miércoles, 3 de enero de 2024

El Bosque Mágico - Lo que los jóvenes preguntan 59º

 Si pudiese hablársele a la juventud en el corazón: ¡Aprovecha cada etapa de la vida para tu crecimiento y madurez espirituales! Pues madurez espiritual significa en la vejez felicidad y una vida con sentido. Cada día es dado a cada persona para que reconozca e investigue sus contenidos de vida que le muestra el dí , para encontrar lo bueno, ampliarlo desarrollarlo. Para aquel que desee vivir en este sentido, eso significa: no cansarse. Cada día está lleno de energía. El día no muestra ningún cansancio, muy por el contrario, trae consigo más energías para dar el siguiente paso hacia la vida verdadera, que debemos dar hoy. La debilidad y la pobreza de energía del cuerpo físico, a menudo son sólo expresión de la resignación de la persona, su resistencia a aceptar con su tarea de aprendizaje las dificultades de sus circunstancias de vida, para disolverlas después, y no insistir con terquedad y obstinación en que son las circunstancias o sus semejantes los que tienen que cambiar.

Ninguna persona tiene que volverse mentalmente vieja. Quien se proponga sentirse cada día como recién nacido, aceptando su día, sentirá la corriente de fuerza de la vida que está contenida en el día.

El corazón de la persona que vaya por la vida con los ojos abiertos empezará a latir con más profundidad. Con la serena alegría del amor interno despierta la consciencia de la unidad. Esta persona ayudará en la medida en que pueda a los animales en su miseria y apremio, y ayudará también a las personas en sus preocupaciones y necesidades. También captará la naturaleza en su belleza, alegrándose por ello, y sentirá al Espíritu creador que sopla y se agita, y que también da aliento en el interior a la persona que aspira a la unidad. De ello surge respeto ante la vida, que es Dios, y alegría por la vida terrenal, para servir. En más de una persona de edad avanzada despierta el deseo de rezar. También para esto vale el tener que aprender. No deberíamos recitar nuestras oraciones como letanías. Rezar significa llegar a ser, hacer que la oración se convierta en vida. Quien rece así, no necesitará iglesias construidas de piedra sino solamente el aposento tranquilo del que habló Jesús el Nazareno, el Cristo, para retirarse a lo más interno, a lo más sagrado, que brilla en la profundidad de nuestra alma.

Rezar con fortaleza de fe significa volverse tranquilo, pues a partir de una oración con fortaleza de fe se despiertan confianza y entrega. La entrega al gran manantial inagotable de la luz en nosotros, a lo más sagrado en el fondo del alma, ayuda al que reza de verdad, pues entonces la vida se convierte en plenitud. Una vida con consciencia de la meta significa entonces vida plena. Los días grises y opacos del pasado morirán. La lux en la persona que reza se volverá más luminosa, más perceptible, de forma que en él va madurando el siguiente pensamiento: <<Yo camino hacia la vida más elevada, hacia la existencia perfecta.>>

Muchas personas jóvenes desearían recibir la sabiduría de los mayores, la sabiduría que proporciona la edad, libre de presiones y de sabihondez. La verdadera sabiduría es tener riqueza en experiencia del mundo, lo cual permite comprender y captar en profundidad las situaciones, las circunstancias de la naturaleza humana. La verdadera sabiduría deja la libertad a cada persona; la acoge en base a la ley del libre albedrío -que no se refiere a la persona en particular- con paciencia, indulgencia y bondad. Y también sabe callar a tiempo con benevolencia. Tampoco juzga ni condena. El lector que haya leído atentamente los Evangelios, la Biblia, los libros del Zohar o la Cabalá, reconocerá que no son los años los que cuentan sino la postura de la persona frente a la vida.

