El Bosque Mágico - Siglo XX La Generación del 98
<<Y aquí debemos detenernos en uno de los grandes hitos de la cultura española, considerado por algunos como una segunda Edad de Oro de nuestras letras.>> (Administrador que pasa, hay censura. Censura es igual a desequilibrio social, descalabro mundial y los golfos van al abismo) Fenomenológicamente, si la Edad de Oro había de coincidir y acompañar la Edad de Oro había que coincidir y a acompañar la proyección universal de España, este nuevo renacimiento había de hacerse patente precisamente en el momento trágico de cerrar sus puertas a ultramar. España, tras las batallas de Cavite y Santiago de Cuba, se retrae sobre el Mediterráneo, perdiendo definitivamente el rango de potencia colonial. Reducida así misma, parece convertirse en un jubilado poco consciente de su nueva situación.
Pío Baroja nos describe así el clima de aquellos días: <<...la pérdida de las colonias, que naturalmente restringió el número de empleos en España, al verse tantos hombres en las proximidades de los treinta años sin oficio, sin medio de existencia y sin porvenir. desarrolló principalmente en Madrid, una bohemia áspera, rebelde, perezosa, maldiciente y malhumorada>>.
Pero para algunos jóvenes intelectuales, este colapso de la historia significa un nuevo punto de partida, de revisión del pasado y planteamiento de nuevas premisas para el futuro. Exacerbado su amor a la patria por el dolor que les causa la cristalización de su decadencia, por una parte, e irritados por la irresponsable ligereza que viven sus coetáneos, surge la voluntad común que más caracteriza a los hombres de 98: su preocupación por España, el constante meditar por su destino, el enfocar sobre esta meditación todo el trabajo de sus vidas. Quizá no fueron ellos los que realizaron la mayor parte de la labor que transformó España, cultural y artísticamente, hasta situarla a la vanguardia de la cultura occidental, pero no se les puede regatear el hecho de que fueron los iniciadores de la transformación, de que, con Unamuno, fueron los primeros en comprender que hay que abrirse al mundo o morir en el aislamiento, desterrando falsas tradiciones y proteccionismos que conducían hacia una rápida petrificación del pasado.
Ellos sacudieron España, haciendo posible la gran labor que realizaron las siguientes generaciones. Por esto, generacionalmente, sobresalen como un grande y solitarios hito en el que se apoya el medio siglo de esplendor que conoció la literatura contemporánea.
<<Don Miguel de Unamuno nació en Bilbao, en 1864, y murió en Salamanca (1937), de cuya Universidad fue rector y catedrático de griego. Antes,, había intentado las cátedras de filosofía, metafísica y latín, fracasando siempre en las oposiciones, lo que atribuía <<a la independencia de mi juicio, que ya por aquella época era mi dote espiritual>>.
<<Si a Ganivet puede considerársele como la primera piedra del 98, hay que reconocer en Unamuno el esqueleto de su espíritu, pero haciendo la salvedad de que se trata de un esqueleto excepcional, vivo, siempre dispuesto al <<rompe y rasga>>, al salir al exterior para darle un susto a los desprevenidos, para gritar: << Me duele España>>, y proclamar a continuación que la verdad está en su interior, no en lo que ha perdido fuera, no en a piel que él se complace en fustigar. Los gusanos de la carcoma trabajan dentro. Y esta antinomia <<radiografica>> de sacar al tendido lo que está podrido, púdicamente disimulado, preside la vida de Unamuno. Expuesto por ella a una postura incómoda, aceptada como una expresión trágica de su voluntad, varía constantemente de gesto, dando origen a toda clase de chirridos, exaltaciones y peligrosas piruetas. Se ha definido a Unamuno como al <<despertador de España>>.
<<Arquetipo del luchador solitario, de asombrosa vitalidad, fidelísimo a su vocación de revulsivo nacional, Unamuno es la más fuerte personalidad de la generación del 98. Keyserling manifestó, << Fenomelógicamente
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