctrica después y, finalmente, bioquímica, que producen cambios, a nivel energético en los cuerpos superiores y, a nivel físico, en el cuerpo orgánico del hombre, de tal forma que, al completarse un ciclo solar, cada una de las constelaciones hay impreso un cierto resultado sobre las líneas de fuerza que circulan dentro de los cuerpos humanos. Deben saber, que Cristo envía Su luz a través de las Redes Energéticas que envuelve todo el planeta Tierra y seres.
Al paso de los años, estos patrones de circulación energética van dejando impreso en el cuerpo etérico del hombre, ciertas rutas que son activas cada vez que la Tierra pasa por el mismo punto, es como si el cuerpo etérico tuviera una red de carreteras por donde circulan las energías y estuviese dividido en 12 porciones, cada una de las cuales se ve activada cada vez que la Tierra cruza por algunos de los puntos zodiacales; pero, a medida que el ser humano va haciendo un trabajo sobre sí mismo, otras líneas de fuerza, otros patrones de circulación se van activando y de esta manera se enriquece el contacto entre el cuerpo físico, el cuerpo etérico y los vehículos superiores. Cuando el contacto es suficientemente fortalecido, podemos decir que el cuerpo físico está perfectamente alineado a los vehículos superiores; de esta manera, el hombre se transforma en un instrumento útil a la Voluntad Divina, que no es otra cosa que la materialización de esas mismas energías cósmicas que están llegando a la Tierra en cada instante.
Los fenómenos estelares tienen una repercusión en los vehículos etéricos del hombre; igualmente, los fenómenos humanos tienen una repercusión en las fuerzas cósmicas siderales. Lo sutil mueve a lo denso, dice un antiguo principio hermético, pero el mundo de las formas tiene un libre albedrío que puede modificar alguna de las causas de los mundos sutiles. Aunque esta frase tiene un profundo significado esotérico, es conveniente que la mediten para que, a nivel intuicional, obtengan algunas claves sobre cómo funciona la iluminación y la ascensión de los hombres, cuando han llegado al nivel adecuado de evolución.
Muchos profetas han llegado a la Tierra, algunos se visten con ropas femeninas y algunos otros con ropas de hombre; algunos hablan de ovnis, otros han hablado de evacuaciones mundiales, otros más, hablan de que el mundo terminará sus días, muchas voces se alzan sobre la superficie de la Tierra queriendo alertar al mundo de la hora tan importante que se está viviendo. <<Comunicación Cósmica>> hace un alto en el camino, aquieta las aguas del saber espiritual, disipa las angustias, tranquiliza los corazones y, lentamente, como si fuera una antorcha de luz las Palabras de Jesús el Nazareno empieza a iluminar las oscuras conciencias espirituales humanas, va haciendo la claridad en las mentes de los discípulos.
No puede haber evolución ahí en donde el temor y la angustia de un futuro incierto se han sembrado; es preciso que la paz, la armonía y la actividad espiritual serenen la mente de los jóvenes, para que la luz pueda reinar plácidamente y encienda la antorcha del Maestro interior; por eso las Palabras de los Evangelios debe llegar lejos, por eso la luz de sus mensajes debe llegar a todos los rincones del planeta. Hace muchos años un Maestro aconsejó: <<Por tus ojos en la Luz de Jesús y olvídate de ti mismo. Ven y sígueme>>.
Glorioso final de los tiempos. Llegó el Acuario. Nuevos horizontes, nuevas verdades, nuevos vislumbres de lo que es la grandeza del cosmos, esto es lo que le espera al hombre en ese glorioso final de los tiempos, ése es el vuelo del espíritu, convertido en Águila cósmica que viaja por alturas nunca antes sospechadas por las ingenuas mentes humanas; aves peregrinas que no conocen de límites ni barreras, que viajan sin destinos predeterminados recreándose en las creaciones del Padre; eso es la naturaleza del hombre, chispas que una vez partieron del gran sol central y que, en su proceso de condensación, tomaron lugar de residencia al planeta para alcanzar una nueva ronda de expresión, pero que, una vez cumplida su misión se desprenden nuevamente, de la misma forma como se desprenden los frutos del árbol cuando están maduros, e inician su propia historia vagando nuevamente por otros reinos, por otras creaciones hasta donde su ser los lleve, hasta donde el vuelo de estas energías, viajeras incansables, los quieran llevar.