¡Oh, hombre, sé; entonces sentirás mucha, mucha vida! Cuando el ser humano despierta al ser espiritual en sí mismo puede decir: ¡Y fueron muy felices! La persona entra en años; sin embargo, el ser viejo es el acuñamiento de un rasgo de carácter nacido de una forma errónea de pensar y de actuar. Aceptar la edad significa: no volverse viejo. El volverse viejo comienza con el quejarse mucho de lo penosa que es la vida terrenal. Internet es a su vez un bien y un mal. YouTube, tiene vídeos con grandes verdades y con grandes mentiras así que, debemos aprender a saber discernir la verdad de lo falso. Si vemos la historia del Génesis, la de los profetas de Israel, Elías, Moisés, Abraham, Isaías, Jacob, José, David, Salomón o Jesús, comprenderemos el porque de las guerras que nos persiguen durante milenios. El pecado de desobediencia, soberbia, lujuria desató la furia del Creador, ¡no!, creo que no es así. Adán y Eva tenían el libre albedrío, ellos fueron tentados por el Diablo, así dió comienzo a los siglos de sufrimiento, miseria y de calamidades humana. Los humanos elegimos servir al Diablo en vez de seguir los consejos del Padre Eterno, una muestra está en el Rey David, Salomón, este último gran conocedor de las fuerzas oscuras, porque pactaba con ellos para recibir grandes cantidades de riqueza, a cambio, les entregaba la vida de los niños y de los jóvenes, con las energías que ello se refrescaban, y se refrescan. De ahí todas las guerras, son los holocaustos que los magos ofrecen a los demonios a través de los siglos hasta hoy. ¡Sí! Las guerras de ahora son solo el débito y el pago de los adoradores de los diablos: Masones, Illuminati y demás sectas satánicas. Napoleón era un idolatra, igual que todos los asesinos de la historia. El General Francisco Franco, no solo paró el avance del comunismo, sino que, también el avance de la masonería y gracias a él, prevaleció el culto a la Iglesia de Jesucristo con su afán de limpiar España de Francmasones y de todo tipo de sectas perniciosas para la vida humana. Franco no fue santo, pero tampoco un criminal. Fue un enviado de Dios, para que no se contaminará toda la Tierra con el culto a las fuerzas oscuras. Estudia con el corazón, haz regresiones a vidas anteriores y verás la ¡verdad desnuda! Y si muchos hacen esto, salvaremos a la humanidad de las garras de las fuerzas oscuras. Una guerra sin precedentes se ve en el horizonte de la humanidad, solo si seguimos a Jesucristo nos salvamos. Y diremos: ¡Y fueron felices! La virtud, la paz, el amor y la paz de Jesús sea en todos nosotros, las criaturas de Dios, El Creador, El Padre Eterno. Dios es bueno. Dios quiere que nos salvemos, pero, nos dirigen gente con la mente oscura, que solo piensan en el ganar dinero, en el desafiar al que cree su adversario. Alabar a Dios, nos salva, porque nos llena de luz. Ante la luz la oscuridad retrocede. El Demonio y Jesús son enemigos, son como los hijos del Rey David. Luchan a muerte. A quien nosotros le demos fuerza ese vencerá. Jesús es puro amor, bondad y luz, El Demonio es perversor, lujurioso, él se divierte con nuestro sufrimiento, hora de despertar. El desarrollo de la vida terrenal depende de los pensamientos de la persona. Pues, tal como la persona piensa, así será a más tardar en juventud y en la vejez.

Ser joven no es sólo una etapa en el ciclo de la vida de una persona, sino que es una postura interna que no esta sujeta ni a un tiempo ni a una edad determinados. Que la persona sea joven o mayor en años, no es lo decisivo; depende de qué es lo que hace la persona con su vida. Eso es lo que cuenta y lo que revela cuán joven es ella anímicamente. <<El desarrollo de la vida terrenal depende de los pensamientos de la persona. Pues, tal como la persona piensa, así será su vida. Recuerda, a pensamientos positivos, resultados positivos.>> Quien solo gira en torno a sí mismo, es viejo, no importa cuántos años cuente su vida terrenal.

Quien en la juventud y en la mitad de la vida reflexiona conscientemente sobre valores más elevados en la vida, aspirando también a ellos, en la vejez seguirá siendo dinámico y juvenil.

Un consejo a los jóvenes: ¡No os dejéis llevar por lo inmoral, ni por las malas enseñanzas! Quien desee permanecer espiritualmente despierto y activo hasta la edad avanzada, no debe dejar de aprender, y sobre todo, no tiene que perder de vista la meta de vida que uno se ha propuesto, porque lo que vale es: ¡Adelante, siempre adelante, hacia la Luz de Jesucristo! Así, la meta a la que uno aspira va tomando cada día más forma.

