miércoles, 27 de marzo de 2024

El Bosque Mágico - Lo que los jóvenes preguntan 123º

 La verdad siempre eleva, cualquiera que sea el nivel en que se manifieste. Es decir, no sólo aparece para establecer o restablecer en su pleno derecho lo que realmente es en sí, sino que su estallido ilumina el espacio más allá de sus límites escénicos, como esos fuegos artificiales que al estallar en el cielo iluminan también la Tierra. <<No hay belleza que sobrepase la de lo Misterioso>>. (Einstein). Las cosas hermosas, no solo son las obras de arte, los objetos sagrados, también los recuerdos de la infancia  gratos o amargos son cosas hermosas que se guardan en el fondo del corazón, a este lugar, los sabios lo llaman : el subconsciente. 

Dicen que sus efectos son imparables, que con el paso del tiempo vuelven a emerger a la superficie. Desde el mismo instante en que su autor humano, consciente o no de su armonía con el infinito, les pone fuerza y energía y los entrega de nuevo al mundo. ¿Sufre su efecto?... ¿Acaso se detiene el tiempo? Siempre se filtra un paraje de lo más intrincado, quizá un rumor de las voces de los hombres antiguos. El silencio de la meditación es importante y revelador.

De aquel silencio, emergen las tremendas visiones de antaño. Comienza para ellas una vida que, a lo largo de los siglos, las acerca también a la vejez y a la muerte. Sin embargo, ese tiempo que a nosotros nos marchita y nos destruye, a las obras de arte les confiere una nueva forma de belleza, que la vejez humana no podría ni soñar en alcanzar ; dejar fluir nuestra historia, desde el subconsciente al consciente; por nada del mundo hubiera querido ver reconstruido el Circo de Roma, aquellos grandes estadios donde los hombres luchan entre sí en combates hasta la muerte. El Coliseo, con todos sus muros y gradas en perfecto estado, con la arena cubierta de sangre y de despojos humanos; ver como un león arranca la cabeza de una mujer, mientras el público jalea enaltecido. Igual se guarda en el subconsciente la imagen de una mujer indefensa corriendo de sus verdugos con su hijo en los brazos.

El sitio era encantador, aunque ella era reina le gustaba jugar a las casitas, a las muñecas, a  ella le gusta representar ser una humilde campesina, le gustaba sembrar, cultivar el huerto, era feliz, viendo florecer los jardines en primavera; lo que esa reina no sabía, es que, antes de ser una impresionante reina,  fue durante siete largas vidas anteriores, un hortelano español; y antes había sido otras miles de personas y sigue... A la que actualmente porta el alma o parte de ese alma le dijo un sabio cabalista: Tú tienes un cuerpo muy débil, un espíritu muy pobre y un alma muy grande. Se te presenta en este destino dos desafíos, que son ... tienes que fortalecer el carácter y el cuerpo. Para encontrar el equilibrio y la armonía, tienes que trabajar duro, para conseguir ese crecimiento personal, que tu alma anhela... 

-Surgió una defensa inesperada. Al abordar la astrología, el I Ching, la geomancia, el Tarot y por último la Cabalá que me enseñó la numerología y el espiritismo, a cuyo estudio y práctica me dedicaba a título amistoso y para diversión de algunas personas, alzaba yo con prudencia el velo del Conocimiento. Mi espíritu se orientaba más bien hacia las revelaciones que permitían la interpretación de los signos. Sin embargo, turbada por el problema de la predeterminación y por la complejidad de las correspondencias producidas por el movimiento de los planetas en el curso del tiempo, abandoné provisionalmente la astrología, la geomancia y el Tarot fue guardado.

 El I Ching, me agradó más que todos los procedimientos adivinatorios, siendo muy simple y aun así riguroso, al responder a todas las preguntas sobre cualquier tema que se tratase, me permitía percibir un universo extraño, sutil, intenso. No obstante, desconcertada por respuesta a menudo oscuras, a veces crueles e implacables, renunciaba a todo tipo de apoyo adivinatorio.

Me di cuenta, de que me faltaban, casi por completo, la fuerza interior, la sabiduría y el conocimiento inherentes a la comprensión de acontecimientos pasados, presentes y futuros. Pero, estaba convencida de la necesidad de conocer el ¿por qué? de la necedad y de los fallos de un mundo racional y materialista consagrado a la destrucción de la Humanidad, decidí transformar mi existencia. Durante el verano del año 2006 viví unas serie de experiencias paranormales en mi nueva casa.., un polter guee en toda regla.