Mediten todo esto, dejen que su espíritu se expanda. Cada vez que escuche estas palabras cierren sus ojos y déjense llevar como globos de gas por el aliento divino que no conoce fronteras. Aprendamos a ser grandes como el universo, como la creación, como Dios, puesto que somos hijos de Él, ¿a dónde podríamos ir que no estuviéramos en sus dominios? Recuerda: <<Todo es mente, lo que uno piensa se manifiesta.>> <<El TODo es Mente; el universo es mental>>. El Kybalión. Este principio encierra la verdad de que <<TODO ES MENTE>>. Explica que el TODO, que es la realidad sustancial que se oculta detrás de las manifestaciones y apariencias que conocemos bajo los nombres de <<universo material>>, <<fenómenos de la vida>>, <<materia>>, <<energía>>, etc., y en una palabra, todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal y viviente.
Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una creación mental del TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Este principio, al establecer la naturaleza mental del universo, explica fácilmente los varios fenómenos mentales y psíquicos que tanto han preocupado la atención del público, y que sin tal explicación no son comprensibles y desafían toda hipótesis científica. La comprensión de este principio hermético de mentalismo habilita al individuo a realizar y conocer la ley que rige el universo mental, aplicándola a su bienestar y desarrollo. El estudiante de la Filosofía Hermética puede emplear conscientemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas por casualidad o ser usado por ellas.
Con la clave maestra en su poder, el discípulo puede abrir las puertas del Templo del conocimiento mental y psíquico y entrar en el mismo libre e inteligentemente. Este principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la fuerza y de la materia, y el cómo y el porqué todas estas están subordinadas al dominio de la mente. Uno de los antiguos Maestros escribió, largo tiempo: <<El que comprenda la verdad de que el universo es mental, está muy avanzado en el sendero del adepto>>. Y estas palabras son tan verdad hoy en día como lo eran cuando fueron escritas. Sin esta clave maestra el adeptado es imposible, y el estudiante que no lo posea, en vano llamará a la puerta del Templo>>.
El placer de escribir, nos puede abrir las puertas de la Historia. Las crónicas cuentan la historia. Cuando recomendamos un libro o una película a un amigo, puede que la primera pregunta que nos formule sea <<¿de qué se trata?>>. Por eso es lógico que, si estamos escribiendo una historia, en más de una ocasión tengamos que responder al mismo interrogante. Parece fácil: algunas veces será sobre la vida, otras sobre la muerte, o el amor, o la guerra... Sí, parece muy sencillo, pero ¿qué diríamos de esa historia que nos traemos entre manos? ¿Somos capaces de resumir su argumento en unas pocas palabras? <<El Tema, donde todo comienza. Podemos decir que el tema es el ADN de todo relato, el eje del cual gira la narración. El tema no es algo concreto -como <<la construcción de catedrales en el siglo XIX>>-, sino un concepto abstracto, universal, algo que todo el mundo puede entender:
<<El sufrimiento, el heroísmo, la crueldad, la violencia, la ambición. Como vemos, todas las palabras que, aunque transmitan un valor negativo o positivo, no se atienen ni a una época ni a un espacio determinado.>> Cuando leemos EL GRAN EMPERADOR Y SUS AUTÓMATAS, el clásico de JEAN LÉVI, ambientado en la China del siglo III antes de nuestra era; El Gran Emperador y sus autómatas narra la ascensión al poder de la dinastía Ts'in. Tras luchar denodadamente para unificar el país y centralizar el poder, hasta entonces divididos en reinos antagónicos y minados por intrigas y conspiraciones, Ts'in She-huang ti se proclama emperador del primer imperio chino unificado.
Gracias al consejo y la ayuda de Li Seu, implacable ministro del Interior, el monarca convierte al Estado en una maquinaria perfecta y disfruta de un poder absoluto. Sin embargo, el emperador siente el miedo a la muerte e inicia una búsqueda mística de la inmortalidad. Los seres humanos le niegan la certeza de una obediencia ciega, y ello le lleva a rodearse de monstruosos autómatas hidráulicos que se pliegan de modo absoluto a sus caprichos y deseos.
Entretanto, Li Seu impone trabajos inhumanos a la gran masa del pueblo. No obstante, el sueño de inmortalidad y de poder omnímodo no consigue doblegar la ineludible finitud de la existencia humana... A la recreación del ambiente de belleza y crueldad del reinado del mítico emperador que mandó construir la Gran Muralla, Jean Lévi aúna una aguda metáfora sobre los regímenes autoritarios de todas las épocas. Jean Lévi nació en París en 1948. Curso estudios de sociología y de lengua china en la Facultad de Letras de Ciencias Humanas de París. Desde su juventud se sintió particularmente atraído por la civilización y la cultura chinas. De 1973 a 1975 vivió en China y realizó estudios en las universidades de Pekín y Shangai, al tiempo que fue testigo de excepción del convulsionado ambiente social y político que por entonces se vivía en aquel país.