El paso interno decisivo para el desarrollo de nuestra vida terrenal, sea en la juventud, en la mitad de la vida o en la vejez, es el reconocimiento de que toda la vida terrenal es un aprendizaje. Quien deja de aprender, no puede madurar espiritualmente. 

La vida es para el ser humano y para el alma una constante evolución. Un aprender que desemboque en una nueva y más elevada forma de pensar y de obrar, de más alcance, mantiene vivo al espíritu y joven al cuerpo. La persona, sea joven o vieja, debería luchar por hacerse consciente de que la vida terrenal sólo es la fase previa hacia una vida más elevada, y que al fallecer sólo es el paso a otra forma de existencia, que a su vez significa vida. El beneficio vital, del que hablan jóvenes y viejos, no reside en las múltiples distracciones de los sentidos, sino en las metas y en los pasos hacia una vida con una ética y moral más elevadas.

Aprender significa obtener claridad en sí mismo en la orientación hacia una meta de vida más elevada, y cumplir luego aquello que uno ha reconocido. Esto aporta seguridad interna, libertad interna, y la fuerza para seguir avanzando.

Vivir conscientemente significa aprender conscientemente a afirmar cada etapa de la vida y sacarle provecho espiritual. Pues la calidad de la vida más elevada, que se puede seguir desarrollando y ampliando cuando uno va entrando en años, no sólo depende de los años, sino de la postura espiritual de la persona. Quien haya dejado de trabajar en sí mismo, tampoco desarrollará valores éticos y morales, y tampoco dará buenos frutos para aportarlos a la sociedad.

Sólo la vida verdadera, vivida, tiene significado, no así el placer por la vida terrenal. También la edad madura nos ofrece muchas, muchas posibilidades, sobre todo cuando se va retirando el apremiante afán de subir hacia lo alto en el terreno profesional. Cuando el afán de querer y desear discurre por causes más tranquilos y la edad exige una mayor tranquilidad de ánimo, más de uno puede descubrir sus aptitudes y desarrollar sus talentos ocultos, para, si lo desea, ponerlos a disposición de sus semejantes. Aquí, hay que poner atención, porque el rey Salomón utilizó sus poderes para crear un ejército de demonios, para que trabajara para él, sobre todo en la alquimia del oro. Dios, no creó a los demonios, los creó Salomón. 

Él se unió a más de mil mujeres, entre ellas a los híbridos entre los humanos y los ángeles de la Caída, y así, nacieron seres abominables con un poder sobrehumano. Los ángeles de  la Caída, se unieron a las hijas de los hombres, así se distorciono la raza humana. ¡Vida es Dios! ¡Muerte es Diablo! Dios es el Creador de toda vida. La vida verdadera, vivida, nos resguarda en la vejez de debilidades, de la soledad y del ser viejos ¡Quitémonos de encima lo viejo! Ahora vale: ¡Adelante, hacia nuevos horizontes! Lo que significa: ¡Demos nueva forma a nuestra vida! ¡Cambiemos la sociedad mundial con la fuerza de Dios-Cristo! Si conseguimos considerar este cambio en nuestra existencia como una oportunidad para cambiar de perspectiva, seguro que pronto se nos ocurrirán posibilidades de dar a nuestra vida un sentido nuevo y bueno.

Buenos propósitos durante mucho tiempo albergados y cuya realización se veía obstaculizada por las circunstancias, tal vez pueden ser realizados ahora. Si nos lo proponemos seriamente, pronto emergerá esperanza y confianza en que más de una cosa cambiará para mejor. ¡En ti está la fuerza y el poder! Usa tu poder.

Nosotros mismos tenemos en las manos las riendas de nuestra vida y de nuestro destino. Dios vive en tu corazón, solo debes despertar su Luz su Fuerza en tu interior. ¡Aprovechemos la nueva oportunidad! Merece la pena, no sólo para el aquí y el ahora, no sólo para esta vida terrenal. Muchas cosas pueden aún cambiar -entre otras cosas también podemos cambiar nosotros mismos. Así tú y usted experimentará cuánta alegría y felicidad produce el contribuir desinteresadamente a la alegría de otras personas. ¡La paz y la alegría reinará en toda la Tierra, así será. Y está escrito: ¡Los desiertos florecerán y la paz y la alegría reinarán!, cuando Jesús se muestre rodeado de Sus Ángeles en Su Segunda Venida a la Tierra.