Después de muchas tribulaciones y algunas reprimendas de mis guías..., tuve que admitir la necesidad de salir de la ignorancia. Siendo las circunstancias materialmente y familiar más favorables, me aplique al estudio de las ciencias llamadas ocultas y tradicionales. La Cabalá y el Zohar sabiduría depositarías de leyes esenciales de la Naturaleza, de los misterios de Dios; y el Tarot me explica grandes misterios simbólicos y la síntesis, ellas  habrían de enseñarme los arcanos del simbolismo y del hermetismo, las artes adivinatorias, el fundamento y los lazos de la relación Dios, hombre, universo... Pese a la dificultad y las adversidades, del estudio y de la compilación de diversos trabajos ha resultado este voluminoso trabajo..., que navega por los ríos y mares de Internet, que desearía iluminara el itinerario de esta indefensa juventud, solo pretendo ayudar como los miles de vídeos que otros más sabios dejan en Internet para nuestro estudio, lo mio es un granito de arena más.

El lector mediante un mejor reconocimiento de los signos de la acción providencial, podrá elevar su espíritu y emprender grandes empresas. Lo importante es estar preparado y resuelto, sabiendo que la libertad humana permanece intacta, que la fatalidad cede a la voluntad y a  la perseverancia. El saber no ocupa lugar. El conocimiento, nos sirve para salir de lo corrompido, nos ayuda, para empezar a limpiar; pues, es hora de que investiguemos dónde nos hemos debilitado y empecemos a fortalecernos; examinemos nuestras actitudes, miremos cómo nos estamos relacionando con el mundo exterior y con el mundo interior. 

Este trabajo debe hacerse con minuciosidad, con prontitud y con la resolución de tomar medidas. En este momento, podemos estar frente a un cambio significativo en nuestras vidas porque el momento presente es excelente para ello. Con Amor, Fe y Espíritu de Verdad en Jesucristo, esta gracia nos será concedida: ¡Paz y Libertad; Alegría universal!

El lugar donde he nacido, era un sitio muy pobre, pero, también era un lugar encantador. Un paraje, pintoresco, donde la naturaleza brotaba con todo su vigor. Era un sitio, rodeado de huertas selváticas y virginales, donde fluían fuentes de aguas abundantes; manantiales imponentes, no obstante de ahí salieron las aguas que llevaron los barcos del Descubrimiento de las Américas: La Niña, La Pinta y La Santa María, en fin, los barcos venían a abastecerse de agua y de la rica huerta Sanluqueña. Un sitio muy encantador. Mi casa, todas las chozas estaban alzadas sobre el cementerio del convento de la Huerta de San Diego. Un lugar de claridad difusa y misteriosa, donde campaban los niños, las ratas, la víbora y los espectros fantasmales.

De noche el silencio era imponente. Los rayos de luna se filtraban a través de las fisuras del techo de juncos, difundiendo por todas partes un tapiz de difusas y diminutas estrellitas, a esto, con el tiempo descubrí que los expertos en exoterismo le llaman <<orbés>>. Entonces, los dibujos, de mi manta me parecían gigantescos; una manta de dos colores: Rojo y gualda; amarillo radiante y un rojo sofocante. Sobre el color rojo de la manta se alzaba un Dios imponente sentado con la bola del mundo en una mano, y, en la otra hacia un mudra con los dedos señalando, doy paz, tenía un triangulo sobre la cabeza; figura conciliadora y reconfortante, presto al diálogo. Regalaba, armonía y paz.

Manos a la obra, y acabemos cuanto antes; parecía decir, el imponente demonio rojo que sobresalía del fondo del radiante amarillo; en una mano portaba un tridente, cuernos imponente, un bipedo, con pezuñas, sobre llamas, que parecían parpadear en lo oscuro de la noche. Cuando, de noche, mi mano, levantaba la colcha, me topaba con Dios, o con el Diablo, me apartaba, rápido, muerta de miedo, lloraba, de miedo; mi abuelo era el centinela. Mis padres dormían. Todos, después de fatigoso trabajo, dormían plácidamente.

