Frase inspiradora: <<Abro mi corazón a la sabiduría divina. Pido el acceso al amor incondicional y a los niveles superiores de luz blanca dorada para entrar en mi corazón. En este espacio sagrado, me abro a la gracia, la sanación, la protección y la bendición. A través del amor incondicional, de la sabiduría, la paz y la compasión, pido sanarme y sanar a todos los seres, para que la verdad divina de la gracia pueda manifestarse para el bien de todos. Que ella, la Reina de los Cielos, bendiga y guíe a cada ser humano en su trabajo; que todo lo realizado sea para el bien de todos y proporcione a todos su sabiduría y sus virtudes plenas de amor. Que así sea. Amén. Gracias Padre, que sé que nos ves, nos escuchas y nos guarda del mal.>>
Proceder a una purificación puede dar la impresión de tener que realizar muchas cosas. El que procedan de ti mismo o del mundo exterior no tiene importancia. La purificación no es la señal que hicimos algo mal. Es la señal de que estamos haciendo algo bien, que avanzamos en nuestro camino. Nuestra alma nos hace saber que es hora de avanzar y que estamos preparados. Para poder avanzar se deben abandonar algunas cosas del pasado. A menudo es necesario deshacernos de nuestro compromiso con lo anterior.
Para eso podemos necesitar experimentar emociones, reconocer una verdad, perdonarnos o perdonar a los demás y confiar en nuestro proyecto de sanación personal. No hay necesidad de precipitarse, pero tampoco hay que reprimir nada. Tendrás apoyo a lo largo de este proceso de purificación. Los corazones sinceramente libres reconocen la responsabilidad de cada criatura en su propia experiencia y desean aliviar los sufrimientos de los demás y aportarles una ayuda para que encuentre su camino superior. El hecho de que esta ayuda esté alimentada por la alegría interior, la conexión espiritual y la paz es sencillamente magnífico. Tenemos que reflexionar, el porque del sufrimiento que experimentamos o que observamos y responder de manera tranquila, apasionada y reflexionada. ¡Hay tanto que hacer por el bien común! Pero todo lo que emprendemos comienza por la forma en la que elegimos ser en nuestro propio interior.
La primera etapa para alcanzar los reinos internos del Espíritu consiste en dejar de vivir con la cabeza y hacerlo con el corazón. A menudo, eso supone desprenderse de una serie de cosas: juzgar demasiado de prisa, estar siempre interpretando las cosas y evitar o reaccionar ante todo aquel que cuestiona nuestras creencias. Nos entregamos al reino del corazón a medida que nos desprendemos de estos mecanismos de defensa.
Una vez que nos arraigamos en nuestro corazón podemos sanarlo todo, incluidos los problemas vinculados a la confianza, el abandono, la negligencia y la traición. Una vez sanados, podemos recibir los dones del corazón, dones tales como la identificación espontánea de la verdad o el surgimiento de la gracia espiritual receptiva. Lo sagrado nos abraza, modifica nuestro estado de ánimo y nos aporta la sanación mediante el amor. Entonces somos capaces de recibir, sanar y liberarnos en la infinita belleza de la luz espiritual. El corazón es el instrumento de este éxtasis, es imposible alcanzar tal estado a través del intelecto.
Cuando se vive más con el corazón que con la cabeza, el éxtasis puede llegar de manera inesperada. Imagínate, por ejemplo, que estás en un parque donde pasean los perros; los niños juegan, los ancianos leen un libro; al ver un pequeño bebé regordete riéndose, el corazón se alegra, también, pasean, unas muchachas encantadoras con sus cabellos cepillados y peinados adornados con borlas de colores delicados, tomándose un helado delicioso. ¿Cómo no saltar de alegría y placer en tales momentos? Los niños, las muchachas, los abuelos, incluso los perros son criaturas encantadoras, que merecen vivir una vida placida, alegre y libre de porquerías, de miedo en su ámbito; la guerra causa repugnancia, intolerancia y quita alegría y vigor.