Dios, viendo la maldad de Su pueblo, a través de los profetas ya en tiempo de Moisés y del rey David, decide crear un Ser Humano puro y perfecto, para llevar Su pueblo a la cordura. La locura reinaba por doquier, la gente inmoral, sin ética y sin miramiento por el prójimo, comerciaban en nombre de Dios, en su templo cambiaban y vendían animales para el ofrecimiento del holocausto. Llegó Jesús de Nazaret, y lo asesinaron como a un cordero, porque, no les convenía para los negocios de los sacerdotes del templo. El negocio nace de la guerra. La guerra es el mayor negocio, así matan dos pájaros de un tiro, ellos ganan dinero y pagan con la sangre de los inocentes a los diablos, que les proporciona la riqueza y el poderío sobre los demás hombres. Jesús es Dios, el mismo Padre Eterno se crucificó para dar vida a su Creación. Dios es vida. Dios es amor. Dios es bueno. Recuerda esto: ¡Vosotros sois dioses! ¡La verdad os hará libres! Leer las enseñanzas de Jesucristo de Nazaret nos libera del mal de la Tierra. El mal es la creación de la humanidad a través de los tiempo desde la Rebelión de la Caída de los Ángeles de Dios, estudia...

El contenerse y ser discreto y estar desinteresadamente a favor y por otras personas es una virtud que podría practicarse y perfeccionarse especialmente en la edad avanzada. Tan pronto como la persona de edad lo haya reconocido, esto se convertirá en su postura básica, y así tendrá en sus manos la llave de una vida plena -también en la edad avanzada. Y la vida le <<compensará>> a su manera: como hemos dicho, adquirirá mucha, mucha vida. Pues el seguir siendo útil a los demás en la edad madura es un ejercicio que da riqueza interna, especialmente a las personas de edad.

Aspiremos a permanecer espiritualmente flexibles. Esto es posible por medio de un aprender consciente, pues cada día nos pone ante nuevas tareas. Quien diga un sí a ellas a partir de la fidelidad interna hacia la vida, también las superará. Pues Dios es en todo la ayuda, el consejo, la respuesta, la solución, y Él ciertamente sabe conducir a Sus hijos humanos. El reconocimiento temprano de que sólo somos huéspedes en la Tierra no se contentará con las costumbres antiguas y despreocupadas que se apoderan de muchas personas. Quien sea consciente de ello, siempre tendrá la mirada dirigida hacia el interior, al fondo del alma, donde vive Dios, teniendo la certeza  de que Dios es amor, belleza, pureza, justicia; Él es la vida eterna.  A partir de esta certeza, la sabiduría, la persona que tenga en cuenta la regla de oro para la vida obtendrá su beneficio para la vida: <<¡Lo que no quieres que te hagan a ti no se lo hagas tampoco tú a nadie!>> Dios está siempre dispuesto a atendernos, a cada uno de nosotros, pues somos Sus hijos. Recuerda esto: El mal o el bien que le haces al prójimo caerá sobre ti y sobre tus hijos, tus nietos y así hasta diez generaciones, multiplicado. Es la Ley, está escrito.

Si tu abuelo, si tu padre, fueron llevados a un asilo, apartado de la familia así será tu futuro, el resultado de nuestras acciones y conductas trasciende durante milenios y a través de los siglos, el karma o Causa y efecto, nos llega a través del espacio tiempo.

Quien llena su vida terrenal con las reglas para la vida de Jesús, el Cristo, puede decir: la vida es imperecedera. En Cristo soy vida eterna. En realidad ninguna persona está sola, Dios, el Espíritu de nuestro Padre Eterno, está en nosotros. Quien es consciente de esto, no es pusilánime; no se entrega a las debilidades de lo humano inferior. Desde la consciencia de la fuerza eterna, del amor y de la sabiduría, exigirá de sí lo más elevado. Esto le capacitará para servir a sus semejantes y a Dios y para llevar a cabo las obras del amor y la sabiduría de Dios le asistirán en todas las situaciones de la vida. Una persona que se atiene a la regla de Oro para la vida, tiene en sus manos las llaves de la verdadera vida.