De regreso a Francia, en 1977 pasó a trabajar en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), ("donde actualmente") ejerce funciones de encargado de investigación y trabaja en temas relacionados con el taoísmo, la religión popular y los sistemas políticos de la antigua China. Ha publicado cuatro libros y numerosos artículos sobre el tema que le apasiona. Asimismo, ha traducido diversas obras del chino al francés, entre las cuales destaca Les dangers du discours (1985), una antología comentada de los textos más importantes y significativos del pensamiento filosófico chino. El Gran Emperador y sus autómatas (1985), una brillante recreación de un período crucial para el destino de China, es su primera novela. La crítica y el público le dispensaron una acogida inusualmente calurosa.
VIAJE EN TORNO AL ALMA CHINA -José María Gironella
Tarea difícil la de presentar este libro, El Gran Emperador y sus autómatas, al lector occidental. Los occidentales estamos acostumbrados a contemplarnos el ombligo. Cualquier cultura que no sea la nuestra, cualquier religión, cualquier disciplina mental que se aparte de nuestra escala de valores la subestimamos, la ignoramos como si no existiera. Occidente se ha puesto, durante siglos, una venda en los ojos, exceptuando algunos pensadores que han calificado de suicida su actitud.
Actualmente, debido a los modernos sistemas de comunicación, a la facilidad de desplazamiento, a la posibilidad de enterarse de lo que ocurre <<al otro lado del río>> -frase de Mao Tsé-tung-, las cosas han cambiado, aunque mucho menos de lo que sería menester. China continúa siendo una incógnita, un misterio con ojos oblicuos.
Hace un "par de años" tuvimos la sensación de que la apertura, protagonizada por los estudiantes (plaza Tiennamen) y la enorme masa de campesinos que pretendía huir de la miseria, trocaría el sistema vital del Gran Imperio Chino, pero la esperanza se frustró, y se frustró, como siempre, mediante la fuerza autoritaria, la matanza sin piedad. Mao Tsé-tung, líder de descomunal envergadura, hombre de Estado y poeta insigne, llegó al poder en 1949 y con él se abrió una etapa que hubiera podido cambiar e incluso voltear el signo de su pueblo; pero la ambición personal, la tradición autoritaria, la crueldad inherente al soma Imperio truncó una vez más tan halagadora posibilidad.
En la China de ahora se bebe coca-cola, se han abierto algunas peluquerías de señoras, se organizan desfiles de modelos femeninos, se han importado artilugios técnicos, entre los que destacan las muñecas automáticas, la bandera del país ondea en la sede de las Naciones Unidas, pero en el fondo todo sigue igual. No se habla ya del <<peligro amarillo>>, profecía atribuida a Guillermo II, porque las armas defensivas y ofensivas de Occidente son, por el momento, una especie de Gran Muralla que detiene cualquier intento locoide de extender los propios territorios, como muy bien podría atestiguar Saddam Husein, el déspota de Irak. No obstante, mucho cuidado.
La demografía cuenta, tiene un peso especifico. La población de China rebasa ya la cifra de mil millones de habitantes, lo que equivale a la quinta parte de la población mundial (de cada cinco habitantes de nuestro planeta, uno es chino). No hay que tirar a la papelera este dato. Mientras tal multitud no abandona el arado, la bicicleta y vestía mono azul -<<las hormigas azules de Mao>>-, todo se ventilaba en el interior; ahora China (1991) posee una riqueza potencial inconmensurable y posee incluso la bomba atómica.
Ahí cabría reproducir las palabras del escritor cretense Nikos Kazantzaki: <<El viento del Este sopla ahora más fuerte que el viento del Oeste>>: ejemplo, la trayectoria del Japón. Asimismo podríamos citar las palabras que Giovanni Papini pone en boca del filósofo chino Lin Yutang: <<En realidad, los chinos no son ni conservadores, ni demócratas, ni comunistas; son simplemente chinos; es decir, una especie humana aparte, que quiere vivir y sobrevivir, que se multiplica por simple necesidad biológica y por encima de cualquier medida de control>>.