Al igual que el cuerpo necesita vitaminas y minerales para su bienestar, el alma necesita distintos tipos de energía. El éxtasis del amor sagrado es una de ellas. Es bastante raro encontrarlo en nuestra sociedad moderna, una sociedad que cultiva el culto al intelecto, a la lógica y al control. Esta sociedad nos anima a dominar (o al menos a hacernos creer que dominamos) nuestra vida y se opone radicalmente al verdadero éxtasis del amor.
La necesidad del éxtasis del amor sagrado, de la experiencia mística, es una fuerza impulsora que subyace en muchos actos adictivos; sobre todo cuando se trata de experiencias de placer prohibido o cuestiones de poder y control. El instinto natural y prohibido a cuestiones de poder y control. El instinto natural y sano del alma es el entregarse al Espíritu, como un girasol que se gira hacia el Sol o un niño que busca el amor, la aprobación y la protección de sus padres. <<La ausencia de espiritualidad o el predominio del control y el miedo en una sociedad pueden impedirnos que nos liberemos (o incluso hacernos olvidar la existencia del Espíritu)>>.
Nuestra mente y nuestra alma se encuentran entonces en desacuerdo pero, sin embargo, la necesidad de nuestra alma no desaparece, se distorsiona. Nuestra mente condiciona lo transforma en necesidad de ser superado por una fuerza mayo -alguien o algo- que nos sobrepasa sin que por ello sea sinónimo de ayuda o sanación.
Si somos incapaces de expresar nuestra necesidad de una entrega sincera y positiva al Espíritu que nos muestra el camino de la sabiduría al corazón, el riesgo es que practiquemos una entrega limitada o incluso negativa. El ego intenta por todos los medios cohibir la necesidad de nuestra alma mediante actitudes de control.
Nos fustiga a golpes de vergüenza y culpabilidad al menor descuido, al hacer algo prohibido, como el adoptar una experiencia tabú, o franquear las estrictas barreras que él mismo nos impone. Negar una experiencia emocional auténtica y únicamente comportarse de modo que se cree una determinada apariencia conduce a menudo a sentirse deprimido y desconectado.
A veces buscamos sustitutos del Espíritu y utilizamos sustancias que, lejos de ser ideales, actúan sobre el estado de ánimo para expresar nuestra necesidad natural de alcanzar un estado alterado de éxtasis.
A veces, cuando no podemos conectarnos espiritualmente, es la única solución para reducir nuestro sufrimiento. Estos sustitutos, no obstante, no tienen nada de sagrado ni de consciente, no pueden ofrecernos la transformación sincera para la sanación, Nos impide liberarnos de manera constructiva. Aportan, en el mejor de los casos, un alivio temporal pero sus repercusiones a largo plazo pueden ser devastadoras.
Abandonarse al Espíritu no tiene nada que ver con olvidarse de la moral y hacer el mal a los demás o a uno mismo. Eso no tiene nada que ver con la moral, sino con la necesidad del corazón de ser utilizado, de moverse por algo profundamente noble y desinteresado. Es una cuestión de amor.
Se dice a menudo que los perros personifican el amor incondicional. ¡Son amistosos y abiertos, siempre están dispuestos a agradar a todo el mundo! Un corazón puro de cuatro patas. Todo su ser gira alrededor de su amo; quiere gustarle, agradarle, consagrarse a él y estar presente; como se dice habitualmente, ser su mejor amigo.
Si se permite a un perro su verdadera naturaleza se comportará de esta manera, pero si se le maltrata, tendrá miedo y se acurrucará a la menor ocasión o se volverá agresivo.
El corazón humano funciona de la misma manera. Tiene necesidad de expresar su naturaleza, de sanar si ha sido maltratado y de encontrar su verdadero dueño: el amor divino incondicional, potente, inquebrantable y eterno. En este amor, podrá albergarse, encontrar su verdadera misión y sentir que existe tal y como es, un ser precioso, inmerso en una vasta inmensidad, hermosa y potente.