La inmundicia que se ha amontonado como un obstáculo en el camino de nuestra vida, será eliminada con el arrepentimiento, la purificación, y el no volver a hacer lo mismo, de manera que el Espíritu eterno, que es el amor, nos puede asistir y conducir. (Si tus antecesores y descendientes han sido maltratados, es porque ellos antes maltrataron a sus semejantes, al incumplir la regla de Oro de Jesucristo. Si tu padre o madre fue maltratado, lo dejaste morir sediento, hambriento, lo dejaste solo, hasta secar su vida, esto mismo lo sufrirás tú durante muchas vidas. Recuerda esto: Toda Causa tiene un efecto. Todo lo que se Siembra se recoge multiplicado, así la gente que trabaja contra los otros con magia negra, la desgracia deseada caerá sobre sus hijos y sus nietos y en sí mismo, en el mismo momento que la persona dañada despierta y voltea el trabajo de daño a su vida haciendo oraciones y clamando a Jesucristo...

¡Pidamos ayuda a Cristo! Él, que ama a cada uno de nosotros y que con tanto agrado quiere ayudar a cada cual, apoyará con toda seguridad nuestros movimientos positivos, así como quiere Dios, y animará las finas sensaciones de nuestra elevada imagen de existencia interna. Sin embargo, la decisión de dar el paso y el cambiar lo necesario, reside y está en manos de cada uno, en la persona misma. Cristo nunca intervendrá en nuestro libre albedrío, que es un componente esencial de nuestra herencia eterna.

Hagámonos conscientes de lo siguiente: El miedo a cualquier enfermedad es el camino a la enfermedad. Por eso deberíamos acostumbrarnos a llenar nuestro corazón con la confianza en Dios, el Eterno, y a liberarnos de miedo, de envidia y de pensamientos de odio. ¡Ten valor! Dirígete diariamente -si es posible, varias veces al día-, al infinito Espíritu del amor y de la misericordia en ti. Él conoce tus asuntos. Él conoce tus puntos débiles y los fuertes. Reza y confíate a él. El eco que llega desde el fondo de tu alma es libertad, alegría, pureza y nobleza de sentimientos. Esa es la respuesta de Dios. El miedo que teníamos hasta ese momento ante lo venidero, a la soledad, a dificultades y problemas, se convierte en acogimiento, que a su vez fluye desde lo más interno, del Eterno, que tiene en Sus manos tu vida; es el Padre de la eternidad.

¡Oh, hombre, sé; sobre todo sé un ser humano prudente, mesurado, pacífico; entonces sentirás mucha, mucha vida! Al fin y al cabo es una ley de la naturaleza el que toda persona envejezca. Quien sea consciente de su tarea en la vida, no se volverá senil en la edad madura. Cada persona trae al mundo su tarea para la vida. Día tras día se le van presentando partes de ésta. ¡Dichosa la persona que lo tenga en cuenta: pues madurará! <<¡Mucha, mucha vida!>> Somos sólo huéspedes en la escuela de la Tierra. ¿Envejecer o ser viejo? ¿Dios lleva al Cielo, Diablo lleva al Infierno? Y, en este final del tiempo, el Juicio Final nos llevará a dónde nosotros elijamos, aún estamos a tiempo de salvar nuestra alma del Infierno eterno. Aunque, no te des cuenta si has caído en el pecado de la lujuria serás arrastrado al Infierno. Muchas personas han sido trabajadas con magia negra, los han encadenado a los demonios, muchos han vendido su alma y la del prójimo, si te sientes mal, oración y ayuno. Purificación del cuerpo físico, mental espiritual y tu alma se salvará.

Quien aspira a una vida comunitaria y a la unidad, quien en su vida terrenal tiene en cuenta la regla de Oro de Jesús de Nazaret, para la vida, no se pronunciará contra otras personas; tampoco matará a ninguna persona, ni a ningún animal, ni actuará con violencia contra la Madre Tierra. Las personas que tienen esta consciencia, no serán seres solitarios, sino que hasta la edad avanzada saborearán así sus días, que entonces verdaderamente estarán llenos de mucha, mucha vida. <<¡Cierra los ojos para ver mejor tu porvenir!>>

¡Escucha en el silencio de tu mente, no estamos solos! Un par de sueños del Faraón del antiguo Egipto, pudo ser descifrado por el sabio Profeta José, hijo de Jacob y nieto de Isaías y biznieto de Abraham. A través de los sueños Dios le previno de la catástrofe que se acercaba a Egipto, y así, pudieron evitar el efecto de una Causa, que bien pudo ser el mal uso de la Tierra por parte de los egipcios, y así la tierra de Egipto descansó y se pudo regenerar para nuevas siembras y recibir así la abundancia de las tierras cercanas al Nilo.

