<<Existe una gran diferencia entre seguir creyendo en algo y volver a creer en algo. Seguir creyendo que la Luna actúa sobre las plantas denota necedad y superstición, pero volver a creerlo evidencia filosofía y reflexión.>> LICHTENBERG, Augewälthe Schriften.
La alquimia no ha muerto y ha pervivido de diferentes maneras. Incluso es posible plantearse una transmutación de los elementos a baja energía. Resulta curioso que personas que se muestran críticas ante las ciencias naturales, y especialmente hacia las declaraciones de los científicos en determinadas cuestiones, como la energía atómica o la genética, rechazan la transmutación porque la <<ciencia>> ya ha demostrado claramente que tal transmutación no es posible. Sin embargo, no queda claro por qué algunos principios científicos son aceptados y otros no.
La diferencia fundamental entre la química como disciplina de las ciencias naturales y la alquimia queda patente en sus relaciones con la naturaleza. La alquimia sigue a la naturaleza, que debe ser llevada a la perfección por el alquimista; el químico la trata como una <<cantera>> cuyo material está a su total disposición y provecho. Esto se muestra claramente en la interpretación de Paracelso sobre la función de la alquimia.
La alquimia se integró en el mundo de la imaginación y las explicaciones teóricas del mundo. Hasta el siglo XVIII fue aceptada como ciencia y a partir del siglo XIX empezó realmente su declive, aunque nunca fue olvidada por completo. El punto esencial de la alquimia reside en la búsqueda del proceso de desarrollo y del crecimiento. La química simplemente analiza las materias y las estructuras, y las reacciones de átomos y moléculas constituyen su objeto de investigación.
La palabra alquimia' mantiene todavía un gran poder de fascinación, aun cuando el uso del término aparece con frecuencia en contextos que poco tienen que ver con ella.
A menudo se suele dar una interpretación muy particular de la alquimia. En seguida se habla de alquimia si existen opuestos a cuya unión se aspira o se busca cualquier tipo de transformación. Esto no tiene nada que ver con la alquimia tal y como la definió Paracelso, cuyo objetivo es el <<perfeccionamiento de la naturaleza>>. Por eso tampoco puedo decir a Alexander Mitscherlich, que en un artículo muy crítico y de lectura recomendable sobre la medicina en el Tercer Reich afirma:
<<Esta es la alquimia de los opuestos, la transformación del sujeto en objeto, de la persona en cosa, en la que el impulso de destrucción se puede desarrollar sin trabas.>>
Naturalmente, la transformación del ser humano en cosa hace de él un objeto de estudio científico. Pero la alquimia se refiere a otras transformaciones. El uso del término <<alquimia>> evidencia un lamentable desconocimiento de la historia de la ciencia. Se podría aprender mucho más de otros sistemas que aparecen a lo largo de la historia (y uno de esos sistemas era y es la alquimia) y que suponen una alternativa a nuestra ciencia. La alquimia pertenece a la historia de las ciencias. Sin embargo, los modernos científicos sólo han desarrollado una de sus ramas; todo lo demás fue desplazado hacia el <<lado oscuro de las ciencias>> y cayó en el olvido.
A muchos estudios sobre la alquimia se les reprocha, y con razón, que han quedado anticuados. Actualmente no resulta admisible la simple recopilación de textos de diferentes siglos sin ningún tipo de comentario. Los autores actuales se están ocupando cada vez más de escritos alquímicos, pero siempre recurren a las viejas autoridades porque consideran que el saber de antes era mayor. De ahí que se pueda hablar de una vieja tradición que se limita a juntar textos de diferentes épocas. Sería interesante llevar a cabo una investigación histórico-crítica de los escritos alquímicos. En el siglo XVIII todavía florecía la alquimia y en esa época sus investigadores eran tomados en serio, de ahí que a menudo me remita a fuentes secundarias, algo que considero legítimo en un trabajo sobre la alquimia en el que se citan todas las fuentes. Simplemente me parece correcto indicar las fuentes en las que he encontrado una cita y no pretender que lo he encontrado todo por mí mismo.