 A veces se oía, el aullido de un perro e incluso los lúgubres graznidos de un búho oculto entre los árboles de los bardos, que rodeaba el cortinar; ese es el nombre, de ese sitio tan pobre, aunque, el lugar tenía un nombre en el callejero del pueblo, se le denomina: Pago Calvario, y eso era vivir allí, ¡un calvario! Un tormento y un sufrimiento que se filtraba por todas las pequeñas chozas, por todas. Cada familia llevaba colgada su cruz, unas, más que otras, pero la más grande y pesada de todas la llevaba mi abuela Pepa Luisa, que se le había muerto dos hijos en la flor de la vida, y su prima también había perdido dos hijos, uno ahogado en la playa, el otro enfermo de tuberculosi, todos, pero todos cargaban con una pesada cruz de dolor.

Siempre dispuestos a contar historias; los relatos eran tormentos para los oídos de los niños, desalentadores, tristes, el ocaso sin un mañana, un mundo cruelmente atemorizado. Mi abuelo, si le preguntaba por ejemplo. -Abuelo, ¿por qué aúlla el perro? -respuesta- ¡Ayyy, Mariquita! Anuncia que pronto habrá un muerto. Quizá ya esté muerto. Mariquita debes saber, que en otoño de 1918 una terrible epidemia de gripe asoló toda Europa, añadiendo sus innumerables víctimas a las de la gran guerra del -14- que acababa de terminar. España fue azotada y Portugal, todo el pueblo portugués fué castigado con particular rigor.

Todos los días, en los campanarios de las iglesias de Sanlúcar, tocaban sin cesar a muerto las campanas. Los niños, nos aterrorisabamos; todos los días veíamos cómo se iban muriendo los vecinos, niños de corta edad, los jóvenes tísicos; el santolio venía con sus estandartes para llevar a enterrar al muerto, todos los días había un cortejo funerario en la calle San Francisco y en la calle Barrameda, lo más triste fue ver, el cortejo de los marineros que se habían ahogado a mediados de marzo, y otro marzo otro barco la Samaritana, con ese naufragio se perdió unos catorce hombres.

La epidemia fue terrible, no respeto a nadie, poco a poco todos debían guardar cama. Mira por donde he visto el drama del Covid. Me lo pase trabajando. Me lleve horas haciendo oraciones interminables. No podía salir a la calle. No podía pasear por la playa. cosa que no comprendía, porque es muy sano caminar con los pies descalzo sobre la arena; es bueno respirar el aire puro yodado de la mar-río. Podíamos subir, solamente a la azotea. Allí hurtaba las horas al sol en las tibias mañana del invierno. Todos prisioneros, en puertas con goznes mohosos; se nos cerraron las puertas. Cuando el sol bajaba resbalando hacia el ocaso, la gente salía a los balcones y ventanas a aplaudir, era tanto el dolor de mi corazón, prisionero de eternas humedades, no me salía salir a aplaudir... Me resbalaban lágrimas, que inundaba mi pecho, ante la barbarie esclavista que vi.

Qué inmensa extensión vacía inundada de tinieblas, que incertidumbre, hacia dónde volar... Todos medrosos, patinábamos por encima del verdín chorreante cuesta abajo, tropezando con los ataúdes a cada hora, con las calientes y oscuras palabras que salían del televisor, rezagado en un rincón, como las gallinas inquietas esparcían su revuelo de plumas irisadas y el gallo que mandaba alzaba arrogante su cresta, mitigando un momento su sed interminable de poder.

 No había más que gallinas acorraladas, con la boca amordazada; tan sólo unos gatos negros y algunos médico leones alzaban sus relucientes ojos del color de la llama, los demás permanecían inmóviles; los últimos rayos de luces desprendidos del joven doctor desde Taiwan, tamizaba un cedazo invisible, señalando el ocaso de aquella gran estrella rozando sus destellos el trémulo fulgor de un mundo asombrado. Y de noche los sueños se poblaban de infinitos paisajes cadavéricos de oscuridades largas , como en aquel tiempo de niña, que, aquel viejo centinela estaba vigilando en la penumbra, en silencio, sus tiernos pasos llegaba con un vaso de leche caliente y es matís del color de la canela en una torta de aceite ¡Inés Rosales!

Qué vaho penetrante; qué bienestar caliente trasminaba la tenue sábana que atravesaba la tenue alambrada de la Manta de Dos Caras. En el aire flotaban los sonidos saturando el espacio tiempo y, era un aire, un viento que marchitaba a todas las flores, jóvenes o viejas. Esta primavera no podemos estar ausentes. Del oscuro agujero abierto con presura y sin cautela, está brotando como un chorro inevitable de terribles presagios. Desde lo profundo del corazón llegan repujado en el fulgor de los interminables murmullos, rompía el silencio un atronador cañón. 

