El corazón humano es una fuente en cuyas aguas están todas las medicinas. Tu corazón es un ordenador con unos programas en cuyas fibras están todas las respuestas que precisas y debes conocer para realizar tu destino en el plan divino. Cuando te sientas confuso, sumérgete en las aguas de tu fuente interna; conecta tu ordenador a la luz de Dios, y en medio de la quietud, interrógate con paciencia y dulzura. Si miras y prestas oído atento, obtendrás una respuesta, pero también un mapa y una espada. El conocimiento que hay en ti es para que lo uses valientemente, cortes lo falso y lo separes de lo auténtico. Sé valiente cuando llegue el momento de luchar por lo que eres y por lo que anhelas en lo más profundo de tu Ser.
<<Puedes mirar el pasado y reprocharte tus errores. Puedes mirar el futuro con temor. O puedes despojarte de las recriminaciones y el miedo, y vivir en la realidad. Deja el pasado atrás y sé consciente de que tú construye tu futuro. Vive el presente y empieza de cero donde estás. No importa cuán lejano parezca tu objetivo, no hay otro tiempo ni otro lugar para empezar de nuevo que aquí y ahora.>>
<<Puede abrir a la filosofía una cuenta de ganancias y pérdidas de sus procesos de aprendizaje y despertar la conciencia sobre las posibilidades dialógicas adicionales. La intención problematizadora de esta empresa dirige la mirada histórica a una dinámica interna de conocimiento, a partir de la cual puede comprenderse la relación complementaria del pensamiento posmetafísico y de la conciencia religiosa <<reformada>> en caso necesario como el resultado de procesos de aprendizaje. En ello, los fragmentos del contexto político y social desempeñan el papel de condiciones supletorias contingentes. Dado que los procesos contrarios del influjo de la teología y de la Iglesia en la cultura y en la sociedad caen fuera de este espectro temático, puede originarse la impresión whig de una historia plana del progreso. >>
<<Solo una mirada sensible a la dialéctica del esclarecimiento sobre el suceso complejo de la evolución social desvelaría el reverso que, como Amy Allen reclama con razón, como mínimo tiene que ser mantenida en el recuerdo. Antes de entrar en la cuestión central, quisiera aclarar de pasada dos malentendidos terminológicos.>>
<<Neopaganismo>> es la autodesignación de una corriente intelectual de la época de Weimar, cuyos representantes pretendían reconocer, con Nietzsche, en el monoteísmo los comienzos del presente alienado y buscaban su salvación en las fuentes del pensamiento mítico. En el curso de los años treinta, l nietzscheanismo de ese movimiento inspiró también a Martin Heidegger, quien ya anteriormente se había apartado del <<sistema del cristianismo>>. Heidegger pretendió, en lo sucesivo, regresar tras los comienzos platónicos de la ontoteología, para beber de las fuentes presocráticas una <<verdad originaria>>.
<<Mi crítica al pensamiento <<neopagano>> se dirige tanto contra el allanamiento del impulso cognitivo <<del mito al logos>>, que se realizó durante la era axial no solamente en Israel y en Grecia, como también contra un <<pensamiento originario>> que debe reanimar supuestas <<verdades>> mitológicas desde el punto de vista elevadamente reflejo de la modernidad.>>
<<La segunda observación se refiere a la expresión <<trascendente al contexto>>; en relación con las pretensiones de validez, esta expresión tiene a la vez el significado gerundivo de <<trascendente>>; la corrección que propone Maeve Cook afecta al significado performativo del acto de la transgresión de todos los contextos que se lleva a cabo con el planteamiento de tales pretensiones. En la ciencia (como ya ocurre en nuestras prácticas comunicativa cotidiana) no podemos evitar plantear en los contextos locales dados las pretensiones de verdad o de veracidad, que, para apropiados enunciados descriptivos o normativos, afirman una validez que transgrede todos los contextos, es decir, una validez independiente de estos. No obstante, una tematización de tales contextos que han permanecido primeramente en el trasfondo puede reforzar entre los implicados primeramente la consciencia de la falibilidad porque con la explicación de las suposiciones de trasfondo posiblemente limitadoras se amplía el espectro de las objeciones contra la reclamada validez universal de los enunciados.