Después de que en el año 1936 el economista John Maynard Keynes adquiriera en una subasta las obras póstumas de Newton y se hicieran accesibles a la investigación, se ha hecho público que Newton se ocupó de la alquimia durante su vida y que esto no puede ser rechazado sólo como la chaladura de un viejo. Según Keynes: <<Newton no era el primer representante de la era de la razón. Más bien pertenecía a los últimos magos. Consideraba todo el universo y lo que existe en él como un enigma, un misterio que podía ser resuelto, que el auténtico pensamiento fue aplicado en ello, que era ciertamente visible, para admitir determinados puntos de referencia místicos que había repartido Dios sobre el mundo, como un tipo de búsqueda filosófica del tesoro de alguna hermandad esotérica. Creía que estos puntos de referencia podían ser encontrados en las señales del cielo y en el estado de los elementos (y precisamente esto es lo que propicia la falsa impresión de que fuera un filósofo experimental y naturalista), pero también en ciertos documentos y en tradiciones transmitidas por los hermanos ininterrumpidamente desde la revelación originaria críptica en Babilonia. Consideraba el universo como un criptograma del todopoderoso.>>
Newton estaba convencido de ser un miembro de la aurea catena, la cadena dorada de sabios: en cada generación Dios elige a un sabio para mantener el saber antiquísimo (hermético). Nació en el día de Navidad de 1642 y su padre murió antes de su nacimiento, lo que en los círculos religiosos a los que pertenecía la familia de Newton era tenido como un signo de poseer dones extraordinarios: por eso más tarde estaba seguro de que sólo él podía ser el elegido de su generación. Reordenando la forma latina de su nombre, Isaacus Neutonus, obtuvo Ieoua sabtucs unus (Jehová el Santo) e inscribió este anagrama en su libro de apuntes sobre alquimia. Fue a la escuela superior en Grantham y vivió hasta los 16 años en casa de un farmacéutico llamado Clarke, cuyos viejos libros debió leer, y seguramente pudo trabajar en su laboratorio. De él aprendio los fundamentos de la alquimia.
Naturalmente, era la conciencia de ser un elegido la causa de que más tarde opinara que sólo él y no Leibnitz había inventado el cálculo infitesimal. Generalmente su intolerancia ante sus colegas fue atribuida a esta convicción suya. Sin embargo, al mismo tiempo tenía una gran inseguridad interior que se explica en el hecho de que, al haberse casado su madre por segunda vez, se crió con su abuela. Al menos compensó su inseguridad introduciendo en el cosmos una rígida ley:
<<El cosmos funciona como un reloj al que se le dio cuerda al principio de los tiempos.
Tan convencido estaba Newton de esta idea que rechazó la interpretación de William Whiston de que el diluvio fue causado por un cometa. Whiston, que quiso comprobar científicamente el relato de la Biblia, puso en cuestión por ello la inmutabilidad del mundo y que, una vez conseguido, no se pudiera cambiar más. Por eso había adoptado una posición contraria a Newton. Pero esto significaba su final científico, pues en aquella época las catástrofes no tenían ninguna posibilidad. Hasta la Revolución Francesa no volvieron a aparece, dando lugar en el siglo XIX a las teorías de la evolución que defendían una transformación lenta. En los últimos tiempos se vuelven a discutir las teorías catastrofistas, tal vez porque los propios físicos están en condiciones de provocar catástrofes y no pueden o saben retener más la naturaleza.
Lo realmente asombroso es que Newton tuviera tal éxito. En vez de "permanecer como una solitaria lechuza", atrajo a toda Europa "para unir este gran modelo lleno de violencia", convertirse en presidente de la Royal Society y en 1727 ser enterrado con honores en la abadía de Westminster. Se podría decir que Europa, después de haber aceptado la visión newtoniana, perdió en bloque la razón.>>
Una causa de este fenómeno en aquella época podría tal vez estar en la búsqueda en la naturaleza de al menos una base sólida que ya no existía en el ámbito político y social.
En este contexto está también toda la dedicación de Newton a las cuestiones teológicas. Empleó la mayor parte de su tiempo de trabajo en problemas religiosos, pues estaba convencido de que antiguamente el saber había sido mucho mayor. En consecuencia, tuvo a Noé como un gran científico y probó, para demostrar en un estudio sobre las monarquías de la antigüedad, que los judíos habían poseído el saber divino. Este saber fue falsificado y en gran parte aún sigue perdido. Sólo en algunos escritos filosóficos, como los de Pitágoras, y en los mitos, como el del <<vellocino de oro>>, se encuentran algunos restos. Las ceremonias del templo y los misterios responden, según su opinión, a procesos alquímicos. Bien mirado era un <<hereje>>, y al final se refirió a sí mismo como arriano.
El arrianismo, una de las corrientes heréticas más poderosas de los siglos cristianos, ya estaba prohibido desde el concilio de Nicea (325) porque negaba la Trinidad de Dios y consideraba a Jesús como hombre y profeta, no como Dios. Newton también se interesó por el gnosticismo y era de la opinión que el Nuevo Testamento disponible no es el original. (San Bernardo da cuenta al Papa de sus cambios...)