El ego es un dueño abusivo que maltrata al corazón, solamente el amor puede ser un amo noble y proteger al corazón dándole fuerza al mismo tiempo. Por esta razón, sin lo sagrado, sin lo que cuenta realmente para él, el hombre vive con un corazón apagado, cerrado, sin poder acceder a la sabiduría, tenderá a perpetuar el sufrimiento.
El estado de nuestro mundo requiere hombres con el corazón despierto. La humanidad necesita la verdad de lo sagrado para salvar vidas. Los chamanes y otros personajes místicos de numerosas culturas comprendieron hasta qué punto deshacerse de nuestros condicionamiento y el control del ego era importante para poder acceder a estados alterados, a visiones espirituales y sanar en profundidad. Sin embargo, la cultura moderna considera a menudo (si es que lo hace) que la búsqueda del éxtasis es en realidad la búsqueda de la <<evasión>>. El éxtasis espiritual sería <<egoísta>> o <<raro>>. Para muchos, debe ser extraño, sobre todo para un no iniciado encontrarse ante una persona en estado de comunión extática, que se ríe y llora como una loca, con los ojos vueltos y que baila o se mantiene postrada sin razón aparente. Pero insisto, ¡no juzgues antes de haberlo experimentado tú mismo!
La vuelta a las fuentes es sinónimo de renovación, de realineación; permite purificar y reforzar la verdad. Puedes empezar una práctica espiritual empujado por un problema al parecer irresoluble, pero si te sumerges completamente en el Espíritu, al final de tu práctica, habrás superado este problema, entonces te parecerá una simple irritación pasajera. ¡Con la conciencia extática, como con todas las verdaderas experiencias del Espíritu, un pequeño paso puede hacer un gran camino! Veo las desdichas causadas por el intelecto cuando se erige en modelo. Veo a los hombres pegarse, hacer y decir cosas terribles a los demás y a ellos mismos, únicamente para tener razón. Veo a los que se suicidan, a los que perdieron su conexión con el éxtasis sagrado de la vitalidad y que son aplastados por el peso insoportable del sufrimiento. Veo las almas tan corrompidas y deformadas que piensan que el dinero y el poder son más importantes que el corazón y que los seres humanos; más importantes que la sabiduría de una inteligencia espiritual superior qué, sin embargo, puede enseñarnos cosas imposibles si las aprendemos de manera diferente.
Veo los discursos políticos y las políticas identitarias, de las cuales se podría obtener una enseñanza de valor si se utilizaran con sabiduría en vez de utilizarse con armas. No me extenderé sobre los desastres ecológicos, estoy segura que, como a mí, en tus momentos de oscuridad, tu corazón ha llorado de pena, de desesperación, horror y confusión preguntándose qué habría que hacer con la humanidad.
Tenemos pues necesidad de luz, de su afirmación positiva. No para negar la oscuridad, el sufrimiento y la confusión presentes sobre nuestro planeta, no para rechazar el ver hasta qué punto los hombres están desconectados de la gracia del Gran Espíritu que hay en ellos, que los guía y que sabe cómo arreglarlo todo.
La luz debe forjarse con inteligencia espiritual, sensibilidad y soluciones creativas. El éxtasis sagrado no es solamente placer, es un momento de recalibrado, de reconexión al Espíritu y a todos sus beneficios. Es el método de la transmisión divina, de la gracia que cura, que muestra el camino, que regenera y realinea el alma. El éxtasis enciende la luz de un corazón para que todos los que lo rodean encuentran su camino. Es a nosotros a los que corresponde sanar las penas del mundo. Sufrimos por las guerras, habiendo suficiente espacio en nuestro planeta y, nuestra Naturaleza puede dar alimentos, agua y oxígeno abundante para todos los seres vivientes. Toda alma anhela la felicidad de una vida ordinaria y sencilla. La Luz del Sol y de la Madre Tierra nos convierte en seres fuertes y ofrecemos un futuro mejor a todo el mundo. Y fueron felices...