El libro de Jean Lévi es al respecto una soberana lección. Desde la primera línea a la última, y especialmente en el epílogo, ratifica lo que acabo de escribir. No se trata de un libro de historia. Tampoco de una novela. Ni siquiera de una historia-novelada. Es algo sui generis. Unos textos que sumerge al lector en una atmósfera de la China eterna, de la China de las sucesivas dinastías que han reinado en el país desde los tiempos más remotos: siglo VI antes de Cristo.
El autor, para su fabulación, declara que ha trabajado inspirado en el taoísmo -Tao (Camino)-, es decir, siguiendo las huellas de Lao-tsé. Estamos de acuerdo. Sin embargo, a medida que doblaba las páginas yo me iba percatando -y éste es el resultado de mi modesta investigación- de que Confucio se coloca también en el cerebro de Jean lévi. Por tanto, son dos las doctrinas básicas que han iluminado al autor: el taoísmo y el confucionismo.
Con la incongruencia de que ninguna de las dos doctrinas predica la crueldad de que hacen gala los <<amos y señores>> que nos describe Jean Lévi. En efecto, a lo largo del libro se producen incontables derramamientos de sangre, de un modo especial entre los traidores de la corte. El Augusto Emperador, Ts'in She-huang ti, que protagoniza la acción y que atiende por el nombre de Ordenación, es fiel a la tradición chinesca y se lleva por delante a quienquiera que osa enfrentarse a su ejecutoria expansiva, a sus deseos de dominar su mundo, que él considera algo así como el centro del universo. Lo más notable es que el lector asiste sin estremecerse a esa retahíla de crueldades y muertes (a veces de comunidades y pueblos enteros), merced al talento del autor, que ha sabido crear previamente la atmósfera necesaria para que todo parezca <<racional>> y <<consecuente>>.
El Primer Augusto Emperador (Ordenación) obra como debe obrar dado su temperamento y el recuerdo de sus antepasados; todo ello acorde con la tradición. Resulta evidente, para quienes, como yo, nos declaramos orientalistas, aunque sea simplemente en el plano divulgatorio, que Jean Lévi se conoce al dedillo el material con el que trabaja. Los monólogos de los personajes constituyen una obra maestra, y asimismo los diálogos, fruto, estos últimos, de los enfrentamientos dialécticos, de la necesidad absoluta del intercambio de ideas que ha imperado siempre en la China multisecular.
Tales turnos de réplicas a los occidentales se nos antojan retóricos, excesivos, inútilmente magnificados. Es preciso aceptar el hecho como se acepta la personalidad e influencia de la Reina Madre, a quien Ordenación tanto respeta. Sin olvidar que, en medio de las carambolas poéticas que cruzan la narración de parte a parte, encontramos perlas de una magnitud desconocida entre nosotros.
La poesía y los proverbios constituyen la médula de la cultura china, incluso en mayor grado que en la cultura islámica. Muchos de tales proverbios han llegado intactos hasta nosotros, porque están repletos de sabiduría. El libro desborda de enseñanzas, de alegorías, de metáforas de extrema calidad. Podría decirse que todo él es una metáfora, de difícil traducción, puesto que un ideograma no es lo mismo que las letras de nuestro alfabeto.
Ordenación, deseoso de encontrar el secreto de la inmortalidad, vive, como todos los emperadores que le precedieron, obsesionado por la posibilidad de ser traicionado no sólo por sus enemigos sino por los cortesanos de su propio clan. De ahí sus drásticas medidas.
<<Los comisarios políticos recorrieron las provincias para que se aplicaran las nuevas directrices. Miles de volúmenes se llevaron a las oficinas de los municipios, espontáneamente o bajo la presión de los vecinos. Hubo letrados que se suicidaron. Las llamas de los autos de fe iluminaron los gobiernos civiles. Hubo denuncias, pesquisas y deportaciones. Se enviaron tres millones de hombres a lo largo de la muralla para que se poblaran los nuevos territorios>>.
<<Todos aquellos que se permitan discutir de política o de filosofía serán condenados a muerte. Sus cuerpos se expondrán en la plaza pública>>. Pese a ello, el Emperador no estaba del todo satisfecho. Así que ordenó fabricar una multitud de <<autómatas>> -los robots de hoy en día- que no escondieran en su corazón la idea de traicionarle. El hecho no era nuevo. El mito de los muñecos animados parece haber obsesionado a los chinos de la antigüedad. Lie Piang, el fundador de la dinastía Han, descubrió en los palacios heredados unos autómata y un espejo mágico.