Sus intereses teológicos no se pueden separar de sus ocupaciones con la física y la alquimia. Esta última estaba en Inglaterra en esa época fuertemente influida por la teosofía de Jakob Böhme. La sabiduría hermética era tenida como una tentación para el éxtasis religioso y por ello se dirigiría contra la Iglesia y el Estado, porque la filosofía hermética tenía una inclinación <<socialista>>, exigía la igualdad antes que Dios.
Newton cambió en el curso del tiempo hasta convertirse en un representante de la cosmovisión mecánica y él mismo se preocupó por que su dedicación a la alquimia no fuera conocida.
Su opinión sobre Dios nos la muestra en su principal obra, Philosophiae naturalis Principia mathematica (Principios matemáticos de filosofía natural):
<<El más alto Dios es un ser infinito, eterno y absolutamente perfecto (...) Es eterno e infinito, todopoderoso y omnisciente, es decir, dura de la eternidad a la eternidad, de la infinidad a la infinidad, lo gobierna todo, conoce todo lo que es o puede ser (...) No es ni la duración ni el espacio, pero continua y está presente (...) existe siempre y en todas partes (...) así, no se puede afirmar que todo lo que es el Señor y creador de todas las cosas no exista nunca ni en ninguna parte (...) Está presente por todas partes, es decir no sólo virtual sino también sustancialmente, pues no se puede actuar si no se es (...) Está claro que el más alto Dios necesariamente existe (...) por todas partes y en cualquier época (...) Se dice alegóricamente: Dios ve, oye, habla, ríe, ama, odia (...) porque todo lo que se dice de Dios está tomado de una comparación con las cosas humanas. Estas comparaciones (....) dan no obstante un débil concepto de él.
Esto es lo que tenía que decir de Dios, para reconocer que la misión de sus obras es la enseñanza de la naturaleza.>>
¿Por qué se ocupó Newton de la alquimia? Debió proporcionarle la solución de un problema. A través de la teoría de la gravitación universal había explicado el movimiento de los planetas y ahora esperaba, según el principio alquímico <<como arriba, así abajo>>, encontrar en la alquimia las leyes de las reacciones químicas, y con ello tal vez también la de la vida.
Además, el principio de la gravitación estaba tomado de la alquimia. En la cosmovisión mecánica se explican todas las acciones a partir de los choques entre partículas. Pero la gravitación es una acción a distancia, un <<principio mecánico>>. Surge de la alquimia, que lo conoce como una acción simpática de las materias. Las materias se repelen o se atraen, se aman o se odian.
Roger Cotes indicó a Newton algunos prejuicios que motivaron los Principia: desprecian las causas mecánicas, se basan en milagros y se refieren a cualidades ocultas. Al menos Leibnitz había designado a la gravitación como un cuento de hadas. Para la defensa de su interpretación, Newton formuló la conocida frase: <<No sostengo ninguna hipótesis>>. En relación con la discusión sobre la gravitación como acción a distancia, la afirmación sólo significa que el comportamiento de los cuerpos es describible matemáticamente; sobre por qué los cuerpos se atraen; Newton no expuso ninguna hipótesis: <<Hasta el momento he explicado la aparición de los cuerpos celestes y los movimientos del mar mediante la fuerza de la gravedad, pero en ninguna parte he indicado la causa de esta última (...) Todavía no he podido lograr deducir la causa de estas propiedades a partir de los fenómenos visibles, y yo no imagino hipótesis.>>
Los Principia se publicaron por primera vez en 1687, en 1713 apareció una segunda edición y una tercera en 1726. Su Opticks (Óptica) se publicó en 1706, 1717, 1721 y 1730. Fueron los únicos libros que Newton publicó en vida. En el siglo XVIII Óptica era considerada como la obra más importante y que ofrecía más estímulos a la investigación posterior. Pero en el siglo XIX esto cambió y los Principia, popularizados ante todo por científicos franceses, especialmente por el marqués Pierre Simon de Laplace (1749-1827), se convirtieron en la obra más importante. A esto contribuyó el éxito de la óptica ondulatoria de Christiaan Huygens (1629-1695). En 1909 el físico Sir Arthur Schuster comentó:
<<No hay ninguna duda de que la gran autoridad de Newton ha detenido durante un siglo el desarrollo de la teoría ondulatoria de la luz.>> En el siglo XX se vuelve a editar la Óptica (a partir de una edición de 1898 en <<Ostwald's Klassiker>> en 1931 con un prólogo de Albert Einstein.