Un cuento de la cultura Alemana: El sapo príncipe
Hace mucho, mucho tiempo vivía un rey que tenía una bella hija. Un día la princesa fue hasta su lugar favorito en lo más profundo del bosque. Allí, junto a un pozo, le encantaba lanzar su pelota en el aire y recogerla. Pero un día falló y la pelota cayó dentro del pozo, desapareciendo. La princesa se sentó junto al pozo y lloró hasta que una vocecita interrumpió sus lastimeros sollozos.
-¿Qué te ocurre, princesa?
Ella miró en la dirección de la voz pero solo encontró un repulsivo sapo. -¡Mi pelota se ha caído al pozo! -dijo, soltando un gran suspiro.
-No te preocupes, princesa. Puedo conseguírtela. Pero, ¿qué me darás tú a cambio?
-Cualquier cosa que desees -dijo ella-. Puedes tener diamante, ropa fina, hasta mi corona...
-Nada de eso me interesa -interrumpió el sapo-. Quiero ser tu compañero, comer en tu plato de oro y dormir en tu cama real.
La princesa, desesperada por encontrar su pelota dorada, aceptó enseguida. <<Solo es un sapo -pensó-. Nunca podría ser mi compañero.>>
El sapo se lanzó al pozo y regresó con la pelota. La princesa la agarró y salió corriendo, ignorando las súplicas del sapo para que mantuviera su palabra.
La princesa se olvidó por completo de su encuentro con el anfibio y estaba a punto de cenar cuando escuchó un plip-plop al otro lado de la puerta. Y el sonido de alguien llamando a la puerta.
-Princesa, ¡déjame entrar! -gritó el inesperado visitante.
La princesa corrió a la puerta, la abrió y vio al espantoso sapo mirándola con sus ojos saltones. Cerró de golpe y regresó a la mesa.
-¿Quién era? -preguntó el rey-. ¿Era una criatura de pesadilla, una especie de gigante? -dijo, dejando escapar una risa.
-No, padre, solo era un sapo -contestó ella.
-¿Por qué iba a llamarte un sapo? -preguntó su padre.
La princesa relató su historia sobre el sapo y cómo había recuperado la pelota a cambio de prometerle ser su compañera.
-Debes cumplir con tu palabra. ¡Una promesa es una promesa! -sentenció el rey.
La princesa dejó entrar al sapo y volvió a sentarse para proseguir con la cena.
-Princesa, álzame para que pueda sentarme contigo -pidió el sapo.
En un principio ella se negó, pero su padre, mirándola de reojo, le recordó que debía mantener su promesa. Y así el anfibio fue colocado sobre la silla y, para disgusto de la dama, se le acercó a la mesa, donde comenzó a mordisquear la comida que había en el plato dorado de la princesa. El sapo comió hasta saciarse mientras ella permanecía sentada y asqueada.
-Princesa -dijo el sapo-, llévame a tu habitación para que pueda yacer en tu lecho y dormir contigo. Viendo la mirada severa de su padre, la princesa lo tomó con dos dedos, escrupulosamente, lo llevó escaleras arriba y lo soltó en el suelo del dormitorio.
-Princesa, colócame en tu lecho, como me prometiste que harías, o me veré obligado a informar a tu padre de tu descortesía -demandó el sapo.
La princesa sintió cómo la sangre le hervía en las venas mientras agarraba al sapo y lo estampaba contra la pared. Al caer al suelo, este se transformó en un bello príncipe, porque había estado bajo un hechizo que solo podrían romper las manos de una princesa.
La princesa y el príncipe se casaron muy pronto y vivieron felices para siempre. Y fueron todos muy felices por siempre jamás.
Un cuento de Alemania, con final feliz, no fue así para los miles de alemanes judíos, musulmanes, cristianos, gitanos, etc., que fueron asesinados en las dos guerras mundiales, no es verdad todo lo que se cuenta, como en el caso de España o Francia también inventaron muchas leyendas negras. ¡La verdad relumbrará pronto! Amén.