El capítulo en el que Jean Lévi relata la decisión de construir los autómatas es, quizás, el mejor del libro, el más original y sorprendente. Sin embargo, cuando podría suponerse que Ordenación puede ya descansar tranquilo, su salud se deteriora y se siente morir. Entonces ordena la culminación de una tumba gigantesca, faraónica.
Se adscribe las palabras del Emperador Amarillo: <<Mi corazón está triste y languidezco. Mi respiración es irregular. Estoy sumergido en vagas aprensiones>>. Quinientos mil condenados trabajan en la construcción del mausoleo. <<Se extrajeron de las montañas del nordeste unos bloques de mármol para el sarcófago y las cámaras mortuorias. Se talaron bosques enteros... La tierra temblaba bajo el golpe de los pisones... Miles de hombres y de animales de tiro murieron de agotamiento. Se vertieron carretadas de tierra para rellenar los valles y se aplanaron las colinas.>> Finalmente Ordenación murió.
Según Jean Lévi, los acontecimientos relatados en el libro son reales (o por lo menos considerados como tales por las crónicas y las historias oficiales de la época). Efectivamente, la segunda mitad del siglo III antes de nuestra era estuvo marcada por la construcción del primer Imperio centralizado y su caída. La forma de organización del Estado instituida por el Primer Emperador -Ts'in She-huang ti- y su ministro Li Seu se perpetuó durante más de veinte siglos bajo diferentes disfraces, de los cuales el régimen actual es el último.
El historiador juega limpio en esta obra. Los orientalistas nos daríamos con un canto en los dientes si El Gran Emperador y sus autómatas tuviera la máxima divulgación. Insisto en las palabras con que inicie este prólogo: Occidente está suicidamente acostumbrado a encerrarse en su cascarón. Hay otras culturas, otras formas de entender la vida, otra Metáfora en la que apoyarse.
China es una oferta perpetua y yo diría que imperecedera. Pasan los siglos y su potencial demográfico aumenta avasalladoramente; y este potencial, con la incorporación técnica y científica que Occidente le procura y está dispuesto a procurarle más aún, es probable que en un próximo futuro coadyuve a establecer en el mundo un nuevo reparto de fuerzas que lo hagan menos caótico. Jean Lévi parece optimista al respecto. Yo me limito a transcribir un proverbio chino: <<Algún día la luz de la lámpara iluminará el mundo y el olor del sándalo penetrará en nuestros corazones>>. Marzo de 1991.
<<Un hombre muy sabio dijo en cierta ocasión que aquellos que no comprende la Historia están condenados a repetirla>>. Esta posición del mundo es engañosa y tiene que ser negociada tan cuidadosamente como si tuviera que cruzar una corriente de aguas rápidas o utilizar las propias habilidades para sobrevivir a un terremoto o a cualquier otro desastre natural inesperado. Así pues, con la cabeza enzarzada en plena guerra contra el corazón, y viceversa, habrá comprobado en más de una ocasión cómo estas situaciones actúan en contra de sus posibilidades de éxito. Del mismo modo, la antigua Grecia tuvo autómatas, soldados y vigías; <<asesinos de los hombres>>. Los robots de hoy, los autómatas de ayer. <<Me retiré muy contrariado por haber cumplido tan mal mi misión a pesar de mi buena voluntad. ¡Señor, nos han traicionado!>>
<<Ese bribón de Chao la Pantera, que proclamaba su amistad por vos y decía que era adicto a nuestra causa, trabaja en realidad para Tseu-hi. Nuestros servicios han podido interceptar el informe de ese hombre de dos caras a Tseu-hi. Éste es el contenido: <<¡Podéis estar contento de mí! He fingido que defendía el punto de vista de los pacifistas, pero lo he hecho con tal torpeza que he hundido totalmente el partido que simulaba defender...>>
Lea las noticias de la Política Nacional de España, parece un calco a la del siglo III a.C., en el Imperio de China. La gente, que creímos en el proyecto del PSOE, nos sentimos defraudados, hoy es un día de luto Nacional, para muchos de nosotros que nos ilusionamos en los ochenta. ¡Trabajar, por un mundo mejor! Un puñado de españoles, luchamos, trabajamos día y noche para cambiar. Hoy comprendo la depresión, la tristeza del Presidente Adolfo Suárez. Lo hundieron, las tramas corruptas, conspiraciones, porque cambió el sistema...
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Señor, envía el Espíritu Santo sobre toda la Tierra y sobre toda la Humanidad, habrá una nueva Tierra y una nueva Humanidad, tal como lo dijo el santo. Amén.
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