En la primera edición de los Principia se encuentra, como explica Dobbs, una primera hipótesis, ausente en ediciones posteriores: <<Todo cuerpo puede ser transformado (transmutado) en otro, del tipo que sea, todas las cualidades existentes entre ellos pueden ser inducidas en él.>> Por lo tanto, Newton consideraba como un hecho la transmutación de los cuerpos.
En Óptica Newton defendió la teoría atómica y planteó la discusión de problemas químicos en las <<Queries>>, 31 preguntas que forman el epílogo del libro y representa la parte más interesante de la obra. Para poder describir la gravitación, la acción a distancia de los cuerpos sólidos, en el marco de un esquema de explicación mecánico, fue presentado el éter, que debía constar de partículas en extremo ligeras y móviles. En la pregunta 18 Newton describe un experimento que debe probar la existencia del éter:
<<Si se cuelgan dos pequeños termómetros en dos cilindros anchos y largos de vidrio invertidos de manera que no toquen los recipientes, y de uno de estos recipientes se vacía el aire, y si luego los recipientes así preparados se pasan de un lugar frío a otro caliente, se calienta entonces el termómetro suspendido en el vacío tanto y tan rápido como el que no está vacío (...) Así, el calor del espacio caliente al vacío no se transforma mediante las oscilaciones más finas de las que transmiten el aire y sigue permaneciendo todavía en el recipiente tras la desaparición del aire (...)>> Y a Newton solo lo conocemos por el tonto que se fijó en cómo caía la manzana del árbol al suelo. Era algo más que un físico o un científico era un elegido de Dios, o uno de los cuerpos que Dios elige para mostrar su sabiduría a la humanidad. Es digno estudiar a los antiguos sabios.
Fernando, el creador del pequeño bosque de bonsai se retira después de su larga charla con su hija, toma una carta y se sienta a leer plácidamente en su saloon: << Apreciado Fernando: Quiero contarte una historia que me ocurrió en batangafo, en República Centroafricana, y que, como mujer y como ginecóloga en Médicos Sin Fronteras, todavía me entristece. Una mujer a punto de dar a luz "solo" tenía que cruzar el río para llegar a nuestro hospital. La noche en que se puso de parto, se rumoreaba que los rebeldes iban a atacar el pueblo, así que decidió dar a luz en casa. pero el bebé estaba atravesado, en una posición que requería una cesárea. Pasó toda la noche con contracciones, hasta que el útero se rompió. Cuando nos la trajeron por la mañana al hospital, la operamos de urgencia. El bebé había muerto y ella había perdido mucha sangre. Por suerte, pudimos reparar el útero y ella se salvó, pero es muy frustrante pensar que, por culpa del miedo, no pudo salvar también a su bebé. Por cierto, aquella noche no se produjo ningún ataque.
La guerra es terrible para todos, pero lo que vemos en los diferentes proyectos en los que colaboras es que es peor para mujeres y niña, porque las agresiones brutales y deliberadas contra la población femenina son una estrategia de guerra demasiado común. Esta situación en especialmente grave, no se si decir que hay hombres tan traidores como Judas. Así, se llama al hombre alevoso y traidor, y especialmente al que traiciona a un amigo. Judas, es el apóstol que traicionó a Jesucristo -por 30 monedas, indica la Biblia-ante el sanedrín. Según los Evangelios, Judas -a quién describe como codicioso y deshonesto-, incapaz de superar sus remordimientos, se ahorcaría hacia el año 28. <<<¡Señor, dame paciencia!>> Clama Fernando. Su hija, le dice, padre, acuerdate de Job, a él te pareces.