Un sueño, que se ve abejas zumbando alrededor de una persona, casi sin vida, ella las ve caer al suelo, el paisaje se va oscureciendo, del verde pasa al negro más oscuro. Otro sueño, la persona está asistiendo junto a millones de personas a un mitin de un político. De repente se ve un reflejo de luz brillantísima un ruido y millones de personas caen por un precipicio; la persona corre, corriendo va subiendo una calle iluminada por bellas farolas, detrás de ella van unas pocas personas, al llegar arriba, se asoman desde la plaza de San Marcos, ella mira a su alrededor y son muy pocas las personas las que se han salvado, porque pocos la han seguido. Miran al abismo, donde van resbalando un gentío como un gran hormiguero.

Érase una vez una princesa llamada Nada. Su padre y su madre la querían con locura, pero su hermana mayor la aborrecía, se había propuesto amargarle la vida a su hermana pequeña para hacerle daño  a sus padres, a los que odiaba con toda su alma. Ahora la princesa Nada era la favorita aunque no era la primogénita. La hija mayor de la familia vestía las mejores prendas, se tomaba los mejores manjares que llegaba al palacio, sus abuelos les regalaba collares, zarcillos de piedras preciosas, de infinidad de formas y colores. Pero, Nada vestía prendas viejas de su hermana mayor, y a ella sus  abuelos no les regalaba joyas, para que no se enfadara su nieta primogénita.

 A pesar de que su abuelos y sus padres nos mostraban su amor a la princesa Nada, había celos entre las hermanas. Nada, quería estar siempre junta a su hermana pero, ella la rechazaba, le decía infinidad de insultos: ¡Tu no vales nada! ¡Tú eres fea y no serás nada! ¡Nada eres! Nadie te quiere. Nada es tu nombre, porque nada eres tú...

Nada se convirtió a los siete años en una niña preciosa. Esto enfureció a su hermana, que ordenó a sus sirvientes que no le dieran alimentos. Nada era graciosa. Ella cantaba, bailaba, le gustaba escribir cuentos, cosa que leía a su familia. Así que, el amor de sus padres iba creciendo hacia Nada que era en verdad la favorita.

Un día de Reyes, hace muchos, muchos años, su padre le regaló un muñeco de cartón; era grande y cabezón. Era la moda de la época. Aunque ya había muñecas de porcelana e incluso de goma. Nada estaba encantada con el muñeco, le puso una capa azul y le puso una cinta amarilla alrededor de la cabeza. Una noche Nada estaba dormida junto al muñeco, al que llamó el Niño Jesús. Entrada la noche su hermana mayor, entró en el aposento de la princesa Nada, con gran sigilo, tomó el muñeco de cartón, lo tiró a un estanque con agua helada; el muñeco al amanecer estaba empapado de agua, estaba agigantado, con unos largos brazos y unas manos grandes.

 Apenas se levanta la princesa busca su muñeco, un hombre le muestra dónde lo ha visto. Ella corre, para salvarlo. Nada se arrodilla ante el estanque, sus lágrimas caen sobre el muñeco de cartón empapado, de repente el muñeco cobra vida. Se convierte en un joven apuesto. El muñeco dice estas palabras: Princesa, estoy a su entero servicio, pida lo que quiera que yo se lo concedo todo; si es bueno para ti y para los demás. Esto enfureció a la hermana celosa.