No tendríamos que volver demasiado la cabeza hacia atrás para encontrar de nuevo aquel paisaje del genocidio nazi, traspasado el Holocausto a Tierra Santa, ¡ayyy, ayyy! ¡Jerusalén! Y de frías ausencias el amor, no se puede explicar ese cansino golpe de tambor y la flauta, es lamento el canto y el toque de zofar (cuerno) hebreo; no hay pájaro trinando, van cruzando el cielo los aviones, sin sonido y regresa aquel tiempo del olvido y aquel viejo rostro de piedra cubierto con un velo negro ensangrentado de reverencia antigua.

Durante mucho tiempo, yo quise ser ¡Maestra de Escuela!, de hecho lo experimente, en el colegio del Pino... Andando el tiempo yo quise ser una Juana de Arcos,... yo quise ser un hombre de la política, porque vi que a las mujeres no le echaban cuenta. Más tarde quise ser un hada, llevando en mis manos la varita mágica, una vara luminosa que aquello que tocaba lo cambiaba, como las damas de los cuentos. Yo soñaba que era poeta. Soñaba que era un guerrero... Y una vez, sin desearlo me vi adivinando la Historia. 

Y escucho las voces, del viento, voces mezcladas en Radio María, que hoy hablaba de cacerías a los jóvenes en Ucrania, en Rusia, en Palestina y, en Israel, un decreto ley para cazar a los niños, como en los tiempos del rey Herodes, y, en Birmania, se recrudece la guerra y, en África y, es que regresa el Exterminador. Una adivina de la historia, que pide a Dios, y lo que se pide a Dios con todo el corazón se cumple, y no es viento. Es la dulce música de la esperanza, mira, por encima del río, un extraño pájaro trinando traía un canturreo que dice: ¡Oh, el olor de las Rosas de Jericó! Y al sudor de la muerte caían desmayados de hambre y, es asombroso ver a las Naciones Unidas, unidas, de verdad, la ONU siempre llega tarde, pero llegar, llega siempre  liberando de la gran tragedia. Llegan con aire fresco, agua y alimentos. Ya van apareciendo por los caminos con naranjas.

 Balanceante, en la sombra, están expectante  con las garras afiladas los sapatras del Señor de las Moscas  y abierta tiene las puertas de los infiernos y, se resbalan... De repente, en la fría madrugada de este marzo del año del Señor, 2024, un redoble de tambor, un toque de clarín, un chasquido, un rumor de percales arrugados anuncia el instante, no por muy repetido año tras años, siempre inédito. Se escuchan las voces del Pueblo de España, el español es creyente y es CRISTIANO hasta la caña de la médula, eso pa que vayan anotando para la televisión, se escucha en el silencio trémulo: -¡El Señor!, ¡El Señor! -decíamos en voz baja. 

Y en la esquina era un Cristo descalzo sobre lirios, curvada su cintura por la Cruz- caricia misteriosa del Andaluz-   Ante nuestro ojos, el impresionante ¡Jesús el Nazareno! Y, la brisa cortante  de las tres de la madrugada. Los pasos de los hombres costaleros, eran sus pasos de finos tacones de mujer  vestida de mantilla resonando, en  la calle de piedra. En la atmósfera el aroma de las torrijas, hechas de vino y almíbar. El vaho de las flores un poco marchitas se mezclaba al ardor destellante de las ceras encendidas. Y el reflejo de la sombra del Castillo de Santiago, y la sombra del Nazareno en la muralla antigua, nos llevaba a un punto de desmayo, a otro mundo irreal, que pasaba un momento entre nosotros. <<¡Quién me diera alas de paloma/ para volar y posarme!/ emigraría lejos,/ habitaría en el desierto>>. (Salmo 54, 7-8).  Yo no quise adivinar la Historia. Volvamos a Dios. Con Dios es más fácil vivir. Da igual que se llame Pepe o Juan es DIOS.       

La poderosa guerra tan temida y deseada por algunos "...", está desgarrando el mundo a diestro y siniestro. Mira, hacia arriba y hacia abajo, bajo el fulgor de oro del Sol, están repujando un cedazo oscuro, tan tupido, como el velo de nuestra mendiga Historia. Es redondo el miedo, y la tragedia. Y el sudor de la muerte, y en la fatiga del hambre caían desmayados ante el mágico paso del ángel de la muerte que, va enredando en su bata negra de franela, a los hombres y mujeres de la Europa del Este, del Oriente Medio, Del Oriente Próximo. En el aire se han liberado los aprisionados espíritus de los muertos de todas las guerras y tiempos. Este Mundo huele ha muerto. ¿El Maligno anda suelto? ¿El regreso de los seres oscuros?.