<<Hacer consciente los contextos de origen implícitamente limitadores conduce en general a la ampliación de las perspectivas que se tenían hasta el momento. ¿Qué conclusiones extraemos de la experiencia reflexiva de que una y otra vez estamos obligados a corregir afirmaciones atrapadas por el contexto? ¿Debemos generalizar esta experiencia al metaenunciado de que todas las pretensiones de validez presuntamente universales tienen que ser limitadas a contextos sociales temporales? Entonces tenemos que formularnos la cuestión acerca del sentido de la validez de ese enunciado. ¿O <<nosotros>>, si queremos afirmar algo como verdadero, tenemos que adoptar el punto de vista de <<cada cual>> y esperar que los argumentos que nos convencen, convenzan al final del día también a todo el mundo? ¿Quién tiene la última palabra: la mirada objetivamente y, en ese caso, autoobjetivamente, del científico o la mirada performativa del filósofo que sabe que no puede objetivar nuevamente la autorreferencia de una autocomprensión sin deslizarse hacia una regresión absurda como infinita? Con esto llego al principal contextualism (contextualismo principialista) de Amy Allen.>>
<<Según esa propuesta, partiendo de un nivel metateórico debemos contextualizar los resultados de nuestros procesos de aprendizaje reconstruidos genealógicamente. A vista de pájaro, debemos relativizar, por ejemplo, el ateísmo metódico del pensamiento posmetafísico o del universalismo igualitario del derecho natural y de la moral racional a algo vinculante solamente <<para nosotros>>, en nuestro contexto histórico. Esa supuesta objetividad ignora el sentido inderogablemente autorreferente de la genealogía: por buenas razones, es decir, por argumentos que son independientes del contexto, no podemos tener por verdaderos nuestros conocimientos adquiridos a partir de los procesos de aprendizaje y, al mismo tiempo, por motivos de su origen genealógico relativizarlos en su ámbito de validez.>>
<<Mi objeción se dirige contra el postulado de una <<mirada desde ningún lugar>> que no se puede sobrepujar. Precisamente, el pensamiento posmetafísico deconstruyó el punto de vista del Dios que mantiene per se la última palabra. En su lugar entra la imparcialidad del procedimiento no manipulable de un debate racional entre los implicados. Lo que es dado a las ciencias objetivamente no está permitido al trabajo de autocompresión filosófica: la abstracción de la perspectiva de los implicados que adoptamos con toda pretensión de verdad.>>
<<La renuncia objetivista a la autorreflexión le está prohibida a un genealogista, que sabe que también él se encuentra en contextos y habla a partir de contextos cuando defiende eso que ha aprendido a partir de sus mismas descripciones reconstructivas, digamos que cuando defiende las premisas del pensamiento posmetafísico contra las objeciones. Por otro lado, no se tomarían en serio sus reconstrucciones si no les imputara mientras tanto el que haya solucionado, en la fundementación de las reconstrucciones de todos los contextos, lo que podría limitar la validez de sus enunciados. Su conciencia fabilista le dice que esa imputación no carece de riesgo, pues sin apelar a un punto de vista divino no puede inmunizar sus convicciones. Ninguna <<perspectiva del observador>>, por muy neutral que sea, ofrece el metanivel apropiado para otro examen de las premisas del pensamiento posmetafísico, sino que esto lo logra solamente el intercambio horizontal de argumentos, en los pros y los contras, primero dentro de la especialidad y luego, posiblemente, en conversaciones interculturales que, en caso necesario, obligan a una <<perspectiva de nosotros>> ampliada. Tales conversaciones serán tanto más productivas tanto mayores sean las distancias culturales entre las convicciones de trasfondo de los participantes (y cuanto más exitosas estas, a su vez, hayan sido al emprender similares intentos de una reconstrucción de la historia de origen de su autocomprensión y de su comprensión del mundo, cultural y propia para cada uno).>>
<<Con el pastel que se desea comer y guardar a la vez, Amy Allen toca finalmente el problema de que las modificaciones de la conciencia religiosa que son descritas desde el punto de vista secular como procesos de aprendizaje podrían ser representadas de una manera completamente diferente en la autodescripción de las comunidades religiosas que son descritas desde el punto de vista secular como procesos de aprendizaje podrían ser representadas de una manera completamente diferente en la autodescripción de las comunidades religiosas. Una genealogía lograda del pensamiento posmetafísico, tal como deseamos suponerla, ¿no describiría asimétricamente la relación que se produce en la modernidad entre ciencia y creencia, es decir, solo desde el punto de vista de una parte?Esta pregunta no puede despacharse indicando raíces comunes de la era axial. Pero esas raíces ofrecen a ambas partes también un punto de partida común para diálogos cuando interpretan de manera diferente la relación entre ambas. No obstante, tenemos que prestar atención a la diferencia entre los enfoques que adoptamos nosotros cuando atribuimos algo a otras personas desde la perspectiva observadora de una tercera persona, o bien cuando, como primera persona participante, nos ponemos de acuerdo sobre algo con otra segunda persona. En la cuestión de la delicada relación del pensamiento posmetafísico con un interlocutor, del cual, posiblemente, puede aprenderse algo, aunque rechacemos su visión teocéntrica del mundo, quizás pueda conducirnos un paso más allá el debate de las dos siguientes colaboraciones...>> Sigue leyendo el libro de Jürgen Habermas <<Mundo de la vida, política y religión.>>
¿Sobre qué base se puede edificar en este mundo? ¿Dónde está en este mundo la seguridad? ¿Está la seguridad en otras personas? ¿Hay seguridad en bienes y pertenencias? Cada vez más personas comprenden que lo externo, el mundo, no ofrece ya ninguna seguridad, pero hay Quien está presente y nos ofrece seguridad: es el Cristo de Dios, que está más cerca de nosotros que nuestros brazos y piernas. Es el gran Espíritu amoroso y misericordioso, que vive en cada uno de nosotros. Su amor y ayuda están siempre presentes. Él nos llama, y quien se dirige a Él de corazón experimenta y siente Su presencia y Su ayuda. Los seres humanos decimos: creemos en Cristo. Pero a partir de nuestra fe ha de ir creciendo la confianza en Él, la confianza de que Él siempre está presente, de que Él nos conoce, de que Él sabe lo que necesitamos. Y a pesar de ello hemos de comprender que Él tiene primero en cuenta el alma inmortal, y luego al envoltorio mortal, el cuerpo.
Pero si confiamos en Él, Su fuerza fluye a través de nuestra alma; fluye incrementadamente a nuestro cuerpo, y nos da alivio, nos regala sanación. Es el Cristo de Dios, el Médico y Sanador interno en nosotros. Nosotros los seres humanos tenemos en nosotros la libertad cósmica. Por eso cada uno de nosotros es libre de rezar profundamente o no: de rezar externamente, o de dirigirse hacia adentro, hacia el Cristo en cada uno de nosotros... Continuará, cuando así Dios lo quiera. Señor, por favor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias por la vida en este mundo. Amén
No hay comentarios:
Publicar un comentario