<<La aparición del sapo en la vida de la princesa está a punto de cambiar su percepción del mundo. Está entrando en una fase de conciencia más elevada y lentamente va reconociendo la importancia de aceptar la sombra y asimilarla. El rechazo inicial da paso al reconocimiento cuando el sapo se transforma en príncipe. Es importante conocer los mensajes que se te pueden presentar de formas inesperadas. Mantente abierto a vivir nuevas experiencias, y deja que tus emociones y deseos internos te arrastren a niveles más altos de conciencia.>> Antes, de las dos guerras mundiales Europa, vivió una época maravillosa, la gente trabajaba, vivían felices, pero, un monstruo, un engendró maligno juro desmembrar a Europa. Destruir, toda Europa, para borrar todos los símbolos de Jesucristo. Dos intentos, y va a por el tercero, de nosotros depende, atrapar al engendró de Satanás. Una bestia infernal. Un elemento voraz. Como el sapo un día quedará estampado contra el muro de Berlín. Así sea.
Principio de causalidad: Lo que siembras, en mayor o menor medida, es lo que cosechas. A medida que el individuo humano madura y adquiere experiencia aprende que sus acciones, su conducta, para bien o para mal, tienen unas consecuencias. Es decir, que lo que hacemos genera una fuerza de energía, positiva o negativa, que vuelve a nosotros en la misma proporción. La ciencia demuestra cómo el principio de causalidad se cumple al detalle, por ejemplo, en todas las células sin excepción, porque en la inteligencia universal de todas ellas ya viene programada la respuesta más adecuada a cada situación concreta. ¿Qué sucede con el individuo humano?
Pues no viene programado y pertrechado con la respuesta adecuada, como las células de que está formado su cuerpo, y casi siempre reacciona de forma primaria y visceral y toma decisiones de manera inconsciente. Actúa por reflejos condicionados, por impulsos, raramente con sentido común y con sensatez, y aunque es consciente de que sus acciones, su conducta, tienen unas consecuencias, le cuesta mucho aprender de esas consecuencias.
¿Qué pasa con nuestros errores, con nuestros fallos, con nuestras miserias, con nuestras desgracias? Si es verdad que cosechamos lo que sembramos y que obramos, no pocas veces, de manera reactiva y primaria, sin reflexión y sin sentido común, tropezamos a menudo con la misma piedra, nuestros errores irán en aumento y lo pagaremos caro.
El principio de causalidad es inexcusable, pero no es menos verdad que también está en nuestras manos optimizar lo negativo, rentabilizar nuestros fallos y fracasos, aprendiendo de ellos y convirtiéndolos en lecciones de vida práctica y sabiduría.
Hay momentos en la vida de todo ser humano en los que una experiencia traumática, incluso terrible y nefasta, puede transformarse y optimizarse, dándole una nueva expresión, orientación y motivo.
<<Más allá de la mente existe una conciencia que es intrínseca y no deviene del exterior; pero no existe aún ningún experimento que haya encontrado el lugar del cerebro donde se sitúe la conciencia. El objetivo de la meditación es hacerte consciente de todo lo que es mente, para que te desligues de ésta. Esa separación supone la mayor revolución que le puede suceder al hombre. Desde ese momento tu vida es una continua celebración porque no necesitas hacer nada que te hiera ni que te haga desdichado. Puedes hacer sólo aquello que te hace feliz y que hace que tu vida sea una obra de arte llena de belleza. mas esto sólo es posible si el maestro que reside en ti está despierto. Ahora está dormido profundamente, y la mente (el siervo) está jugando el papel del maestro. Ése no es tu siervo; ha sido creado por tu mundo exterior y le obedece. Ésta es la tragedia de la humanidad: está dormido y el mundo exterior te está dominando él modela tu mente y la convierte en una marioneta. Pero una vez que tu consciencia se convierte en una llama, arde eliminando toda la esclavitud que la mente ha creado, y no hay dicha más preciada que la libertad, que ser el maestro de tu propio destino.>> -OSHO-
La revista Economist ha lanzado sus predicciones para el año 2026, con esto ya predispone a todos los lectores a una conformidad; hace una extensa biografía muy negativa, catástrofes bélicas, bombas no faltan, pastillas, para calmar la voracidad de los miedos. Son manos que salen de cacería. Unas manos que iban e irán a una caza con burlas, ellos atrapan los luceros y las estrellas nacientes, todas quedarán partidas, estrellas que se escurren entre los dedos abiertos.