Durante el tiempo de la pandemia: Yo, consolaba a mis amigas doctoras, ellas me llamaban, apretujando sus pensamientos. -¿Carmen, tú crees que me contagiaré? ¿Me pasará algo malo? Mira, las cartas, haber que te dice. -Quédate tranquila, Dios te ayuda. -¿Qué dices, no he oído nada? -Que hagas oraciones y que confíes en Dios. Quédate tranquila. Cada día, parecía despertar de un mal sueño. Después, me puse a pensar. En el Amor de Dios a sus hijos. Encontré textos, muchos textos bíblicos, pero este del crepúsculo de los Dioses es bastante llamativo, lee lo que dice:

<<Las leyendas o narraciones, que cantaban aquella especie de trovadores llamados los escaldas, destinados al servicio de los reyes para conservar las viejas tradiciones o la memoria de los hechos, más o menos espeluznantes, de sus augustos amos. Aunque la colección de sus cantos parece haber sido hecha en Islandia en el siglo XI, son éstos, según opinión muy generalizada, más antiguos aún, conservándose oralmente hasta entonces.

Uno de los fragmentos de las sagas, al que mayor importancia se concede por esa antigüedad misma, es el llamado canto o profecía de La Voluspa, una de las mujeres profetisas a quienes se consultaba para descubrir los secretos del porvenir, sobre todo el nacer de los niños, de ese canto terrible se ha dicho que es algo como el Génesis y el Apocalipsis, a la vez, de los pueblos del Norte.

La especie de pitonisa que habla se supone que pertenece a la raza de los malditos gigantes, y lo que cuenta en una parte de su profecía, la más dura, se dirige, con vengadora fruición, a los dioses reunidos, que la escuchan preocupados. Dice que de una vieja que estaba sentada hacia Oriente nacieron los hijos del lobo Fenris, uno de los cuales llegará a ser tan poderoso qué, adoptando una forma mágica, acabaría por devorar la Luna. Alimetaríase tan sólo de la sangre de los hombres cobardes. Desde el sitio donde se sientan los dioses caería goteando la sangre.

La profetisa ve desde lejos llegar el crepúsculo de los dioses y la última batalla. El lobo Fenris, que simboliza el principio destructor, precipítase hacia el Este, hacia el país habitado por los fineses, que serán las víctimas. Ya ve ella de lejos, con clarividencia, un palacio donde el sol no da nunca, junto al cual pasa un río lleno de cadáveres. Las puertas del palacio dan al Norte y existen unos respiraderos por los que chorrean gotas de veneno. El suelo de aquel triste palacio está cubierto de serpientes. Es, en fin, el infierno escandinavo. Por él pasan, como continuo torrente, los perjuros, los asesinos y los seductores de mujeres ajenas. ¿No evoca aquí el lector el recuerdo del infierno de Dante?

Y sigue la profecía: <<En aquel tiempo los hermanos lucharán unos contra otros, y se matarán, olvidando todos los lazos. La vida en el mundo será muy dura.>> (Habla de las guerras civiles, hay una vidente ciega, llamada Baba, e incluso Nostradamus, profetiza guerres civiles por toda la Tierra durante 25 años ¿No lo ha sido ya mil veces aun en nuestros tiempos?) 

<<El adulterio reinará en todas partes. Será la época de las hachas, de los puñales, de las tempestades, de los asesinatos ; ningún hombre otorgará perdón al otro, hasta que el mundo sea destruido.>> Con el jugarán entonces las olas del mar, que quedarán libres, porque la gran serpiente que rodea a toda la tierra sentirá la furia de los gigantes, y las empujará. <<El árbol del mundo quedará abrasado por el fuego del gran dios Sutur, que aparecerá entonces. Las águilas, con su torvo pico, se cebarán en los cadáveres ; la barca en que son transportados los muertos será puesta a flote.>>

(¿Y no piensa ahora el lector en la barca de Aqueronte, entre los griego?) <<Surtur, el dios supremo, el oscuro, el para todos velado, que destruye y renueva el mundo, viene del Mediodía, echando llamas su mortífera espada ; las rocas se quiebran ; los gigantes reaparecen y andan errantes ; ábrese el cielo ; los genios de la naturaleza, como son los ases y los elfos, tiemblan impotentes ; el sol y las estrellas oscurecen ; el universo está ardiendo... 