-Si hija. Sé, que se aplica este calificativo al hombre de mucha paciencia en alusión al Job bíblico, de cuya existencia real dudan muchos, que le toman por una personificación alegórica del santo don de la paciencia. Según el relato del Libro de Job, era un <<hombre cabal, recto, que temía a Dios y se apartaba del mal>>, además de piadoso, rico y cabeza de una numerosa familia de cierto pretigio. Un día << en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahvé>>, Dios pregunt´ço a Satán qué opinaba de la rectitud de Job. Satán afirmó que Job maldeciría a Dios si perdiese su riqueza, por lo que ambos acordaron ponerle a prueba. Satán procedió a despojar a Job de sus posesiones e incluso de sus diez hijos, y más tarde llenó su cuerpo de llagas dolorosas en grado extremo. Con todo, Job se negó a maldecir a Dios. Pasado con éxito este periodo de prueba extremadamente cruel, Dios le otorgó el doble de las riquezas y posesiones que tuviera en otro tiempo, le bendijo con siete hijos y tres hermosas hijas y prolongó sus días en correspondencia a su demostrada e incomparable paciencia. (La opresión y la angustia de la humanidad tiene una recompensa y es la inmortalidad... lo creo)
La Navidad es una fiesta cristiana conmemorativa del nacimiento de Jesús. Los Evangelios no señalan la fecha exacta de este hecho. Aunque Clemente de Alejandría (150?-215?) propuso el 20 de mayo, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el 345, cuando, a instancias de san Juan Crisóstomo (349?-407) y san Gregorio Nacianzeno (329?-389), se proclamó el 25 de diciembre; otros, sin embargo afirman que esa fecha ha había sido señalada por el papa Telesforo (?-137). La Iglesia de Armenia aún sostiene que la fecha correcta es el 6 de enero. En todo caso, parece que la elección del 25 de diciembre se debió a que los romanos celebraban en ella el Natalis Solis Invicti, "Nacimiento del Sol Invicto", por lo que la celebración del nacimiento de Jesús por los primeros cristianos pudo pasar desapercibida entre las celebraciones generales. Una vez incorporados ciertos elementos paganos, la Iglesia añadió en la Edad Media el Nacimiento o Belén, los villancicos y la Misa del gallo, aunque por entonces los banquetes eran aún el punto culminante de las celebraciones. La Navidad, tal como la conocemos hoy, es una recreación del siglo XIX.
El Árbol de Navidad, originario de zonas germanas, se extendió por otras áreas de Europa y América. Los villancicos fueron recuperados y se compusieron muchos nuevos. La tarjeta de navidad o christmas (Lit. "tarjeta de la misa de Cristo") no se popularizó hasta 1870, aunque la primera se imprimió en Londres años antes. Algunos autores opinan que la primera constancia -un dibujo de un grupo de personas brindando por un amigo ausente- fue enviada en 1844 por el inglés W. C. Dobson a unos amigos para agradecerles ciertos favores. Sin embargo, estudios recientes demuestran que realmente la primera fue creada en el verano de 1843 por el artista londinense John C. Horsley, por encargo de Henry Cole, un innovador empresario que quería felicitar la navidad a sus clientes.
La familiar imagen de Santa Claus es una invención de finales del siglo XIX, aunque su leyenda sea antigua y compleja, y proceda en parte de una jovial figura medieval, el llamado Espíritu de la Navidad. Santa Claus es una interpretación fonética norteamericana del neer. Sinter Klaas, abrev. de Santus Nicolaus, nombre latinizado por el que es conocido allí San Nicolás de Bari (?-342), un piadoso monje nacido en Licia, al sudeste de la actual Turquía, que destacó en el primer concilio de Nicea, donde acudió como arzobispo de Myra, y al que se le atribuye la resurrección de tres niños, asesinados por un carnicero para vender su carne en su establecimiento, por lo que es venerado especialmente por ortodoxos, latinos y rusos y por lo que es considerado santo patrón de los escolares. En su festividad, el 6 de diciembre, se hizo costumbre en Holanda regalar juguetes a los niños; la costumbre pasó posteriormente a los países anglosajones, aunque trasladada al día de Navidad. Durante la Reforma protestante del siglo XVI, desapareció la figura de San Nicolás, siendo sustituida por otras de carácter más secular, como Father Christmas en Gran Bretaña y Papa Noël en Francia; sin embargo, los holandeses mantuvieron viva su tradición, que revivió con fuerza a comienzos del siglo XX, imponiéndose nuevamente en grandes zonas del mundo cristiano.
( La Navidad es un negocio, para unos pocos y un gozo para los muchos.) <<Las ocupaciones de carácter económico fueron llamadas por los romanos ne otium, "no ocio", de donde se formaría posteriormente la voz negotium, "negocio". Así, el romano justificaba esas actividades tan dudosas para un soldado arguyendo que lo hacía "por no estar ocioso". Pasado el tiempo, al desaparecer la guerra como fuente de riqueza y gloria, los negocios ocuparon su lugar. <<El romano, al ser un pueblo guerrero, resolvía mediante esclavos las necesidades de trabajo -actividad de segunda fila, que aportaba muchas menos riquezas que la guerra y, por supuesto, ninguna gloria-. Sin embargo, en tiempos de paz también detestaban estar sin hacer nada, por lo que intentaban inventar maneras de ocuparse para no estar inactivo. Las ocupaciones de carácter económico fueron llamadas ne otium, "no ocio". No guerra, negocios más creativos y más festivos. La práctica de la guerra queda hoy abolida por orden de Nuestro Señor Jesucristo. Así sea. Hecho está. En un santiamén se abre así la puerta para la Era Dorada. PAZ UNIVERSAL. Comer frutas y verduras y pescado nacional...
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