 El joven había cobrado vida mágicamente. Tenía larguísimos cabellos y unas suaves manos, cubiertas de hielo. Tras varios intentos Nada pudo sacar al joven del estanque. Con gran crueldad su hermana mayor, tiró su propio muñeco de cartón al agua de dónde había salido el muñeco de cartón convertido en un apuesto joven. Ella con gran esperanza, esperaba que de su muñeco de cartón se alzara un joven apuesto; pero no fue así, porque apareció un animal cubierto de musgo verde negruzco. Tenía larguísimos dientes y garras con uñas afiladas. Era un animal feroz, al que los soldados del palacio tuvieron que acribillar con sus flechas; lo tuvieron que acribillar a flechazos porque todo lo que se movía lo mataba y se lo comía. Tenía siempre un hambre feroz. Luego lo quemaron en el horno de la cocina del palacio.

Nada, tenía un gran poder, aquella mañana al ver a su muñeco empapado le había deseado a su hermana la muerte. Una noche, la niña vio que su hermana mayor estaba agonizando en su cama;  el abuelo, se da cuenta de que la niña no respira bien, se va poniendo su piel de colores azul y violeta. Acuden los padres, y toda la habitación se llena de personas que lloran a la primogénita de la familia. Al llegar el médico de palacio todos se apartan. En pocos minutos, el médico se alza diciendo: Hemos llegado muy tarde, la joven ha muerto. Los llantos de la madre llegan al cielo. La niña, estaba muy asustada, mirando a las estrellas dice: Yo no quería esto, no quería que se muriera, yo solo quería que me respetará a mí y a mis cosas.

Una luz entra por el techo de la habitación, se posa sobre la joven fallecida, el muñeco, que había cobrado vida después de haberse empapado de agua posa sus manos de hielo sobre la joven, y ella se levanta de su lecho de muerte. Se obró un milagro. Pero, su envidia y su odio hacia la princesa Nada se agigantó. La joven se vestía con la piel de la bestia a la que habían acribillado a flechazos,y así mortificaba todos los días y todas las noches a su hermana Nada. Un día, una bandada de abejas se precipitó sobre el palacio, y todas se fueron hacia el aposento de su hermana mayor. La princesa Nada pidió que no le hicieran daño, y no se lo hicieron. La hermana quedó hundida y aquella ayuda se convirtió en odio y en rabia. Comenzó a golpear a su inocente hermana con furia, a la pequeña, la princesa Nada. La princesa Nada estaba cansada de las palizas; un día miró al cielo, y clamó con esperanza de que la librarán de aquella despreciable vida. En aquel momento se presentó en el palacio un hombre gigante, muy rico, al ver a la joven primogénita se enamoró de ella, porque creyó que tenía cualidades mágicas. Le dijo al padre: -¡Quiero casarme con tu hija mayor!

Nada al oír al hombre gigante decir, que se quería casar con la primogénita, empezó a reír a carcajadas, pensó que era una broma. Pero cuando el gigante insistió, el padre aceptó de buen grado y también su hija mayor tenía la esperanza de ser las más rica de la familia. En la mañana del matrimonio de su hermana Nada cree que flota de alegría. Nada vuela sobre el palacio junto a su muñeco de cartón. Su hermana vivió muchos años felices con el hombre gigante viendo cómo su vida prosperaba junto al gigante, su marido del que tuvo muchos hijos. Y, así la princesa Nada dejó de ser la prisionera de su celosa hermana mayor. En cuanto, fue madre se olvidó del odio hacia su hermana, porque comprendió cuanto se quieren a los hijos. Nada vivió muchos años felices junto al joven, que había rescatado del estanque, y gracias a la malicia de su hermana encontró el amor.

Continuará, cuando esté más inspirada. Es que me duele el corazón, lo siento angustiado... <<El guerrero arrodilla a su orgullo, por eso es humilde, vence al ego y a la lujuria y conquista el amor, se enfrenta a la cólera y adquiere la templanza y para vencer la pereza domina la voluntad, la gula no le vence pues no busca fuera la fuerza que no encuentra adentro, tampoco niega la vida y por eso se sabe nutrir de ella. El Guerrero entierra la lujuria, la envidia, los celos, el narcisismo y el orgullo vano con la compasión y conociendo la consideración no cede a la indiferencia.>> Cierra los ojos para ver mejor dentro de ti. Escucha en el silencio de tu mente a tu corazón. Señor, bendice y certifica la obra de nuestras manos. Gracias, por permitir que comparta los saberes de la humanidad. Hasta cuando así Dios lo quiera. Amén.


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