<<Pero de pronto surge del mar una nueva tierra, cubierta de verdor , precipítanse como antes las cascadas ; se ciernen en los aires las águilas, aunque su caza serán los peces, al revés de ahora ; el mundo se renueva ; será una edad de oro en que las mieses crecerán y madurarán sin necesidad de ser sembradas ; y en medio de la universal armonía, porque los poderes del mal habrán sido destruidos, Odín, desde su nuevo palacio celeste, presidirá la perpetua felicidad de las razas del bien.>>

¿No se ha dicho, con verdad, que en el fondo de aquellas religiones, entre feroces e ingenuas, latía la eterna lucha del bien y del mal, y no ha brotado siempre, al fin, desde el cieno del negro pesimismo, la rosada flor del optimismo y de la fe? Un fondo moralizador existía, a su modo, en tales religiones. Véase el Hava-Mal, o sublime discurso de Odín, verdadero poema gnómico, sentencioso, formado con fragmentos que constituyen una obra de valor ético.

Lo primero que predica su moral utilitaria es la prudencia, diciendo. <<Mira bien a todos lados antes de dar un paso, porque nunca sabes dónde puede hallarse oculto un enemigo>>, consejo muy natural en razas que vivían en continuas luchas ; pero que acaso pudiera extenderse a todos los tiempos. <<Sé caritativo -añade-; dichoso el que puede dar. Un huésped entra en tu casa: dale asiento, fuego para calentarse, porque tal vez estén heladas sus rodillas después de atravesar las montañas; ropas, alimentos, lo que necesite.>>

Y continúa así, no sin hacernos sonreír hoy a nosotros: <<Pero la cerveza no es tan buena como suele decirse; cuanto más bebe el hombre, menos se conoce a sí mismo. El ave del olvido sobre él cuando está beodo (borracho) y le roba la inteligencia.>>

<<El insensato pasa en vela la noche hundido en sus cavilaciones, y así le sorprende el nuevo día, hallándose más fatigado que antes; pero, eso sí, con el mismo cuidado a cuestas>>.

<<Cuando un ignorante asiste a una reunión, permanezca callado; nadie notará mejor lo poquísimo que sabe que después de haber hablado él mucho>>.... <<Sólo la razón sabe lo que conviene al corazón, y no hay peor enfermedad que la de no tomarse en serio nada de lo que aquélla aconseje>>...

Después de leídas algunas de estas frases, de tan rancio abolengo que se dijera arrancadas de las páginas de algún clásico, ¿no os parece que en aquellos escaldas, autores de las leyendas o sagas, estaban latentes lo mismo poetas que filósofos forjadores de aquellos proverbios que recorren el mundo de boca en boca, de pueblo en pueblo? ¿Y no os sorprende la actualidad que parecen tener siempre muchas de esas centenarias vejeces, simples gotas de sabiduría popular de aquellos que nuestros refinamientos actuales podrían hacernos mirar como ignorantes bárbaros?

 El crepúsculo de los dioses. Historias que hablan de saqueos, torturas, por otro lado la anarquía devoradora del país, entre los abusos de los señores y el pillaje al que se había acostumbrado los hombres del pueblo. (Un recuerdo que espanta. <<Los historiadores de la economía no han olvidado, claro está, el terrible crac de Wall Street de 1929 y la <<madre de todas las crisis>> que desencadenó. Pero sobre todo se recuerda en la memoria el recuerdo más reciente del <<crac rampante>> japonés de los años noventa causado por el estallido de las burbujas especulativas inmobiliaria y financiera.

 Fenómeno que provocó una <<década blanca>> para la economía nipona. A semejanza de lo que observamos con la crisis financiera actual, el crac japonés de los noventa desencadenó un temible círculo vicioso: contracción del crédito, seguido de quiebras y ventas de activos inmobiliarios, que contribuyeron, a su vez, a la baja de los precios. Con la consiguiente cascada de reacciones en cadena: la producción industrial se hundió, la demanda interior se desmoronó, el número de quiebras se multiplicó y el de los desempleados explotó. (Cuánto sufrimiento hubo en las familias, suicidios etc).