Durante cuatro siglos, hasta los odios van a las guerras en contra de su voluntad. Las palabras, los dibujos, como pájaros que se ahogan en las jaulas; se ahogan sin agua, sin aire mueren. Pasará la brisa oxidada, no hay abanico ligero que luche contra el odio, mas creo que el amor sale victorioso. La Música rechazo épico de la maldad. Costumbres guerreras. Carreras soportan la apariencia. La gente si ama su cuerpo deben eliminar lo perjudicial, empezar por las pastillas. Redondo negocio, pastillas y balas, invertir es ventajoso. Mas si supieran la verdad de lo que hay en el Más Allá, cambiarían.
Yo solo quisiera que la confianza que han puesto en la IA, la pusieran en DIOS. No, no concuerda que la gente no crea en el Creador invisible; y crean en lo que ven y oyen en la IA, que nació hace unos días. Los Evangelios son unas coplas muy mal cantadas; músicas de labios desmayados; nuestro viaje a la Luna, ¿fue de noche o de día...?
¡Oh! ¡No tendríamos más que pensar! : que lo que le hacemos al prójimo nos lo harán a nosotros en muchas vidas, en muchas. Y ¿porqué quieren ir a la Luna, a Marte o a Plutón? porque piensan, que pronto toda la Tierra quedará partida en trocitos tan pequeños como la arena de la playa. Quisiera escribir los versos esos exactos.
Escribir en el Libro de la vida, ¿si se puede cambiar el pasado?, ¿al menos podemos borrar lo malo? Señor, Tu eres el Verbo primero. ¡Quisiera escribir los versos que ya han escrito todos los trovadores! ¡Vuelve a mí amor! ¡Vuelve a hablarme! Para que pueda escribir versos hermosos, busco y me encuentro en una tragedia muy oscura. ¿A quién creo primero Dios a Adán o a Eva? Interrogo al silencio y a este hondo vacío y no acierto oír el eco de mis pasos sobre tus pasos.
Piensa, el Diablo reta a Dios y puso al Santo Job a pruebas muy duras, Job venció las pruebas que el Diablo propuso a Dios, Jesús murió en la cruz, también venció al Diablo. Jesús dio su vida en rescate por la Humanidad. Y ahora la sociedad está dormida, sino despierta será arrastrada por las tibias palabras del Diablo, ¡vamos, vamos al infierno! Y el mundo anda sordo y ciego, resbalón y al abismo. No y no. Voy a buscar ayuda: ¡Venga a la Tierra, Santos Ángeles! Hermanos grandes y buenos, vengan a ayudarnos. Vengan rápido. Confío en los poderes de los cielos y de la Tierra. Confío en Jesucristo, porque sé que es el Rey del Universo, el Todopoderoso. Jesús yo en Ti confío, sálvanos de los tiranos. No te olvido, amor.
Hasta cuando así Dios lo quiera. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Señor, es para escribirte a Ti, y solo quiero decir: No podemos lanzarnos al vacío por culpa de un puñado de necios egoístas. Señor, para, estas guerras. Señor, no ves los políticos, que son marionetas en manos de los lobos sanguinarios. Hay buzones en el cielo y quiero escribir una carta a mi Padre celestial, solo pido paz. Señor, tantas vidas envueltas en guerras, sangre dolor y muerte. Un salto al cielo y otros, saltan al infierno. La verdad os hará libres. Amén. (Ve que no sé escribir ni versos ni cartas bonitas, paz Padre.)
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