<<Un ambicioso plan de recuperación, anunciado en julio de 1998 por el primer ministro Keizo Obuchi, alcanzaba la suma de 400.000 millones de euros destinados a recapitalizar los bancos ya comprarles créditos dudosos. Sin mayor éxito: siete bancos terminaron siendo nacionalizados, 61 cerraron y 28 fueron obligados a fusionarse.>>

<<La espiral deflacionista golpeó a la Bolsa de Tokio, el índice Nikkei se desplomó y los precios del sector inmobiliario cayeron en un 70%. Se calcula que las pérdidas de activos inmobiliarios y bursátiles entre 1990 y 1997 rondaron los 7 billones de euros, correspondientes a 24 puntos del PIB japonés, es decir, a más de dos años de crecimiento... Una pesadilla cuyo recuerdo hace temblar hoy a los gobiernos del mundo.>>

<<Más aún cuando, en un estudio "reciente" sobre las 127 crisis económicas acaecidas en unos treinta países durante los últimos 30 a 54 años, el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirma que las que nacen a partir de sectores inmobiliario y bancario son particularmente <<intensas, largas, profundas y nocivas para la economía real>>.

<<En pocas semanas, después de los huracanes financieros de septiembre y octubre de 2008, los efectos del gran crac de Wall Street habían alcanzado los cinco continentes: la Bolsa de Reikiavik perdía el 94% de su valor; las de Moscú y Bucarest, el 72%; la de Shanghái, el 69%; las de Atena y Bombay, el 50%; la de Sâo Paulo, el 45%; y la de Johannesburgo; el 40%. en enero de 2008, el valor acumulado de ocho grande Bolsas (Nueva York, Tokio, Londres, Frankfurt, París, Ámsterdam, Bruselas y Lisboa) alcazaba los 23,5 billones de euros. Diez meses después, se había encogido a mitad.>>

<< El crac había hecho desaparecer, de una sola vez, alrededor de 14 billones de euros, es decir, más de cinco veces el PIB de Francia. A escala planetaria, se esfumaron alrededor de 20 billones de euros, el equivalente a diez años de crecimiento francés... En varios países, en pocos días, las monedas se precipitaron: la rupia india perdió el 10% de su valor; el peso mexicano, el 14%; el zloty polaco, el 22%; y el real brasileño, el 30%. Y otros países (Indonesia, Filipinas, la República checa) sufrieron presiones similares en sus monedas.>>

<<Durante la crisis, y a riesgo de amplificarla, los especuladores se ensañaron con los estados más débiles, atacando sus monedas y continuando con su enriquecimiento, cual carroñero a expensas de sus presas. Islandia está en quiebra (Año 2010). Otros países europeos, como Ucrania y Hungría, tuvieron que recurrir a las ayudas de FMI, como antes lo habían hecho, en las décadas anteriores, muchos estados del Primer Mundo...>> 

<<¡Hay que hacer una limpieza a fondo y tener bajo control todo procedimiento inaceptable. ¡Hay que instituir nuevas reglas!>>

( ¿Quién muere en las guerras del pasado y del presente? Los hijos de los pobres. Los hijos de los ricos estudian en las grandes universidades de los países en "paz", se pasean a caballo, en yate, van a grandes fiestas y, no sirven jamás a la patria; solo los débiles y pobres no pueden permitirse salir huyendo del país, ellos son cazados, obligados a ir a una guerra, que no sabe ni cómo ni por qué se montó; millones de millones de muertos en guerras interminables, nadie se pregunta , ¿por qué?  El Maligno, regresa con los seres oscuros. Son los seres de la Caída, busca y encontrarás).

<<Considero como la mejor la semihistoria referente al rey godo Skiold, <<el rey que vino del mar>>, fundador de una dinastía, por cierto. He aquí un ligero extracto de esa leyenda: Desde largo tiempo Dinamarca se hallaba sin rey. Si por un lado la saqueaban continuamente las flotas de los vikingos que habían convertido en fortaleza y refugios las islas del Báltico. Por otro la anarquía devoraba al país , entre los abusos de los señores y el pillaje a que se habían acostumbrado los hombres del pueblo. De pronto, un día, vieron todos avanzar hacia una de las playas una magnífica nave procedente de los mares del Norte. Hinchada por el viento impelíala una gran vela roja y cuadrada.>> 

<<El barco llevaba tallada en la proa una enorme cabeza de dragón y sus costados lo adornaban guirnaldas de flores y espejos. Al fin quedó varado en la arena de la playa, y cuando todos esperaban ver saltar a tierra a la tripulación, ni un solo hombre apareció a bordo, con gran asombro de los marineros y campesinos de todas partes que, temerosos, lo contemplaban de lejos, abandonando sus habituales trabajos durante dos o tres días y dando la voz de alarma de que los vikingos llegaban.>>

<<Enterado de ello los señores, enviaron allí un grupo del ejeçercito para que hiciera frente a los invasores; pero fue en vano el pretender luchar; nadie contestaba desde el barco a los desafíos, denuestos y flechas, por lo que furiosos los soldados, empuñando sus hachas, lanzáronse al abordaje. ¿Qué vieron entonces, estupefactos? Ni un solo hombre, únicamente, junto al mástil un niñito casi desnudo estaba recostado sobre una gavilla de trigo. En torno suyo, grandes montones de joyas, riquísimas armas de oro, escudos de bronce, corazas, trompas y cuernos de marfil, etc.,  parecía aquello el botín de un combate y saqueo.>>

<<Los guerreros cogieron cuidadosamente el niño, que creyeron que les enviaba el cielo, y lo pasearon en triunfo por entre la multitud que les esperaba no sabiendo si había de huir o luchar. Los señores reunriéronse después en consejo y acordaron proclamar su rey a aquella criaturita enviada del cielo para traerles la paz.>>

<<Como símbolo llamáronle Skiold, que significa escudo. Skiold fue en su larga vida un rey modelo que llevó la felicidad al país. Cuando murió, y en cumplimiento de su propio deseo, fue colocado su cadáver en el mismo barco en que había llegado y que aún se conservaba. Impulsado mar adentro, fue confiado a los vientos para que le hicieran volverse del mismo modo que había llegado, una vez cumplida ya su misión en aquella tierra.>>

Allá en mi lejana infancia una mañana salí de la casa, para ir al colegio, tendría unos seis años; iba para coger el autobús; de camino me encontré con mi tía Isabel, me preguntó. -¿Dónde vas tan sola? -Isabel, a dónde voy a ir, al colegio. En ese momento se oye el graznar de un búho. -¡Cucu, cucu, cucu!... así un largo rato. Estaba echado sobre un árbol. Remontó el vuelo, sobre voló sobre una casa, y rápido volvió al árbol. Mi tía dijo: -¡Ayyy! Alguien va a morir, ahí.

Cuando venía de vuelta del colegio, serían las seis de la tarde. Veo a una vecina que corre por la calle San Francisco, detrás de ella, iba su marido; un hombre muy furioso, él llevaba una correa de cuero, por la parte de la hebilla le daba a la mujer latigazos, como si fuera una bestia de carga, no, nunca vi al Chispa pegar a sus asnos, a nadie vi maltratar a sus burros, ni a los perros. La mujer era preciosa, tan bonita como la Virgen María, que nos muestran en las estampas.

La mujer se llamaba: ¡María Concepción!... En aquellos días estaba embarazada, tenía el vientre muy abultado; el matrimonio ya tenía unos cinco hijos este podría ser el sexto. El caso es, que a los dos días escuchamos las campanas de la Iglesia de San Nicolás redoblar , llamando a la misa de difunto. Aquella madrugada se puso de parto y Conchi murió de la paliza que le dio esa mala bestia. Él era camionero. Se le veía aparentemente un hombre guapo, correcto. Pero, los celos lo devoraba por dentro. Sentía, celos enfermizos.

 Y esto después de mucho observar es por causa del puñetero Diablo; las entidades oscuras, los espíritus de los muertos, entran en las casas a sembrar discordia. ¡No me creas!, lee el Zohar, hay, hay respuestas para todos los males que causan las Fuerzas Oscuras y los diablos.

Con Jesucristo, podemos disfrutar una Era Dorada. Los hombres de corazón de Oro, lo harán posible. Dios es Cristo. Con Dios es más fácil vivir. Solo hay que cumplir sus Mandamientos: ¡No matarás! ¡Ama a tu prójimo como a ti mismo! Esta es la regla de ORO del Sermón de la Montaña. Continuará, cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos.¡Paz y Alegría para todos! No nos rompan la vida. Sé que es difícil confiar en lo que no se ve. Dios existe. Busca en tu corazón y lo verás, a Él y a San Miguel y.. hay muchos Ángeles; la Virgen María, es sencilla y bella. Amén.


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